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UNA BRÚJULA, UN PLANO Y A DORA LA EXPLORADORA

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DORAEl retorno de Pedro Sánchez a la Secretaría General del Partido Socialista Obrero Español trae causa en un anunciado y prometido, giro a la izquierda, o vuelta a la izquierda, de nuestro centenario Partido. Un giro reivindicado en los lemas de campaña “somos la izquierda” o “vuelve la izquierda”, del que es inevitable colegir que los anteriores dirigentes del PSOE, incluido el último Secretario General, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, eran o gobernaban, como si fueran de derechas… un despropósito.

Una vez finalizado el proceso de elección de la nueva dirección política del PSOE con la aclamación del retornado el pasado domingo en IFEMA, podemos atisbar la que se avecina atendiendo a las primeras declaraciones de los recién llegados a Ferraz. Si alguno de vosotros, queridos lectores, es propenso al mareo, recomiendo ingesta masiva de biodramina porque vienen curvas por lo que para no perdernos, será mejor que nos llevemos una brújula, un plano y a Dora la Exploradora.

Por ejemplo, el portavoz provisional del Grupo Parlamentario Socialista y ahora Secretario de Organización, el valenciano Abalos, en la defensa de la posición del PSOE frente a la Moción de Censura a Rajoy presentada por Podemos, hizo afirmaciones con las que me sentí plénamente identificada: “dejen de alimentar la expectativa de que nos jugamos que Rajoy salga. No ponga excusas. ¿Con qué mayoría parlamentaria gobierna usted? ¿No ve que es inviable? Es un acto fallido en origen y desde luego libérenos de la responsabilidad. No es verdad que por que nos abstengamos Rajoy siga. Porque la verdad a veces abstenerse no es tan grave”.

Reconocía Abalos, y por ende Pedro Sánchez del que es portavoz, que no hay una mayoría alternativa de progreso en el Congreso de los Diputados, que la derecha suma más que la izquierda porque no se puede considerar izquierda a la derecha corrupta catalana, ni a los independentistas catalanes a los que el resto de España le importamos una higa, ni mucho menos Bildu.

Reconocía Abalos que abstenerse no significa apoyar, que puede ser una opción técnica buena para el propio partido, o para España, o para la mayoría de los españoles

Por ejemplo, la flamante presidenta del PSOE, Cristina Narbona, anda diciendo que los socialistas no vamos a apoyar el CETA (el tratado de comercio entre Canadá y la Unión Europea), que apoyamos una suerte de nueva socialdemocracia. Preguntada a una de las personas que más sabe de PSOE y de Europa si no apoyar el CETA es socialdemocracia, su respuesta me ha aliviado y preocupado a partes iguales “no, es estúpido, proteccionista y reaccionario”. Lo que yo pensaba, pero da una pista de en manos de quién hemos dejado nuestro querido Partido.

Lo delirante es que ayer mismo, el portavoz del PSOE en la Comisión de Exteriores del Congreso, Ignacio Sánchez-Amor, dejó claro que la posición socialista de apoyo al CETA, no ha variado. Hubo de hacerlo ante las exigencias de Podemos de que el nuevo PSOE de Pedro Sánchez, que piensa que “el capitalismo neoliberal actual es descarnado y socialmente insostenible y un adversario principal”, deje de apoyar este acuerdo.

Por ejemplo, se han dedicado horas de mítines, entrevistas y tweets varios a asegurar que los vencedores serían generosos, que habría integración, que no se depurarían a los adversarios/enemigos y que todo el mundo es necesario en el nuevo PSOE pero, la realidad dista mucho de parecerse a ese saco de buenas intenciones, ningún susanista en la Ejecutiva Federal pese a que recibió el apoyo del 40% de la militancia, ningún líder territorial en la toma de decisiones de un Partido que, se supone defiende una España federal, ningún referente de los últimos años del PSOE en el Comité Federal, antes máximo órgano de toma de decisiones del socialismo español entre congresos, hoy mera clac del amado líder.

