Anuncios
Canal RSS

Archivo de la etiqueta: mis cosas

21 DIAS

Publicado en

wpid-20151013_093404.jpgHace unas semanas que empecé con un buen propósito, que como dicen en un anuncio de la tele de uno de esos productos pro-bióticos milagrosos, hace falta repetir durante 21 días para que se convierta en un hábito.

Para ello me elaboré un calendario casero en la puerta de la nevera, con la intención de ir tachando cada día que lograra mi buen propósito y así reforzar mi escasa fuerza de voluntad. Igualmente he ido compartiendo con vosotros al despedirme en Twitter, cada etapa del camino, cada pasito hasta la meta.

Podría contaros que mi buen propósito es algo romántico, como el vídeo que os he puesto de Marta Sánchez, para olvidar un amor, o para cambiar un amor equivocado, 21 días de soledad, pero ya sabéis que estoy felizmente casada con mi santo, que es un santo, y por tanto no van por ahí los tiros.

Los que me conocéis sabéis que soy de la liga anti tabaco, en mi casa no se fuma, en mi coche no se fuma y soy bastante intolerante a los humos en general y a los malos humos en particular, por lo que tampoco es que haya dejado de fumar, aunque quizás es lo más parecido a lo que he hecho.

El buen propósito era doble, uno material y asociado a él, un segundo intangible. El material, que he cumplido con creces, era dejar de comerme las uñas, lo que he he hecho, quizás más fácilmente de lo que yo misma esperaba, que no es la primera vez que lo intento, pero quizás sí la primera que lo logro sin sufrir. El asociado era dejar de ponerme en situaciones que me alteran y hacen que comerme las uñas sea una especie de auto defensa, ese, ya tal.

Ya tal porque las circunstancias no son las mejores para estar tranquila, para concentrarme en lo que debería importarme y dar una patada, bien lejos, a todo aquello que solo me hace sufrir, que no me da nada a cambio de tanto que me quita, que solo consigue que tropiece una y otra vez en esa piedra que solo me provoca frustración y dolor. No lo he conseguido en estos 21 días, pero a dior pongo por testigo, como hacía mi adorada Escarlata, que sigo intentándolo y que el día menos pensado lo voy a conseguir.

¡Koera!

Anuncios

MAÑANA ES MI CUMPLEAÑOS

Publicado en

Nacer el 14 de febrero tiene sus ventajas, casi nadie se olvida de tu cumpleaños porque ya se encarga el Corte Inglés, los anuncios de perfumes y toda la parafernalia de brillantes corazones rojos de recordarte la efeméride y también tiene algún inconveniente, no solo ese de que te quedas sin un regalo porque, aprovechando la coyuntura, tu pareja te hace uno doble, sino porque no hay manera de cenar para celebrarlo, están los restaurantes llenos de parejas pastelosas y menús edulcorados.

A mí me encanta que sea mi cumpleaños, desde pequeña y ahora que estoy a punto de cumplir los 42 y convertirme en una señora de mediana edad, me sigue haciendo ilusión el día de mi nacimiento. Y como me encanta siempre lo celebro por todo lo alto. Cuando era pequeña con unos fiestones que me organizaba mi padre que eran famosos en el colegio y ahora con unos fiestones que me organizo yo sola que son famosos en el mundo mundial.

Algunos pueden pensar que lo que me gustan son los regalos, pero os aseguro que son lo de menos, lo que me hace feliz es agasajar a los que más quiero, a los que me importan y a los que importo con buena comida y mejor bebida, con mis famosas croquetas –llevo llenando el congelador desde diciembre para que mis invitados se harten-; con las no menos reconocidas tortillas de patatas de mi santo, las más ricas que he comido en mi ya larga vida; con tartas de las que se encarga mi albóndiga –de queso, de brownie, de chocolate con galletas- que le salen para chuparse los dedos y con todo tipo de bebidas espiritosas para ayudar a la digestión.

