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11/02/2016. UN AÑO DE IGNOMINIA

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11/02/2016. UN AÑO DE IGNOMINIA

Rueda de prensa de César Luena, Secretario General del PSOE, 11/02/2015

“Durante los últimos meses hemos ido conociendo una serie de informaciones que afectan al Partido Socialista de Madrid, que afectan a asuntos como el conocido Tranvía de Parla, como la operación Púnica. La dirección del Partido Socialista considera que estos hechos perjudican al Psoe y que han provocado un deterioro grave de la imagen pública del Psoe, y provocan además de inestabilidad orgánica.

Suspendemos de sus funciones a la dirección del partido en Madrid así como a sus órganos de control. Hemos procedido a nombrar una comisión gestora que va a ser presidida por Rafael Simancas.

Voy a convocar a la comisión federal de listas para que evalúe la idoneidad o no de Tomás Gómez como candidato a la comunidad de Madrid. Y de acuerdo a la resolución que acabamos de adoptar creo que es obvio la opinión de la dirección federal sobre la candidatura o la idoneidad de Tomás Gómez”.

 Mañana se cumple un año desde que César Luena, en nombre de la actual dirección federal el PSOE, encabezada por Pedro Sánchez, defenestró a Tomás Gómez y junto con él a toda su Ejecutiva Regional, a su Comité Regional y a cualquier posibilidad de ganar las elecciones autonómicas y municipales que se celebrarían en mayo de ese mismo año.

Como se colige de las palabras del propio Luena, las razones aducidas para tomar una decisión tan grave como excepcional, no fueron, como se quiso alegar después, las malas expectativas electorales, ni siquiera las más que conocidas desavenencias personales habidas entre Gómez y Sánchez, apenas disimuladas por la tregua surgida en las primarias del verano de 2014, sino la infamia de acusar al Secretario General de los socialistas madrileños de estar implicado en asuntos sucios que dañaban la imagen del PSOE.

Es terrible pretender acabar con un rival político, al que no has podido ganar en las urnas, utilizando contra él herramientas tan autoritarias como poco democráticas, como la declaración de no ideoneidad de un candidato, que solo deberían ser esgrimidas para situaciones de extrema gravedad en las que no quepa otra solución. Pero es aún más grave querer aniquilar, no solo políticamente, sino, lo que es terrible, civilmente, a un compañero de partido, a un socialista desde hace décadas.

Acaso se le escapaba a nuestro Secretario de Organización federal y a su jefe, Pedro Sánchez, que tras una acusación de falta de honradez, de corrupción o de deslealtad en la administración de los bienes públicos, no solo se terminaba con la carrera política del parleño, sino que se le dificultaba enormemente su incorporación al mercado laboral bajo la sombra de la sospecha. No lo creo.

Ha pasado un año, 365 días con sus 365 noches y Tomás Gómez sigue sin estar imputado por delito alguno, ni en relación al Tranvía de Parla, ni mucho menos en la operación Púnica. De hecho, desde el día siguiente de su defenestración política, El País perdió el interés por Parla y nuestro Secretario General, Gómez; y las noticias relacionadas con supuestas desviaciones de fondo o irregularidades en los procesos de adjudicación del tranvía han desaparecido de los medios de comunicación.

Nada de lo que hoy pudiera hacer el ínclito César Luena, aliviaría el daño a la carrera política de Tomás Gómez, ni conseguiría subsanar, ni tan siquiera en parte, el menoscabo causado a su imagen pública, pero quizás, si fuera lo suficientemente socialista como para reconocer públicamente su error, disculparse por las infamias vertidas en esa rueda de prensa acontecida hace ya un año y presentar su dimisión por haber destrozado a un hombre bueno dedicado en cuerpo y alma al socialismo madrileño, quizás, se repararía mínimamente el daño personal causado, no solo a Gómez, sino a todos y cada uno de nosotros, hombres y mujeres que viven y sienten socialismo.

TIEMPO DE PACTOS

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El rey de España, a la vista de la desidia, a la falta de interés, y quizás también, a la escasez de apoyos para formar Gobierno de Mariano Rajoy, ha optado por encargarle la tarea de buscar socios que le permitan una mayoría suficiente en la Investidura, al socialista Pedro Sánchez.