Se ha configurado un PSOE en el que la toma de decisiones se circunscribe a Pedro Sánchez y algunos de sus allegados, sin una Ejecutiva Federal que sirva de contrapeso, sin poder territorial que atempere las decisiones centralistas de Ferraz, sin un Comité Federal que debata y vote serena y razonadamente lo que es mejor para el conjunto y no solo para el inquilino de la quinta de Ferraz. Algunos podrían afirmar, y no se equivocarían, que eso es caudillismo, o cesarismo.

Y finalmente, tras 9 meses explicando que la malvada Gestora le dio el poder al PP, pero que el advenimiento de Sánchez devolvería el poder al pueblo y a un socialista a la Moncloa nos encontramos con la dura realidad, el PP, con sus socios del resto de la derecha: Ciudadanos, PNV, Coalición Canaria y, cuando lo necesita, el partido antes llamado Convergencia i Unió, tiene apoyos suficientes para pasar la legislatura, aprobar presupuestos y, en cuanto se huela que alguien amenace con una verdadera Moción de Censura, disolverá las Cortes y en las nuevas elecciones, que cada palo aguante a su vela.

Pero, en un nuevo giro de los acontecimientos, no sufráis, los que hayáis conseguido llegar hasta aquí sin marearos, porque Pedro va a llamar por teléfono a Pablo y a Albert para conformar una alianza chachi piruli que nos libre del maligno barbudo, le haga Presidente de un Gobierno entre morados, rojos y azules y los unicornios rosas campen a sus anchas por nuestras soleadas ciudades alfombradas de pétalos de flores mientras cientos de tambores y trompetas tocan música celestial… si le cogen el teléfono, eso sí.

 

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EL AÑO DEL PSOE

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PSOE

Ya estamos en 2017, parecía que no terminaría nunca este esperpéntico 2016 en el que nos hemos enfrentado a una investidura fallida del socialista Pedro Sánchez, que lo intentó pese a tener tan solo 90 diputados en diciembre, tras darse mus el popular Rajoy frente al Rey Felipe VI, se aferró al sillón de Ferraz cuando fracasó, volvió presentarse y a perder en junio dejando al PSOE con unos misérrimos 84 diputados y tuvo que ser forzado a dimitir tras pretender amañar un Congreso Exprés para blindarse al frente del Partido Socialista Obrero Español.

Hemos visto a Podemos anunciar un sorpasso al PSOE que jamás llegó, fagocitar a la Izquierda Unida de las purgas de Garzón, presentarse a las elecciones como el partido de la gente y aún así, perder un millón y pico de votos de diciembre a junio, para quedar convertido en la nada de la oposición parlamentaria, tras ocupar los socialistas su papel de oposición dura pero constructiva al PP de Rajoy con tan solo 137 diputados.

Hemos visto a Ciudadanos malgastar sus 40 diputados obtenidos en diciembre con un gili pacto de Rivera con Pedro Sánchez, que no servía para nada y que no fue entendido ni por los votantes de derechas, ni por los de izquierdas, que le supuso perder 8 diputados unos meses después y quedar convertido en un convidado de piedra en esta legislatura de rearme del bipartidismo.

Y lo que es peor, hemos visto al PP dejar que todos los demás se equivocaran y hundieran sin mover un músculo, cómodos en su año de gobierno en funciones, sin dar explicaciones a nadie y confiando en que cuanto peor le fuera a España, mejor les iría a ellos si se repetían las elecciones, como así fue. Si los socialistas no les hubiéramos obligado a arrancar la legislatura con nuestra abstención, el PP habría llevado a los españoles a las urnas, una tercera vez en un año, solo para consolidar una mayoría cómoda desde la que gobernar sin hablar con nadie.

Pero ahora ya estamos en 2017 y este va a ser el año del Partido Socialista Obrero Español, el año en que nos enfrentaremos a un Congreso Federal Ordinario de ideas, de propuestas, de principios y valores, donde será más importante el qué y el cómo, que el quién. En el que todos y cada uno de los militantes trabajaremos en la elaboración de una buena Ponencia Marco donde delimitemos nuestro modelo territorial y de financiación de las Comunidades Autónomas, donde fijemos cómo tiene que ser la fiscalidad en todo el territorio español para que sea más justo, más solidario, más progresivo y social, donde nos posicionemos sobre el papel de la socialdemocracia en Europa y en España, los nuevos retos que debemos ponernos para salir de este letargo en el que hemos caído hace tiempo.