Para esto del cumpleaños, yo, soy muy mía, de siempre he apuntado en una figurada “libreta negra” a aquellos que se olvidan de felicitarme, a los que siendo del círculo íntimo ese día se despistan sin querer o deliberadamente. Una vez apuntado en la libreta negra, ese año estarás condenado al ostracismo, no te felicitaré en tu cumpleaños, no te haré regalos de Navidad, estarás en el rincón de pensar hasta el siguiente 14 de febrero. No es una amenaza, es una advertencia…

Por fortuna, mi santo, que es un santo, como su propio nombre indica, cumple el 19 de febrero y también gusta de celebrar su cumpleaños, no es de esos amargados que cuando llega la fecha tratan de pasar desapercibidos, no se lo dicen a nadie y no se pagan ni una ronda de vasos de agua con una ración de palillos. No, él es como yo, de los que le gusta celebrar y compartir y está encantado de llenar la casa de amigos con los que comer, beber y brindar a nuestra salud.

Esta afición mía tiene una cara negativa, que nunca me han hecho una fiesta sorpresa porque un mes antes de mí cumpleaños ya estoy yo mandando invitaciones por Facebook, por Whatsapp, por los clásicos SMS, llamando por teléfono y lo que haga falta para que mis amigos se guarden esa fecha en el calendario. Igual podríais plantearos darme una fiesta en otra fecha cualquiera, por el gusto de sorprenderme, digo yo…

Ahora, con las redes sociales que te chivan los cumpleaños, es fácil quedar bien, hasta cuando se hace por compromiso. A la contra, en mi caso, es una locura porque me felicitáis cientos de vosotros, que da gloria compartir espacio virtual con gente tan salerosa, y aunque intento agradecer todas y cada una de las felicitaciones, siempre se me escapa alguna, ya os voy danto las gracias por adelantado y os pido perdón de antemano si no alcanzo. Gracias por estar ahí.

PD MI COLUMNA DE LOS JUEVES EN DIARIO PROGRESISTA: HIPOCRESÍA

PASÓ 2013

Publicado en

El año pasado por estas fechas escribí en este mi querido #MartuBlog ¡ADIOS 2012! Una entrada triste, que hablaba de decepción, traición, desengaño y tristeza. En ella dejaba claro que nada esperaba para este 2013, no era pesimismo sino simple y llana objetividad, sin trabajo ni previsión de tenerlo, sin perspectivas ilusionantes en el horizonte, sin ganas de volver a plantar batalla, tal vez. Pero lo cierto es que siendo malo, no ha sido peor que su predecesor. Mis cosas.

He terminado el master de práctica jurídica que tantos buenos momentos me ha hecho pasar y que me ha recordado por qué estudié derecho, porque me gustaba, porque me apasionan las leyes y su aplicación, porque desde siempre quise ser abogado y hoy lo sigo queriendo y sé que ese día está más cerca que nunca. Aunque sea abocada por las circunstancias acabaré teniendo que ejercer por mi cuenta y seré emprendedora en contra de todas mis aspiraciones aunque estoy segura que me traerá más alegrías que sinsabores. Mis cosas.

He atesorado buenos amigos, amigos para toda la vida, de los que dan la cara, de los que arriman el hombro, de los que no se esconden, de los que no prometen nada porque nada tienen que dar más allá de su amistad y he descubierto que ni los buenos eran tan buenos, ni los malos terribles sino que en todas partes hay razón, valor, verdad y entrega, solo hace falta mantener los ojos abiertos y la mente despejada. Mis cosas.

He gozado de buena salud, no solo la mía propia sino también la de los míos y eso vale más que cualquier fortuna. No quiere eso decir que no nos hayan pasado percances, pero han sido pequeñeces que hemos superado sin arrostrar graves secuelas y que, como bien reza el dicho, no nos han matado pero nos han hecho más fuertes. Mis cosas.

En la cosa material empecé el año heredando de mi padre una cantidad tan inesperada como pequeña pero que contribuyó a tapar algún agujero y negocié un despido más que razonable con la UGT porque como buen abogado sé que más vale un mal acuerdo que un buen pleito por lo que el año se ha pasado con apreturas pero sin miserias y eso es más de lo que varios millones de españoles pueden decir por lo que no me quejo. Mis cosas.