Esta decisión, lógica, del rey, ha provocado un cabreo monumental entre las filas populares, diputados y votantes, que lo primero que pone de manifiesto es la escasa cultura democrática que tenemos en este país. Deben saber los ciudadanos, pero sobre todo, los representantes electos, que aquí no “gana” las elecciones el partido más votado sino el que consigue formar gobierno, y que eso no se hace por tener más votos, sino por aunar una mayoría en el Congreso de los Diputados.

Dejado claro que, aunque Mariano Rajoy tuvo más votos que nadie, no reúne los apoyos necesarios para tener una mayoría suficiente en el Congreso, es lógico que el encargo se le haga al siguiente la lista, Sánchez, que le ha dicho al rey que tiene posibilidades de sumar a sus 90 diputados, los de otras formaciones políticas y así alcanzar la tan ansiada mayoría simple en segunda votación.

Hasta aquí lo que me parece lógico, que el rey de por inaugurado el tiempo de pactos con quien de verdad quiere, ya veremos si puede, pactar. Comienzo ahora con lo que me deja estupefacta en estas primeras 24 horas de negociaciones públicas, porque parece que en privado llevan ya bastantes más.

No entiendo cómo el PP, que lleva 40 días sin mover un músculo, acude a tratar de conseguir que la Mesa del Congreso le recorte el plazo de negociación a Sánchez a tan solo 15 días. Tampoco entiendo que Podemos, los que se supone que están más interesados que nadie en conformar un gobierno de progreso con los socialistas, hayan intentado lo mismo que el PP, fijar un plazo muy corto para negociar, lo que, sin duda, dificulta la tarea.

No entiendo que Pablo Iglesias, que dice representar a 69 diputados, 5 millones de votantes, se agarre un mosqueo monumental porque Pedro Sánchez solo le recibirá a él y no a sus confluencias. ¿No comprende el líder podemita que si el socialista recibe a sus confluencias por separado, estaría reconociendo que él solo representa a 42 diputados, un 12% de los votantes, más o menos como Ciudadanos? Porque querido Pablo I, sorber y soplar no es posible a un tiempo, como ya comprendiste cuando no pudiste cumplir la promesa falsa de que tus confluencias tendrían grupo, micrófono y subvención propia, al no haber concurrido por separado a las elecciones.

Finalmente, no entiendo, y esto es lo que más me preocupa, qué hace el PSOE de Pedro Sánchez buscando, por un lado, un pacto con Podemos e Izquierda Unida, el voto a favor de PNV y la abstención de ERC y Convergencia, para lo que Miquel Iceta habla día sí y día también con los independentistas catalanes y les hemos cedido, incomprensiblemente Senadores para que tengan voz y subvención en la Cámara Baja. Lo que contraviene frontalmente la Resolución el Comité Federal que es vinculante para el Secretario General.

Pero por otro lado, también buscando un pacto con Ciudadanos y la abstención el PP, para lo que se reúnen en secreto grandes popes del PSOE y de los populares, algo que vienen contando diversos periodistas desde hace semanas. Algo que también contraviene frontalmente la Resolución del Comité Federal que dijo que con el PP no pactaríamos, pero que además, choca con el discurso tajante de Pedro Sánchez de no querer saber nada de la bancada popular, con o sin Rajoy.

La impresión que puede tener un observador neutral es que Sánchez quiere formar gobierno con quien sea, pactando con cualquier partido y a cambio de lo que sea menester, y esto, por decirlo de una manera suave, es tremendamente dañino para el PSOE, tanto si tenemos que afrontar la repetición de elecciones en junio, como si, después de un efímero paso por el Gobierno, tenemos que volver a concurrir electoralmente en poco más de un año. Por el bien de nuestras más que centenarias siglas, sería conveniente que nuestro amado líder dejara el billar a tres bandas y se concentrara en pensar lo mejor tanto para España como para el PSOE, que normalmente, es coincidente.

Juventud, divino tesoro… o no.

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Bernie-JeremyBernie Sanders, aspirante a candidato demócrata a la Presidencia de los Estados Unidos, socialdemócrata, 74 años. Jeremy Corbyn, ganador de las primarias del partido laborista inglés, 66 años.

