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Hablar de derechos es soñar

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Anoche estuve en el concierto que OBK dio en las Fiestas del barrio de Las Tablas en Madrid. LLenazo de cuarentones recordando los viejos buenos tiempos en que aún no teníamos responsabilidades como trabajar, pagar la hipoteca o criar a nuestros hijos.

Entre los temas que tocaron, sonó, por supuesto, uno de sus iconos, EL CIELO NO ENTIENDE, cuya letra dice, en uno de sus párrafos

Hablar de derechos es soñar, aquí lo que pido está de más, y yo sólo busco libertad.

Este tema, grabado en el año 2000, en cuyo vídeo aparece una pareja, chico/chica, aunque todos entendíamos que el cantante se refería a una relación homosexual, para la que solo pedía poder amarse libremente porque lo de amarse con los mismos derechos que los heterosexuales era un sueño, pone de manifiesto lo mucho que ha cambiado nuestra sociedad en apenas una década, para bien.

Sí, os recuerdo que, en el año 2000, era un sueño amarse con derechos y que solo 5 años después, con un soñador en el poder, José Luis Rodríguez Zapatero, ese sueño se hizo realidad y en España, los socialistas aprobamos una reforma del Código Civil para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo, lo que se vino a llamar Ley del Matrimonio Igualitario, una de las más avanzadas del mundo, que sacó a las calles a los más conservadores de la sociedad liderados por las altas jerarquías de la Conferencia Episcopal española, que fue recurrida en el Tribunal Constitucional por el Partido Popular y que hizo rasgarse muchas vestiduras.

Aunque hoy parezca que en España, poder casarse con quien a uno le de la gana es lo más normal del mundo, hace 10 años fue una revolución, pacífica, del talante, de la sonrisa, de la ilusión, pero una revolución y como tal, tuvo que luchar contra poderosos enemigos que clamaban desde púlpitos y cabeceras editoriales contra esa abominación. Fue un gesto casi heroico del primer gobierno de Zapatero, que hoy parece olvidado.

Esta misma semana, ha estallado una polémica sobre si la princesa Disney de Frozeen, Elsa, podía tener una novia en la próxima entrega. La organización Hazte Oír ha clamado contra la posibilidad de una princesa Disney lesbiana, no vaya a ser que las niñas se contagien al verlo… Con este ejemplo de absurdo razonamiento mental, de ser así, todos los niños que vieron la Bella y la Bestia querrían ser un candelabro que habla francés, pongo de manifiesto que en la batalla por la libertad, por la igualdad y por los derechos individuales, no se puede bajar la guardia porque los que quieren retroceder en avances  sociales están al acecho.

El matrimonio entre personas del mismo sexo no fue el único paso valiente por la igualdad que tenemos que agradecerle al socialista Zapatero, también se aprobaron, bajo sus mandatos, leyes que facilitaban el divorcio, la interrupción voluntaria del embarazo, la ley antitabaco, primero en los centros de trabajo y luego en todos los lugares públicos, la Ley de Memoria Histórica… tantas cosas que quedaron eclipsadas por las decisiones tomadas aquel agosto de 2010 en que Europa nos obligó a reformar la Constitución bajo la amenaza de intervenir la economía española.

Algún día, el tiempo pondrá a José Luís Rodríguez Zapatero y los gobiernos socialistas que él presidió en el justo lugar que le corresponden, lejos del comodín del artículo 135, de la Herencia Recibida, de las mentiras sobre el déficit oculto y tantas otras cosas que inventó el PP para acabar con décadas de gobiernos de progreso, no solo a nivel estatal, sino también autonómico y municipal, en el año 2011.

LAS PRIMARIAS Y YO

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La primera vez que participé en unas Primarias del Partido Socialista Obrero Español fue en aquellas que enfrentaron al candidato del aparato, Joaquín Almunia con la gran esperanza de la militancia Josep Borrel. Por supuesto ganamos los buenos porque aunque ya se sabe que: Vinieron los sarracenos / y nos molieron a palos, / que Dios ayuda a los malos / cuando son más que los buenos… en ese caso éramos claramente más los de Borrel. Y por supuesto el aparato del partido se encargó de hacerle la vida imposible hasta que dimitió, pero esa es otra historia y ya se ha contado muchas veces en otros lugares.