Este 2017 va a ser el año del Partido Socialista Obrero Español porque estamos aprendiendo de nuestros errores pasados y eso nos ayudará a enfrentar el presente y el futuro con mejores herramientas. Nos hemos dado cuenta de que el PSOE, sus 137 años de historia, los hombres y mujeres valientes que lo dieron todo, incluida su vida, por esta gran organización, no merecen que nosotros dilapidemos su legados en interminables luchas de egos, de poder interno, de familias o mesas camillas.

Sabemos que juntos, la familia socialista, somos invencibles, podemos cambiar el mundo como de hecho cambiamos España en los 80 mejorando la vida de la gente como lo hicimos al universalizar las pensiones, reconociendo derecho a ellas a quienes habían sido olvidados por la historia, universalizando la sanidad o la educación pública… y volvimos a cambiarla en 2004, cuando aprobamos leyes que les permitían vivir en libertad e igualdad: matrimonios del mismo sexo, aborto legal, divorcio exprés, Dependencia, Memoria Histórica…

Los socialistas conseguimos que España entrara en la CEE que luego fue la Unión Europea, y ese proyecto común, con todos sus defectos, nos ha ayudado a sacar a nuestro país del retraso que 40 años de ostracismo franquista nos dejó. Los Fondos de Cohesión Europea han servido para luchar contra la brecha que existe entre el mundo rural y urbano, para cohesionar España, vertebrarla, para mitigar las desigualdades norte/sur, hombres/mujeres, mayores/jóvenes… pero queda muchísmo por hacer y solo nosotros podemos hacerlo, porque solo nosotros, los socialistas, creemos en ello.

Ahora nos falta recordar quiénes somos, de dónde venimos, cuáles son nuestros logros, nuestro currículo para presentarnos ante los ciudadanos y, lo que es más importante, qué queremos ser en este presente trepidante y en el futuro que ya está aquí, qué les vamos a ofrecer a nuestros votantes para que vuelvan a confiar en los socialistas como proyecto colectivo de país. Ese es el gran reto de 2017 para el PSOE y para todos y cada uno de sus militantes. Habrá Congreso Federal Ordinario y será un congreso histórico a partir del cual, todo irá mejor. ¡Ánimo compañeros, ánimo compañeras, a trabajar y a volver a ganar!

SI YO FUERA BARON/BARONESA

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debateSi yo fuera una líder regional del PSOE, si yo tuviera que dar mi opinión en el Comité Federal de día 30 en Ferraz, si yo fuera baronesa, mi solución inmediata para nuestra organización sería la siguiente, que se estructura en dos fases a corto plazo:

PRIMARIAS PARA LA ELECCIÓN DE CANDIDATO/A como está mandatado en nuestros Estatutos, deben celebrarse Primarias, aunque haya que acortar los plazos, para la elección del cabeza de lista por el PSOE que se presentará a la repetición de las elecciones en 26 de junio. En estos momentos, parece que nadie quiere afrontar este reto, por lo que Pedro Sánchez volvería a ser el candidato socialista, pese a que las encuestas aseguran que, como mucho, aspira a repetir resultado histórico.

Mi solución sería que se presentara contra él Eduardo Madina, que ya estuvo muy cerca de ser elegido Secretario General en el Congreso en el que votó toda la militancia y que no lo consiguió, fundamentalmente porque Díaz apostó por Sánchez y porque apareció un tercero en discordia, Tapias, que dividió el voto más progresista.

Ahora, la situación sería muy distinta, Madina contaría con el apoyo de Susana, con quien está en perfecta sintonía y los militantes podríamos decidir si queremos seguir en esta deriva al centro, abrazados a Rivera o queremos un héroe del socialismo como es Madina. Creo que ganaría Eduardo, sin ninguna duda y así nos presentaríamos a las elecciones con otro aire, más valiente, más fresco, más rojo, más socialista.