Estos son solo dos ejemplos, pero seguro que a todos vosotros se os ocurre muchos más para romper con esta falacia imperante entre la nueva política de que joven es sinónimo de moderno, progresista, osado, valiente, etc; y por contraposición, los mayores son dinosaurios, vieja guardia, Antiguo Testamento… y deben ser relegados al ostracismo.

A un par de semanas de cumplir 44 años ya no soy joven, el tiempo me ha curado de esa “dolencia pasajera”, pero todavía no he alcanzado la categoría de venerable anciana, señora mayor, cacatúa o vieja gloria, por lo que me encuentro en una posición de privilegiada equidistancia entre unos y otros.

Me duele mucho leer a compañeros y compañeras del Partido socialista escribir en las redes sociales verdaderas barbaridades contra aquellos que hicieron historia en nuestra organización. Se insulta sin pudor desde a Felipe González, pasando por José Luis Corcuera, hasta a Ibarra, Leguina, Bono… porque son mayores y por tanto, su momento pasó y no tienen derecho a opinar.

Partiendo de la base de que son militantes del PSOE, y como cualquier otro militante ostentan derechos y deberes recogidos en nuestros Estatutos, uno de ellos, opinar libre y lealmente sobre nuestra organización y quienes la dirigen. No podemos olvidar que ellos han tomado parte en la construcción tanto de lo que hoy es el Partido Socialista, como, y sobre todo, de lo que hoy es España y por tanto se siente constreñidos por los grandes retos a los que se enfrentan hoy ambas, la organización socialista y España.

No digo yo que haya que sacralizar su opinión, ni mucho menos. El mismo derecho que tienen ellos de hablar, como cualquier otro, tenemos los demás de discrepar de sus postulados, pero siempre con la premisa de que, por el hecho de ser mayores, no solo pueden, quieren y deben ser parte de lo que está ocurriendo, sino que los demás no podemos apartarlos al grito de: “carcamales”.

Me duele mucho esta moda impuesta, fundamentalmente por Pablo I y sus muchachos, la de enfrentarnos a unos con los otros. Primero ciudadanos contra políticos, o los de abajo contra los de arriba, después a los socialistas con nuestros votantes de toda la vida, a los jóvenes contra los mayores… y ahora, en su último y magistral nuevo número, a los militantes del PSOE con nuestros líderes regionales, en este último pase, contando con la colaboración de Pedro Sánchez y su irresponsable propuesta trampa de consulta no vinculante a la militancia.

En lugar de asumir su responsabilidad como Secretario General, aún, del Partido Socialista y como candidato del PSOE a la Presidencia de Gobierno, que ha cosechado el peor resultado de nuestra historia y que con 90 diputados, tiene escasas posibilidades reales de gobernar. En lugar de escuchar al máximo órgano de control entre Congresos, el Comité Regional, formado por compañeros y compañeras de toda España, elegidos democráticamente en cada territorio. En lugar de asumir que si sus postulados son minoritarios en la organización que pretende liderar y escasamente respaldados por el votante, lo valiente, lo honrado, lo decente, es dimitir y dejar que sea otro u otra quien afronte los importantes retos que se avecinan, Sánchez da un paso más hacia el abismo y propone una consulta no vinculante, sin procedimiento previo establecido en las normas del PSOE, sin garantías de igualdad y limpieza, sin pregunta definida, sin nada más que la intención de enfrentar a las bases con los líderes regionales críticos con su gestión.

Estoy cansada de escuchar que Pedro Sánchez puede hacer lo que le apetezca, colocar en las listas del PSOE a nuestros enemigos, saltarse los procedimientos estatutarios aniquilando rivales en los territorios, estirar los plazos de su mandato extraordinario para no convocar en tiempo y forma el Congreso Ordinario, pactar con Partidos antagónicos al nuestro o lo que le venga en gana, porque fue elegido por la militancia.