Después tuvimos primarias al Ayuntamiento de Madrid que enfrentaron a Leguina con Morán y, al igual que en la ocasión anterior, mi agrupación que ha sido siempre muy guerrista, decidió que apoyábamos a Morán y volvimos a ganar aunque luego no tuvimos mucho éxito en las elecciones que Madrid, por mor de los altísimos precios de la vivienda, se ha ido convirtiendo en una ciudad de ricos, profesionales liberales y jubilados con tendencia al voto derechoso, pero esa es otra historia y es demasiado triste para contarla aquí.

Aunque no fueron unas primarias, también participé en aquel histórico Congreso del 2000 en el que elegimos a José Luis Rodríguez Zapatero como Secretario General, aunque para ser sinceros, mi agrupación, que como ya os he dicho éramos muy guerristas, apoyábamos a Matilde Fernández, pero la noche del Congreso quedó claro que o juntábamos los votos de guerristas y renovadores o ganaba el ex Ministro Bono y eso nos daba más miedo que vergüenza, luego ganó Zapatero.

Y por fin llegamos a la madre de todas las primarias en las que he participado, las que enfrentaron a nuestro Secretario General, Tomás Gómez, con la candidata propuesta por Zapatero y Blanco, Trinidad Jiménez, que hicieron del verano de 2010 uno de los más intensos de mi vida. Aunque mi agrupación había apoyado a José Carmelo Cepeda en el Congreso del 2007 porque ya os he dicho varias veces, que hay que estar más atentos, que nosotros éramos guerristas y Cepeda el delfín de Acosta, el líder del guerrismo madrileño; Gómez había integrado a éste en su ejecutiva y todos como una piña nos enfrentamos al malvado Ferraz.

En verano tuvimos las primeras primarias para la elección de Secretario General del PSOE por medio del voto de todos y cada uno de los militantes y como era una ocasión histórica, por primera vez en mi historia no voté lo mismo que la ejecutiva de mi agrupación, ellos apostaron por Pedro Sánchez y yo por Edu Madina. La razón de no apoyar a Sánchez pese a que lo hacían buenos amigos como Susana Díaz o Tomás Gómez es que con él iba Pepe Blanco y todos sus cachorros criados en la Jaime Vera y ese no es mí modelo de Partido. El tiempo da y quita razones…

Este otoño hemos puesto en marcha el proceso de primarias para la elección de candidatos tanto para el Ayuntamiento de Madrid como para la Comunidad de Madrid, pero tanto Antonio Miguel Carmona como Tomás Gómez, consiguieron el apoyo de más de la mitad de la militancia, en ambos casos y no hubo necesidad de votar. ¿Quiere eso decir que en Madrid no ha habido primarias? No, quiere decir que ha pasado lo mismo que el año pasado en Andalucía o este otoño en Extremadura, que donde hay un liderazgo consolidado, un Secretario General elegido y querido por la militancia, el proceso se sustancia con el apoyo de ésta.

En resumen, he participado en bastantes Primarias, las ha ganado quien a mí me gustaba en casi todas las ocasiones y pese a los roces y las inevitables heridas que se abre en un proceso de confrontación interna, siempre han sido positivas, han revitalizado a la organización, han puesto en marcha a la militancia y han servido de impulso para la propia campaña electoral. Después de la defenestración de Tomás Gómez, Ferraz no se ha atrevido a convocar Primarias en el Partido Socialista de Madrid conscientes de que tienen la potestad pero no la autoridad y por tanto, han podido conculcar el deseo mayoritario de la militancia con los estatutos en la mano, pero no conseguirían su apoyo en las urnas. Se hace realidad la máxima: “vencerán pero no convencerán”. El daño que con eso hacen a la propia organización se sabrá la próxima vez que se actualice el censo de nuestra menguante militancia.