Mi plan ideal tiene una segunda fase, también ajustada a Estatutos, que es la inmediata convocatoria de un:

CONGRESO ORDINARIO PARA LA ELECCIÓN DE SECRETARIO/A GENERAL Y SU EJECUTIVA que ya deberíamos haber celebrado antes de febrero. Para la renovación interna, y en contra de la tradición socialista, creo que debería presentarse Susana Díaz y no Eduardo Madina, es decir, que tuviéramos a la andaluza para sacar nuestra organización del pozo de la irrelevancia en la que la ha sumido la mala gestión de estos dos últimos años y al vasco como portavoz en el Congreso para devolver brillo a la voz de los socialistas en la Cámara Alta.

Sí, bicefalia, no os rasguéis las vestiduras y pensad en los enormes retos que tenemos entre manos: una crisis institucional, con un partido antisistema ocupando lenta pero inexorablemente esas estructuras del Estado que quiere demoler, que requiere dedicación absoluta para combatirles en esas instituciones en las que no creen pero parasitan. Junto a una crisis orgánica sin precedentes en el PSOE, con una militancia menguante, unas cuentas en números rojos y una falta de debate interno, de respeto a las bases, de amor a las siglas, de asunción de los principios y valores comunes, que necesita una mano fuerte que enderece el rumbo y lo ponga todo a babor.

Eduardo Madina como portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, como cabeza visible del PSOE en el Congreso y Susana Díaz como Secretaria General del PSOE, como líder del socialismo español y ambos trabajando en perfecta sintonía y colaboración, ¿difícil? sí, ¿imposible? no, ¿deseable? todo. Se puede y se debe ceder para ganar, consensuar para ganar, renunciar para ganar. Pensemos en grande, seamos osados, arriesguemos porque a peor se puede ir, pero va a ser difícil, con poco que se haga, solo podemos mejorar.

¿Te has olvidado de Carme Chacón? me preguntaréis algunos, sobre todo tú, bonico, pero no, a Carme la quiero al frente del PSC, alguien que tiene claro que Catalunya es España, que España es mejor con Catalunya como parte de ella y que las soluciones no pasan por más independentismo sino por más socialismo, solidaridad y respeto. Por la solución Federal que aprobó nuestra organización en Granada y que algunos, ni se han leído.

Recordad que una vez celebrado el Congreso Federal Ordinario hay que celebrar los Congresos Regionales Ordinarios y que, sobre todo en Madrid, estamos esperando como agua de mayo que la militancia pueda hablar, con calma, no en agosto deprisa y corriendo, sino en tiempo y forma, con debate estatutario y con un liderazgo claro, que sin duda, encarna Antonio Miguel Carmona, un líder que devuelva la voz a los pequeños en el Comité Regional y que conozca, respete y quiera a la militancia, que viva por y para la organización, pero ese es un puente que cruzaremos cuando lleguemos a él.

CUATRO VERDADES SOBRE EL ASUNTO INTERNO DEL PSOE

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CUATRO VERDADES SOBRE EL ASUNTO INTERNO DEL PSOE

 

En agosto de 2014 se eligió a Pedro Sánchez como Secretario General, en un Congreso Extraordinario provocado por la dimisión de Alfredo Pérez Rubalcaba ante los malos resultados cosechados por el Partido Socialista en las elecciones europeas de mayo, por cierto, bastante mejores que los actuales, pero esa es otra historia.

Ese fue un Congreso Extraordinario atípico y me atrevería a decir que histórico gracias al empeño de uno de los aspirantes, Eduardo Madina, que condicionó su participación a que se nos diera voto a todos los militantes del Partido. Algo que algunos llevábamos reivindicando varios años y que resumimos en la premisa 1militante 1voto.

Como todo Congreso Extraordinario tiene un tiempo de vigencia que llega hasta la fecha en que debe realizarse el siguiente Congreso Ordinario, en nuestro caso, febrero de 2016. Y como en todo Congreso Extraordinario, aquí solo se elige una ejecutiva que pilote la organización hasta el nuevo periodo ordinario por lo que no hay Ponencia Marco, ni debate estatutario ni ideológico, es una solución provisional.