Es verdad, le elegimos en un Congreso Extraordinario cuyo mandato ha finalizado, le elegimos para ser el Secretario General hasta que llegara el nuevo Congreso, nada menos y nada más. El comodín de las primarias no sirve para evitar asumir responsabilidades por los tremendos errores de gestión de su mandato, por los nefastos resultados electorales o por el daño que ha sufrido nuestra organización por decisiones arbitrarias. Si está convencido de que tiene el respaldo mayoritario de las bases no sé por qué ha empeñado con saña en hurtarnos a la militancia la voz y el voto en el Congreso Ordinario que ya deberíamos estar celebrando y en cambio se saca de la chistera una consulta no vinculante con más trampas que una película de chinos.

En ocasiones, el alumno supera al maestro, esperemos que esta no sea una de ellas.

COMPLEJO DE INFERIORIDAD SOCIALISTA

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PSOE

Observo entre perpleja y disgustada, como muchos de los compañeros de la actual dirección federal y sus defensores, sufren una especie de complejo de inferioridad frente a Podemos, por ser socialistas o por defender los principios y valores del socialismo o por sacar pecho por los infinitos logros que han traído a nuestro país los gobiernos socialistas, o por defender las figuras que hicieron posible que una vez, el Congreso de los Diputados, se cuajara de puños y rosas.

Compruebo espeluznada como han decidido que para defender la gestión de la actual dirección federal o afianzar su liderazgo, la estrategia es atacar todo lo anterior, en una especie de huida loca hacia adelante que solo les puede conducir al abismo y a nosotros con ellos. ¿Qué ventaja puede aportarte hoy, desligarte de lo que te hizo fuerte ayer, de lo que te configuró como el Partido del cambio, la modernidad, la libertad y el progreso en España? A mí modo de ver, ninguna, salvo que tu figura sea tan pequeña que al situarla frente a los grandes de antaño se te vea insignificante.

Yo no aspiro a liderar nada, a sentarme en ningún sillón, ni a cobrar ningún sueldecillo oficial por lo que me niego a defender hoy, nada, a costa de atacar, bien a nuestros compañeros históricos, bien a nuestros líderes regionales. Ni Vieja Guardia, ni Antiguo Testamento, ni barones, ni mucho menos sultanas. Todos ellos compañeros y compañeras de Partido que han alcanzado los puestos que ostentan u ostentaron a costa de trabajo, valor, liderazgo y apoyo mayoritario de los votantes y las bases del PSOE.

Muchas veces no he coincidido con lo que dice Felipe González y hasta he protestado por ello airadamente. De hecho, ahora mismo, no coincido con que el mal menor para el PSOE sea consentir un Gobierno del PP. Todos sabéis que, desde el primer día, yo apuesto por unas nuevas elecciones y cada día que pasa estoy más convencida de que depararían más de una sorpresa. Muchas veces he protestado de que los históricos se entrometieran en los procesos internos, como sucedió en el Congreso de Sevilla con Felipe y Guerra haciendo campaña para Rubalcaba.

Pero hoy, los socialistas, nos encontramos ante el momento más delicado de nuestra historia reciente. Nunca en democracia, nuestra posición estuvo tan amenazada, no por un rival de altura, por un contrincante cuyos principios y valores, cuya propuesta ante la sociedad, sea tan brillante, tan valiente y audaz, que no podamos competir frente a ella, porque Podemos no es el adversario de talla que ellos mismos dicen ser, sino por nosotros mismos. Hoy, el PSOE, puede acabar siendo su peor enemigo.

Si nuestro Secretario General no estuviera cuestionado, si su ejecutiva no viera peligrar su medio de vida, si los que le auparon y apadrinaron ayer no estuvieran tan decididos a enmendar su error a toda prisa y a costa de lo que sea, hoy, la reflexión que estaría haciendo el PSOE sería ¿por qué hemos perdido más de 6 millones de votos en dos legislaturas, pasando de los más de 11 millones del Zapatero del 2008 a los poco más de 5 millones de Sánchez en 2015? ¿Qué hemos de hacer para volver a ser ese PSOE que le dio la vuelta a la España oscura del fraquismo homologándole a cualquier democracia moderna europea?

Pero en cambio, nuestros líderes actuales, casi acomplejados frente al descaro vacío de Podemos, frente a sus puestas en escena vacuas, frente a su apropiación de todo lo bueno que un día construimos los socialistas, se limitan a observar de reojo qué está haciendo Pablo I para remedarlo torpemente.