PD MI COLUMNA DE LOS LUNES EN PUBLICOSCOPIA: MATEO 26:34

BICEFALIA

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Escribía yo, allá por agosto de 2011 una entrada lamentando el ERROR DE LA BICEFALIA, refiriéndome principalmente al hecho de que Zapatero siguiera en la Presidencia del Gobierno y Alfredo asumiera la Secretaría General dejando que el primero tomara decisiones claramente dañinas para nuestro Partido por el “supuesto bien de España” y me equivocaba de medio a medio en el diagnóstico porque el problema no fue la bicefalia sino el silencio del Partido ante las decisiones del Gobierno.

Casi tres años después, vuelve a la palestra el debate sobre si es viable o no que las personas del Secretario General y del candidato a Presidente del Gobierno recaigan en personas distintas, y lo que es más importante, si siendo viable, sería recomendable o un completo caos.
Si atendemos al ejemplo del Partido Nacionalista Vasco en el que la dirección de la formación nunca recae en la misma persona que se postula para la Lendakaritza, se ve que se puede y hay a quien le funciona bien. Claro que ellos llevan años haciéndolo y nosotros, una vez que la militancia elegimos a un candidato distinto del oficial, Borrell, el aparato del Partido se encargó de que no llegara vivo a la elección, presentando al Secretario General, Almunia, nuestras cosas.

El problema fundamental que muchos ven a la bicefalia es la pacífica convivencia de un líder en el Partido y otro líder en la sociedad, pero para eso hace falta menos testosterona, más humildad, mucho diálogo y socialismo corriendo por las venas. La ventaja es que el que sale elegido Presidente del Gobierno puede y debe ocuparse de los intereses de todos los españoles que no tienen por qué ser idénticos a los intereses de los socialistas, de los que se ocupará el que resulte elegido como Secretario General.

En el caso sobre el que escribí en 2011, qué bueno hubiera sido que Zapatero se hubiera encontrado con un Secretario General del Partido Socialista Obrero Español que le dijera no, no estamos dispuestos a Reformar la Constitución, al menos, no así, sin explicar a los ciudadanos por qué lo hacemos, qué pretendemos evitar con ello, qué significa realmente esta Reforma y qué ocurrirá si no lo hacemos. Incluso que se hubiera opuesto radicalmente aunque el resultado final para España hubiera sido el mismo, quizás los socialistas no estaríamos hoy sufriendo este severo castigo por parte de los que antes confiaron en nosotros.

Todo esto viene a cuento porque en julio, los socialistas elegiremos a nuestro Secretario General por primera vez con el voto de todos y cada uno de los militantes, un líder que configure una Ejecutiva sólida, que cohesione a todos aquellos que creemos que el PSOE tiene que volver a ser lo que era, la alternativa real y creíble a la derecha rancia que nos desgobierna y hay quien ve en ello una maniobra para no realizar las Primarias Abiertas a toda la ciudadanía previstas para noviembre y en las que se elegirá al cabeza de cartel para las elecciones generales de finales de 2015.

No veo yo dificultad en que uno de nosotros se encargue de reformar y reforzar el Partido, de modernizarlo, de adaptarlo a los nuevos tiempos, a las nuevas formas de hacer política, con menos dinero, con menos medios, pero con mucha más imaginación y colaboración de todos. Y otro sea quien, sin duda alguna, gobierne este país que nos han puesto patas arriba los de la derecha y el capital y que necesitará dedicación exclusiva para devolvernos todo lo que nos han quitado en el nombre de la recuperación y de la salida de la crisis.
NOTA DE LA ESCRITORA: utilizo el masculino genérico por economía pero donde digo candidato cabe igual candidata, como donde digo secretario me refiero indistintamente a candidata. Disculpadme los ultra ortodoxos del lenguaje de género pero no me gusta usar la @ y me agota tener que poner /a detrás de cada sustantivo.

Y GANÓ ZAPATERO

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Hoy hace 10 años que el socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, contra todo pronóstico, con la caverna mediática en contra y con las malas artes del saliente Gobierno de José María Aznar, ganó las elecciones generales en España y se convirtió, a sus 44 años, en el primer Presidente socialista del siglo XXI, en sentido literal y en sentido figurado.