Tras los desastrosos resultados obtenidos por el PSOE de Pedro Sánchez, como bien le gusta decir a él mismo y a su lugarteniente Luena, muchas son las voces que se han alzado reclamando que asuman su fracaso y pongan sus cargos a disposición del Partido, algo que no solo no se ha producido sino que hemos tenido que ver a la actual ejecutiva celebrar que han hecho historia al dejarnos a poco más de doscientos mil votos de ser la tercera fuerza política en España. El propio Sánchez dijo que no ganar sería un fracaso.

Con la excusa de la hipotética posibilidad de formar gobierno, la actual Ejecutiva Federal no quiere celebrar el Congreso Ordinario en tiempo y forma, no quiere respetar las normas que tenemos para relacionaros, no quiere apostar por la democracia interna y no quiere escuchar la opinión de los militantes.

Otra parte del Partido, entre la que me encuentro, creemos que ahora es más necesario que nunca ese Congreso Ordinario, donde todos podamos opinar, donde reflexionemos de por qué nos va cada elección peor que la anterior, salvo en algunos territorios, detectemos los muchos errores cometidos en los últimos meses y pongamos las soluciones para que no vuelvan a producirse porque el PSOE no puede contentarse con que no nos gane Podemos por los pelos.

Hay quien dice que los ciudadanos no entenderían que los socialistas estuviésemos debatiendo de lo nuestro mientras se conforma el gobierno de España, pero para ellos tengo dos respuestas:

  1. No estaríamos debatiendo de lo nuestro sino de lo de ellos, de socialismo, de paro, de pobreza, del problema territorial, de la financiación de las Comunidades Autónomas, de la política fiscal que debería tener España… porque eso es lo que tiene un Congreso Ordinario, una Ponencia Marco Política. Porque no solo se elige a la Ejecutiva sino que se marcan las líneas políticas que ha de seguir esa dirección política y eso hoy, es vital dejarlo claro.
  1. No hay posibilidad de conformar gobierno en España porque ni vamos a gobernar con el PP, ni Podemos tiene intención alguna de dejarnos gobernar a los socialistas pues su aspiración es derrotar al PSOE como fuerza mayoritaria de la izquierda.

Si la actual Ejecutiva, si Pedro Sánchez no estuviera tan preocupado por su propia supervivencia política habría sido franco con los ciudadanos y les habría explicado que la aritmética parlamentaria hace imposible una mayoría de izquierda en la que habría que sumar partidos que están por la independencia de Catalunya como ERC o el sector catalán de Podemos que no está por la labor de renunciar a su base independentista. Tendría que haber dejado claro que no es posible un gobierno de progreso porque Podemos no quiere sino ocupar el lugar del PSOE, no gobernar con él.

Como decía un político madrileño de cuyo nombre no quiero acordarme, ante la duda, democracia: Congreso Ordinario en tiempo y forma en el que votemos todos y cada uno de los militantes socialistas y en el que decidamos la política de pactos a seguir si eso fuera posible o el candidato/a que presentaremos en el caso de que el PP no consiga formar Gobierno y haya que repetir las elecciones.

EL AUTOENGAÑO DE PEDRO SANCHEZ

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EL AUTOENGAÑO DE PEDRO SANCHEZ

 

El domingo por la noche, en la sede de Ferraz, después de cosechar los peores resultados del Partido Socialista Obrero Español, nuestro Secretario General, rodeado de su núcleo duro, compareció en Ferraz para asegurar que “habíamos hecho historia”. Sin duda la hicimos, pero no en el sentido que lo contó Pedro Sánchez, casi eufórico, sino como lo vivimos los pobre socialistas en nuestras casas, al ver que otra vez nos había ganado el PP y por mucho.

Las cifras son obstinadas, el PSOE, mi Partido, mi organización, la que me importa y me duele como cualquier otro miembro de mi familia, obtuvo 5.530.693 votos, un 22,01%, por lo que nos corresponden 90 diputados (realmente 89 porque el independiente canario se va al Grupo Mixto, aunque asegura que votará con los socialistas).