Sacudíos el complejo de inferioridad, compañeros de la dirección federal, es verdad que cometimos errores, pero por cada uno de ellos, acertamos diez veces. Recordar que solo se equivoca el que gobierna, el que construye, el que se la juega y que estos que presumen de aciertos, solo lo hacen en platós televisivos. Ante menosprecios, socialismo.

No dejéis que insulten a nuestros compañeros, que cuestionen su legado, porque además de suyo, es nuestros, de todos y cada uno de los que militamos en este Partido. Es más, de todos y cada uno de los que a lo largo de 40 años de democracia nos han votado con ilusión y con orgullo. Ante insultos, socialismo.

No permitáis que os digan que son iguales que nosotros, que tienen que negociar con el PSOE de tú a tú, para ello les hacen falta 135 años de historia, 22 años al frente del Gobierno de España, décadas presidiendo todas y cada una de las Comunidades Autónomas de este país, muchísimos años gestionando los Ayuntamientos de toda España, los más grandes y los más pequeños. Y lo que es más importante, les faltan héroes, hombres y mujeres que dieron su vida por unas siglas que encierran unos principios y valores más grandes que todos nosotros. Ante su desprecio, SOCIALISMO.

CINCO MENTIRAS QUE LOS SOCIALISTAS NO DEBEMOS CONSENTIR

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IMG_20150118_191925En estos días en que se está tratando de formar gobierno en España, con unas mayorías minoritarias y unas minorías que se creen mayoritarias, hay cinco mentiras que los socialistas no debemos consentir, para poder definir bien de lo que se está debatiendo

1.- No querer someterse al chantaje, imposición, propuesta trampa, deslealtad o como queráis llamarla, de Podemos, no nos convierte en fachas. Somos socialistas, defendemos un proyecto propio, autónomo y con años de experiencia comprobada. Pongamos nuestra propuesta de cambio para España y si quiere Podemos que la vote o que vote con el PP y demás, allá ellos.

2.- No querer un gobierno con el PP, que está imputado por corrupción y que está asediado por casos Bárcenas, Gurtel, Púnica, Acumed, etc, no significa que nos tengamos que echar en brazos de Podemos. La opción de unas nuevas elecciones, con nuevos actores y con las cartas sobre la mesa, a la vista de cómo se han comportado unos y otros, no es mala idea.

3.- El PSOE nunca ha gobernado con el PP, se ha llegado a acuerdos con ellos en temas fundamentales para España como un pacto por las pensiones, un pacto anti terrorismo y la polémica reforma de la constitución que nos impusieron desde Europa en 2010. Algunos defienden que lo mejor era que Zapatero hubiera convocado nuevas elecciones y no ceder al chantaje de Europa, él pensó que lo mejor para España era evitar el rescate, quizás se equivocó, pero esto no nos acerca al PP en nada.

4.- O el PP o el caos no es aceptable. Da igual lo que diga el propio PP sobre su supuesta recuperación económica que solo ha traído desigualdad, precariedad y mucho sufrimiento. No nos importe que la patronal y los poderosos anden nerviosos porque no sigan los suyos. España va bien porque las condiciones nos son favorables: petróleo bajo, turismo al alza por la guerra y el terrorismo en destinos de la competencia, USA creciendo… y van a seguir siéndolo una temporada, no hay prisa para tomar tan importantes decisiones.

5.- Hay que dejar a Pedro Sánchez hacer lo que quiera porque es el Secretario General del PSOE elegido por la militancia. Y se callan que fue elegido en un Congreso Extraordinario, para un mandato extraordinario que acaba al empezar febrero, luego es derecho de todos y cada uno de los que conformamos el PSOE, volver a ser preguntados sobre el liderazgo de nuestra organización en un Congreso Ordinario. Esto no es mirarse el ombligo, si la figura de Sánchez no estuviera cuestionada no tendría problema alguno en someterse a la democracia interna, estaría convencido de la fortaleza de su liderazgo, de su postura ante los pactos, pero no es así. El PSOE no es asambleario, el PSOE tiene unos Estatutos y Reglamentos que fijan unos procedimientos y nadie, repito, nadie, debe estar por encima de ellos, mucho menos usando la excusa de hacerlo “por España”.