Así que no esperaba nada de este 2013 y nada especial me ha dado, pero tampoco me ha quitado, lo que vistas las cosas con perspectiva es casi un triunfo. Por no hablar de los kilos que he perdido, el tipazo que se me ha quedado, la forma física que he adquirido tras todos estos meses de gimnasio y dieta; la melena que me ha crecido, un año sin pisar la peluquería, por aquello de ahorrar y porque me quiero casar con un recogido y eso requiere cantidad de pelo y lo bien que me siento tan cerca de cumplir los 42 tacos. Mis cosas.

Ahora a esperar el 2014 que parece no tiene muchas ganas de ser mejor que este, por mucho que nos mienta el que dice que es nuestro Presidente del Gobierno, pero que afrontamos cargados de ilusión, con algunos proyectos, con el corazón latiendo fuerte a la izquierda de nuestro pecho, con valor y con la certeza de tener razón, que es mucho más de lo que pueden decir la mayoría de los que nos combaten por lo que la victoria está al alcance de nuestras manos, solo hace falta dirigir todos los esfuerzos para lograrla. ¡Feliz 2014! Mis cosas.

El Capitán Miserias

Publicado en

Además de escribir este MartuBlog como terapia y ahorrarme una pasta en psiquiatra y ansiolíticos, también libero ansiedad leyendo otros blogs, entre los que me encanta el de Paloma Bravo en El País: la novia de papá.

A primeros de julio escribió una entrada: Egoístas  que me resultó particularmente reveladora y que tras sopesar pros y contras, me ha inspirado para animarme con esta otra entrada aquí.

Habla Paloma de los egoístas, esa gente que anda por la vida pisando a los demás sin necesidad, pensando solo en su satisfacción más inmediata y siendo absolutamente inmune al dolor que causan en los que le rodean.

Considera Paloma y yo con ella, que el egoísta es malo y le desea Paloma y yo con ella, toda la soledad del mundo, que es mucha y larga. Termina sentenciando y yo con ella: “eres un mierda, vaya”

Nosotros, como Paloma, también tenemos nuestro egoísta de cabecera, dedicado, activo y voraz, el Capitán Miserias, al que ayer alguien rebautizó como el Capitán Milongas, si es que lo tiene todo el angelito… y que nos ha hecho daño, mucho daño y que se cree listo, muy listo y sobre todo que presume de buena persona, ahí es nada.

Y ya se que, para ser justos, todos somos un poco egoístas y pecamos de mirarnos el ombligo y hemos sido criados en una sociedad consumista y hedonista donde el propio placer, el propio bienestar y la propia comodidad están valorados muy por encima del interés común o general. Vale, estoy de acuerdo, pero de lo que habla Paloma y hablo yo es del egoísmo extremo como forma muy extendida y demasiado tolerada de maldad.

Este egoísmo lo practica el Capitán Miserias en todas las facetas de su vida, tanto la laboral, como la personal y duele ver, vernos, a sus víctimas sumidas en una espiral de locura, buscando su aprobación, su perdón, las migajas mezquinas de su tiempo, aún cuando hayamos sido brutalmente agredidas por su ególatra majestad.

Que afortunadamente, nosotros solo lo suframos en la laboral no nos libra de ver su despotismo amoroso con las pobres desgraciadas que caen rendidas a sus encantos, porque Miserias puede ser encantador cuando quiere, no es mal parecido y tiene ese morbo de ser el jefe, que hace al subordinado presa fácil.

Sus atribuladas víctimas sufren una especie aberrante de síndrome de Estocolmo que las impide ver el maltrato al que están siendo sometidas y vuelven ansiosas a por más. Eso sí, tienen que esperar su turno porque Miserias, en su egoísmo, no es hombre de una sola mujer, todo es poco para él y por eso practica el califato amoroso y regenta su propio harem.

En lo laboral, padecer a un egoísta extremo como Miserias es lo más parecido a mear cristales. Por más que te esfuerces y seas el mejor y más entregado empleado del mes, jamás te lo reconocerá, jamás te dará las gracias pero, esperará de ti y para siempre la misma entrega, el mismo fervor. Y ¡ay de ti! si osas afearle esta falta de generosidad con los que dan tanto a cambio de tan poco. Serás juzgado y condenado en el mismo acto y sin posibilidad de defensa o apelación: ¡que le corten la cabeza!