En noviembre de 2011, el PSOE, con Rubalcaba a la cabeza, con toda la caverna acusando a Zapatero de ser el culpable de todos los males del universo, consiguió 6.973.880 votos, un 28,73% y 110 diputados, en el que ya era un nefasto resultado con relación al obtenido en 2008 donde alcanzamos 11.289.335 votos, un 43,87% y 169 diputados.

Perder más de cinco millones de votos en dos legislaturas no parece ser motivo de preocupación para el PSOE de Pedro Sánchez, él solo es responsable de lo sucedido desde que es Secretario General, dicen sus palmeros. Vamos pues a detenernos en los resultados electorales de la era Sánchez aunque para ello tengamos que mezclar diversas elecciones, algo que no me gusta mucho, pero las circunstancias obligan.

  • Elecciones Europeas de 2014,  PSOE 23% de los votos
  • Elecciones Autonómicas 2015, PSOE 25% de los votos.
  • Elecciones Generales 2015, PSOE 22% de los votos.

Tras el resultado de las europeas, Rubalcaba comprendió que el PSOE no merecía caer a un miserable 23% y dimitió. De esa dimisión se celebró el Congreso Extraordinario que nombró a Pedro Sánchez Secretario General para sacarnos de ese pozo.

En mayo de 2015, el resultado volvió a ser malo, con un triste 25%, el peor en ese tipo de elecciones, pero quedó maquillado por algunos buenos resultados regionales y, sobre todo, por la recuperación de poder territorial apoyados, en gran parte, por Podemos, nuestro principal adversario político.

Que el mapa político español se tiñera de rojo fue escudo suficiente tras el que parapetarse en Ferraz y nadie perdió un minuto en hacer autocrítica y mucho menos en extrapolar los números de las autonómicas a las generales que se avecinaban, porque ello nos hubiera adelantado el desastre del 20 de diciembre.

En las generales, se ha vuelto a la tozuda realidad, un 22% de los votos, por debajo incluso del resultado que hizo dimitir a Rubalcaba; obtenido en unas elecciones generales, siempre más favorables para nosotros que unas europeas. Y lo que es mucho peor, tan solo 89 diputados que nos mantienen como segunda fuerza, lejos de la tercera, gracias al reparto de escaños por circunscripciones aunque solo nos separen de ellos algo más de 300.000 votos.

Si todo lo anterior no fuera motivo suficiente para sacar de su euforia a Pedro Sánchez y su equipo, la aritmética parlamentaria nos ha dejado a los pies de los caballos. Rajoy, con sus 123 diputados, no puede formar gobierno con los 40 de ciudadanos, salvo abstención del PSOE, lo que sería visto como una traición por nuestras bases y utilizado como ariete por Podemos, que pasaría a ser la verdadera oposición al PP.

Pero es que nosotros, con nuestros 90 diputados (soy generosa y meto al independiente canario), tampoco podemos gobernar ni aunque Pablo Iglesias consiguiera reunir sus 69 diputados para apoyarnos, algo que ni él mismo puede asegurar. Por lo que habría que sumar, además de a las cuatro almas de Podemos, a un puñado de partidos minoritarios con independentistas catalanes y vascos.

Un sin dios con el PSOE como diana de todos los ataques, desde la derecha y desde nuestros propios socios de gobierno. Los que alcanzaron la Presidencia de sus Comunidades Autónomas gracias al apoyo de Podemos en la investidura saben bien que la lealtad institucional no forma parte de sus genes y que no dudan en votar contra los presupuestos socialistas, junto con el PP, como ha pasado, por ejemplo en Extremadura.

Si la figura del Secretario General, Pedro Sánchez, no estuviera tan cuestionada por su nefasto año y medio de mandato, nadie hubiera dudado desde Ferraz, en calificar estos resultados como desastrosos, como una debacle sin precedentes y como un sonoro no de la ciudadanía al PSOE.

El autoengaño de Pedro Sánchez, convenciéndose de que ser segundos es suficiente, porque podría ser peor si nos hubiera ganado Podemos en votos es una estrategia de supervivencia. El autoengaño de Pedro Sánchez mirándose al espejo y repitiéndose que puede ser Presidente del Gobierno decapartito porque así lo han querido los españoles, solo tiene una causa, en febrero, marzo a lo sumo, hay que celebrar un Congreso Ordinario del PSOE, donde nuestra organización, toda ella, militantes incluidos, debemos decidir seguir o no apostando por él.