PATXI LOPEZ, PRESIDENTE DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

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Hoy, martes 12 de enero de 2016, un acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos, ha dado la presidencia del Congreso de los Diputados, al socialista Patxi López, el que fuera Lehendakari en el momento de terminar con el terror de ETA. El PP, no ha participado de este pacto, repito, el Partido Popular no ha participado de este acuerdo entre socialistas y ciudadanos.

Lo que ha hecho Mariano Rajoy, muy astutamente, es abstenerse de presentar a su propio candidato, ya que, al no contar con apoyo de ninguna otra fuerza política, perdería la votación y el socialista sería elegido por mayoría simple en segunda votación. De esta manera, se evita el espectáculo de debilidad en que le deja su soledad en la Cámara y, de paso, siembra dudas sobre su ansiada gran coalición.

Pactar la mesa del Congreso no significa pactar Gobierno, tenemos el antecedente muy cercano de Valencia, donde el PSOE pactó la Presidencia de las Cortes Valencianas con Ciudadanos pero pactó el Gobierno con Compromís y Podemos. Pactar la mesa del Congreso permite que arranque la legislatura y que se puedan presentar iniciativas, de hecho, mañana mismo, los socialistas presentarán 15 medidas urgentes, fundamentalmente en materia de políticas sociales, porque los españoles no pueden seguir esperando a que se forme un Gobierno.

Podemos, que no ha querido unirse a este acuerdo porque no se les ha concedido su imposición de disponer de cuatro grupos parlamentarios diferentes, con sus cuatro portavoces, ya anda alborotando en las redes sociales agitando el fantasma de la gran coalición o acusando a Ciudadanos de ser más de lo mismo y perpetuar el bipartidismo.

Habría que recordar a estos señores de Podemos que ellos se presentaron a las elecciones todos juntos y que por eso andan diciendo que son la tercera fuerza política española con sus 69 escaños, y a solo 350.000 votos del PSOE. Pero, si como dicen ahora para justificar la creación de cuatro grupos parlamentarios diferentes, no se presentaron todos juntos, entonces Podemos solo tiene 42 escaños, apenas dos más que Ciudadanos y a años luz de su ansiado asalto al PSOE.

Dejando claro que los que han pactado son PSOE y Ciudadanos, que Podemos no ha querido sumarse sin sus cuatro grupos y que al PP no le ha quedado nada más que rendirse a la evidencia de su soledad parlamentaria, que se constituya la mesa del Congreso es una buena noticia en sí misma ya que sin ella no es posible presentar iniciativas, como comentaba antes, que es la única manera de mejorar la vida de la gente, de revertir los recortes del PP que tanto sufrimiento han traído a tanta gente, de hacer Política con mayúsculas, sin platós, sin micrófonos, sin periodistas estrellas amigos.

Algo a reseñar es que por primera vez en las cuatro décadas de democracia española, el Presidente del Congreso no pertenece al partido más votado y eso garantiza mayor pluralidad, dinamismo, ecuanimidad, cintura, necesidad de pacto, de acuerdo, de consenso. Se acabó el rodillo de la mayoría absolutísima del PP, los vetos a las preguntas o propuestas de la oposición, los Reales Decretos Ley sin extraordinaria y urgente necesidad, se acabó. Ahora toca negociar, toca seducir, toca dialogar, toca ceder, toca transaccionar, insisto, toca hacer Política, con mayúsculas.

Pese a este buen comienzo, sigo siendo bastante pesimista en cuanto a lo que va a durar esta legislatura. De un lado tenemos al PP con el que no se puede pactar porque está anclado en que se le han de ceder los apoyos por el bien de España, por la responsabilidad, por la gravedad del problema catalán, etc, pero sin ofrecer nada a cambio y cuando hablo de algo a cambio me refiero a apartar al amigo de Luis, se fuerte, Bárcenas, ofrecer derogación inmediata de leyes injustas como la Reforma Laboral, la Ley de Educación, la Ley Mordaza…

De otro lado está Podemos, que solo considera democracia cuando se les vota a ellos, que solo está satisfecho con los pactos en los que se les beneficia a ellos y que tienen el convencimiento de que si se repiten las elecciones conseguirán absorber lo que queda de IU y adelantar al PSOE como primera fuerza de la oposición, aunque esto signifique que el PP Gobierne otros cuatro años más.