Miserias siempre tiene razón, Miserias nunca se equivoca, Miserias lo hace todo por nuestro bien, Miserias es el Bien Absoluto e indiscutible. Aunque caminemos por el valle de las sombras, no temeremos, Miserias es nuestro pastor, nada nos falta.

Y así pasamos los días, como los pasa Paloma, sintiendo asco, pena, rabia y pereza, mucha pereza de tener que padecer al Capitán Miserias, aunque como la vida da muchas vueltas, parece que ya por poco tiempo.

Mi colaboración en Diario Progresista: CHULERIA IRRESPONSABLE http://www.diarioprogresista.es/chuleria-irresponsable-14837.htm

¿Buena persona?

Publicado en

El otro día escribí en mi muro de facebook un trozo del diálogo entre Escarlata O´Hara y Ret Butler en Lo que el viento se llevó, que me gusta especialmente:

Yo no le pido que me perdone, yo mismo no me comprendo ni me perdonaré nunca, y si una bala me alcanza, Dios no lo quiera, me reiré de mi propia estupidez. Sólo sé y comprendo una cosa, y es que te quiero Scarlett, pese a ti y a mí y a ese mundo que se desmorona a nuestro alrededor, te quiero. Porque somos iguales, dos malas personas, egoístas y astutos, pero sabemos enfrentarnos con las cosas y llamarlas por sus nombres.

Por la noche, en el concierto de Fangoria, en Coslada, una buena amiga me preguntaba por el significado de esa frase y al explicárselo suspiraba aliviada y afirmaba muy seria: “tú no eres mala persona”.

Esta conversación unida a la feroz persecución pepera a la que estoy sometida en los últimos días, me ha hecho reflexionar a cerca de mi naturaleza humana, ¿soy mala o buena persona?

Para contestar esta pregunta no valen apreciaciones subjetivas que aquí el que más o el que menos se tiene cariño y se juzga de manera harto caritativa, como un amigo mío que se tiene por excelente persona y lo dice sin rubor, y si yo hablara… Pero en fin, esa es otra historia y será contada en otro lugar.

Atendamos a los hechos objetivos que pueden considerarse de buena persona:

Tengo apadrinada una niña de Anantapur, en la India, a través de la Fundación Vicente Ferrer y me emociono cuando recibo informes de todo lo que hacen con mi modesta aportación.

Soy donante de médula ósea en la Fundación Josep Carreras desde hace tropecientos mil años y cuando me he cambiado de domicilio, siempre me he acordado de llamarles para que actualicen mis datos por si un día les hago falta.

Dono sangre dos o tres veces al año, cuando no me rechazan por tener la tensión baja, que es mi naturaleza, oiga, pero nada.

Reciclo, esto no sé si es de buena persona o fruto de mi TOC alarmante porque lo hago de manera talibánica y obsesiva. Vamos que me paso de reciclar. Y ahorro agua haya o no sequía, llueva o luzca el sol. Y apago todas las luces al salir –aquí igual el hecho de que mi padre me diera un capón cada vez que me dejaba una luz encendida en mi tierna infancia ha ayudado, no se-. Y pongo la calefacción a 22º en invierno y lo mismo el aire en verano.

Cedo el asiento cuando entra una persona mayor o una embarazada en el tren, ayudo a cruzar la calle si alguien invidente lo necesita –aunque son tremendamente autosuficientes-, echo una mano si una vecina lleva muchas bolsas… estas cosas que antes se denominaban urbanidad y que ahora están poco en boga.

Lo cierto es que no me considero una buena persona, me conformo con ser persona, que bastante complicado es con la que está cayendo. He hecho cosas de las que no me siento orgullosa. He puesto mi interés por encima del de otros, a veces. He defendido a los míos aunque no lo merecían sin importarme lo que les pasara a los ajenos. He sido indolente y perezosa y muy caritativa con mis defectos. Pero he sobrevivido que es lo que cuenta y me quedan algunos alrededor que disfrutan acompañándome en este viaje, que no es poco.