Ninguno olvidaremos nunca esas elecciones porque vinieron precedidas de los atroces atentados terroristas islámicos en la red de trenes de Cercanías de Madrid que se saldaron con 192 muertos y más de un millar de heridos y que provocaron el indigno espectáculo del Gobierno saliente mintiendo y mandando mentir a periodistas, embajadores y cargos públicos, sobre la autoría de los mismos.

Aquellos atentados no cambiaron el sentido del voto, por mucho que la caverna mediática se empeñe en repetirlo, pero la gestión posterior del los mismos que hicieron el Presidente Aznar y su Ministro del Interior, Ángel Acebes, probablemente sí que ayudó a que algunos indecisos inclinaran su voto contra aquellos que mentían y manipulaban a su interés partidario con los muertos y heridos.

En nuestro caso, mi madre y yo, desde hacía semanas, teníamos preparada una reunión de Trivialeros en Valencia para ese fin de semana (jugadores de trivial on line en aquel vetusto IRC de Hispano), por lo que solicitamos el voto por correo y emitimos nuestra papeleta mucho antes de la masacre porque no teníamos previsto volver a Madrid hasta el mismo domingo de las elecciones por la tarde y no queríamos arriesgarnos a no llegar a votar a tiempo.

Aquel 12 de marzo de 2004, viernes, salimos de trabajar y conducimos hacia Levante para disfrutar de la semana previa a las fallas con un grupo de amigos, entre consternados, acongojados y absolutamente indignados. Esa misma tarde, ya en Valencia, acudimos a la multitudinaria manifestación que se convocó en repulsa por los atentados y ya con los primero síntomas de cabreo sordo por la manipulación de la información que pretendía imponer el Partido Popular de Aznar.

Recuerdo salir de la ducha en la habitación del hotel corriendo a ver la televisión cuando compareció en rueda de prensa un demacrado y sin afeitar Ángel Acebes, con los ojos inyectados en sangre y la mentira cruzándole su macilento rostro, lo que me supuso un resbalón y un costalazo de antología por correr descalza con los pies mojados por la tarima, y desde el suelo escucharle insistir en que había sido ETA y gritarle: ¡mientes, miente, mientes!

El mismo domingo de las elecciones, pese a que habíamos votado por correo, salimos de Valencia nada más comer porque queríamos llegar al colegio electoral antes del cierre para ver a los compañeros que estaban trabajando en las mesas de interventores y para asegurarnos de paso que nuestros sobres con nuestras papeletas estaban allí. Ese domingo no podía quedarse nadie sin votar, estaba en juego nuestra dignidad como país, nuestra democracia, nuestra memoria colectiva y todas las cosas buenas por las que llevábamos luchando años.

La participación en esas elecciones que dieron la victoria al socialista José Luis Rodríguez Zapatero fue del 75,66%, 10 puntos más que en las últimas que ganó Aznar con mayoría absoluta, cumpliéndose esa máxima de que si la izquierda vamos a votar ganamos y si nos quedamos en casa gana la derecha. Una curiosidad, en aquellas elecciones, en términos de número de votos absolutos, los socialistas ganamos en Andalucía, Extremadura, casi toda Castilla La Mancha, Aragón, Catalunya, Tenerife, León y Álava.

Pero volviendo a mis recuerdos, cuando la televisión dio por ganador al Partido Socialista Obrero Español, en casa abrimos una botella de cava para celebrarlo y después nos acercamos al centro con intención de celebrarlo hasta que un contenido Zapatero nos dio las gracias por el trabajo realizado y nos mandó para casa que no estaba España para celebraciones. Y tenía razón, después de haber enterrado a tantos conciudadanos tan solo un par de días antes, la alegría por la victoria socialista se mezclaba con un sabor amargo de impotencia ante la barbarie.

NOTA DE LA AUTORA: creo que ya he escrito antes sobre la victoria del 2004 en este MartuBlog pero no he querido comprobarlo antes para ver si el paso del tiempo va construyendo nuevos recuerdos o estos permanecen fieles en la memoria. 11 de marzo de 2004