Con este panorama, el empeño de Pedro Sánchez de formar Gobierno es una causa perdida, lo sabe él, lo saben los suyos y lo sabemos la mayoría de nosotros. La única razón que tiene para seguir intentándolo es que su futuro político está ligado a su llegada a la Moncloa y reconozco que esa es una poderosa razón. Pero como decía aquel, los esfuerzos baldíos conducen a la melancolía, esperemos que alimentar las esperanzas legítimas de la gente que necesita desesperadamente un Gobierno de progreso, no nos pase factura cuando se repitan las elecciones a finales de mayo o principios de junio.

PUEDEN, PERO NO QUIEREN

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Después de los resultados del 20 de diciembre, lo que está claro es que desde el partido de Pablo Iglesias, pueden, pero no quieren conformar una mayoría de progreso en España junto al Partido Socialista Obrero Español.

Pueden porque los 42 diputados de Podemos, más los 9 de Compromís en Valencia, más los 12 de Ada Colau en Catalunya, más los 6 de En Marea en Galicia, junto con los 90 del PSOE y, seguramente, los 2 de lo que era IU, suman una mayoría más que suficiente para intentar sacar adelante las reformas sociales que necesitan los que más sufren, luchar por devolver los derechos y libertades perdidos a los ciudadanos españoles y tratar de cambiar el sistema electoral en busca de uno más justo y proporcional.

Pero no quieren porque algunos de los que configuran Podemos tienen como primer y único objetivo conseguir que haya referéndums de autodeterminación, no solo de los catalanes, sino de todos y cada uno de los pueblos de España que lo consideren, así lo ha expresado En Marea y también Barcelona en Común.

Y no quieren porque Pablo Iglesias y su núcleo duro están convencidos de que si se repiten las elecciones concurrirán a las mismas junto con los restos de IU, lo que les dará un aporte de votos y diputados extra. Y creen también que en unos nuevos comicios, con el PSOE presentando el mismo candidato, recibirán otros cientos de miles de votos socialistas con los que, sin duda, quedarán como segunda fuerza política.

A Podemos no les importa que este escenario de nuevas elecciones le dé al PP una mayoría holgada al recuperar el voto huido a Ciudadanos que volverá al mayoritario por miedo a una victoria de la izquierda. Una mayoría cercana a la absoluta, con la que volver a gobernar y condenarnos a los españoles a cuatro años más de recortes, de precariedad y de sufrimiento de aquellos que les han votado mayoritariamente, los más desfavorecidos.

En este escenario el PSOE tiene una doble tarea, que puede parecer contradictoria, pero que debe resultar complementaria:

  • Por una lado debe hacer todo lo que esté en su mano para lograr un acuerdo a sabiendas de que es imposible, porque los ciudadanos tienen que tener claro que nosotros queremos y podemos desalojar a la derecha corrupta de las instituciones nacionales, como ya lo hicimos en las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos donde nos fue posible, incluso apoyando, sin contrapartidas, candidatos cercanos a Podemos.
  • Por otro lado debemos dejar claro a los ciudadanos que esa mayoría de progreso no se va a lograr porque Podemos no quiere. Porque a Podemos le importa más robarle otro puñado de votos al PSOE que cambiar la vida de sus ciudadanos. Porque Podemos no es un solo partido con sus debates internos y sus ligeras contradicciones, pero con unidad de acción como es el PSOE, sino una amalgama de intereses, voluntades y pareceres que Pablo Iglesias no puede conciliar con los suyos propios.

Creo que al final habrá nuevas elecciones en abril o mayo porque al Partido Popular le conviene, para deshacerse de Ciudadanos y volver a gobernar cómodamente otros cuatro largos años más y porque a Podemos le conviene, para fagocitar a Izquierda Unida y dar el ansiado “sorpaso” al PSOE. Que eso sea lo menos conveniente para los intereses de los españoles, de los votantes que mayoritariamente apostaron por la izquierda, no le preocupa a Podemos, que ya os he dicho que PUEDEN, PERO NO QUIEREN.

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