Quizás me equivoque pero todo parece indicar que en cuanto nos dejen expresarnos, sacaremos a Pedro Sánchez de su autoengaño y le enfrentaremos a la dura realidad de su fracaso absoluto.

¿Criticar o trollear?

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A raíz de la intervención del Secretario General de los socialistas de Madrid, Tomás Gómez, en el Consejo Territorial del Partido Socialista, en la que sugería a Rubalcaba que diera un paso atrás y dejara que alguien nuevo, con otros proyectos ilusionantes se hiciera cargo de la dirección del Partido, las redes sociales han estallado en un debate en el que algunos han perdido los papeles.

No voy a entrar en el fondo del asunto porque de sobra conocéis todos mi postura sobre qué debería hacer Rubalcaba: cumplir con lo mandatado por el Congreso Federal de Sevilla, convocar una Conferencia de Organización y abordar un profundo debate estatutario que cambie todos los procedimientos internos del PSOE para hacerlo abierto, democrático, transparente, justo, moderno, operativo…

Aquí de lo que voy a hablar es de cómo debatir en twitter o como indica el título de la entrada, la diferencia entre criticar, con mayor o menor contundencia y trollear -comportarse como un cafre en la red- y lo voy a hacer con ejemplos de tweets de uno y otro cariz:

CRITICAR: @Rubenlodi: #TodoSeríaMásFácil si Tomás Gómez se aplicara las palabras que le dedica a @_Rubalcaba_

TROLLEAR: @Izquierdometro: @martuniki @MedianocheSol me gusta Tomas Gomez porque regala su coche oficial a la amparito de león.

CRITICAR: @mjburillo: Veo bien la petición de Tomás Gómez pero caras nuevas son caras nuevas, incluida la suya.

TROLLEAR: @medianochesol: @Izquierdometro @martuniki @MedianocheSol Y se va en coche del partido que copagan los jubilados de la organización

CRITICAR: @manuelcenteno8: Mi opinión sobre lo de Tomás Gómez es que tiene todo el derecho a decir lo que piensa…pero ojo,él no es el más indicado para hablar.

TROLLEAR: @josevcia: @Izquierdometro @martuniki @MedianocheSol ha pagado las cuentas que tenia pendientes en el PSM?

Con estos ejemplos creo que queda claro que una cosa es opinar a favor o en contra de un político, más aún, de un compañero de Partido y otra muy distinta es insultar, utilizar el argumentario de cadenas ultras como Intereconomía o destapar “supuestas” vergüenzas del Partido para atacar a los compañeros que no piensan como tu.

Yo soy muy crítica, muy beligerante, muy caustica, si queréis, pero jamás cruzaría ciertas líneas rojas, ¿os imagináis que para criticar a Rubalcaba usara la infamia del Faisán? Sería tan repugnante como lo es que para explicitar que no se está de acuerdo con Tomás Gómez que se utilicen noticias torticeras sobre Parla como hacen los cachorros del PP de Madrid y algunos compañeros nuestros.

Contar mierdas internas, la mayoría inventadas, exageradas, sacadas de contexto, manipuladas y perfectamente asumidas por el argumentario de La Gaceta, Intereconomía o La Razón es repugnante y que lo hagan militantes del Partido Socialista me ofende profundamente y me preocupa porque pone de manifiesto la falta de argumentación política, la carencia de principios y valores y la miseria moral de los que así se conducen.

Perdonarme si no soy capaz de verle el lado jocoso a este terrorismo en la red. Adoro a mi Partido, me parto la cara por él donde haga falta y en esta linea critico ferozmente todo lo que creo que nos hace daño, que nos impide volver al Gobierno y devolverle a los españoles todo lo que esta derecha rancia les está robando, pero nunca jamás cruzaré las líneas rojas que os acabo de indicar y si me veis que lo hago, llamarme la atención sobre ello porque si tenéis razón rectificaré inmediatamente.