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VISPERA DEL 8 DE MARZO

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Mañana, sábado, celebraremos el Día de la Mujer, de la mujer a secas, que alguno hay por ahí que todavía dice de la mujer trabajadora, olvidando que trabajadoras somos todas, unas dentro de casa, otras fuera y dentro de casa. Es un día importante, porque lejos de lo que quieren hacernos creer desde la derecha, reivindicar los derechos de la mujer es hoy, más importante que nunca.

Cuando yo nací, en España, las mujeres no eran mayores de edad hasta los 21 años, mientras que los hombres lo eran a los 18. Una mujer, para abrirse una cuenta corriente en un banco necesitaba la firma de su padre o de su marido. Si una mujer le era infiel a su esposo, era una adúltera y cometía un delito penal (legalmente también lo era al revés, pero quienes tenían el poder, quienes traían el salario a casa, quienes manejaban el cotarro eran ellos, por lo que hasta estaba bien visto que tuvieran una amante para desahogarse: No se impondrá pena por delito de adulterio sino en virtud del marido agraviado. El marido podrá en cualquier tiempo remitir la pena impuesta a su consorte).

Durante mi adolescencia salí a las calles de Madrid a luchar por el derecho a decidir sobre nuestra sexualidad, sobre nuestros cuerpos, sobre nuestra maternidad, por la despenalización del aborto, al grito de: nosotras parimos, nosotras decidimos. Lo hice con alegría porque sabíamos que caminábamos a una España mejor, que salíamos de la oscuridad de la dictadura, que, de la mano de los socialistas íbamos a lograr que las mujeres tuviéramos los mismos derechos, las mismas oportunidades y el mismo respeto que los hombres.

Hoy, varias décadas después, me veo en la necesidad de volver a salir a la calle a reivindicar lo mismo que entonces. Estoy teniendo que volver a explicar que un cigoto no es un niño y que ninguna mujer puede ser obligada a traer un hijo no deseado al mundo. Que tener hijos con graves malformaciones es una carga que nadie puede imponer a otro ser humano y menos desde un Gobierno que ha eliminado las ayudas a la Dependencia y que abandona a su suerte a las personas con necesidades especiales.

Que abortar no es una fiesta, no se hace por salir una noche “a pajolera suelta”, ni se utiliza como método anticonceptivo, que es un drama físico y psicológico por el que una mujer tiene la desgracia de pasar, normalmente sola y cargada de culpa y remordimientos. Y que sobre esa decisión no pueden opinar ni obispos, ni ministros, ni tertulianos cavernarios que jamás tendrán que enfrentarse a un dilema semejante.

Pero no solo por el derecho a abortar legalmente saldré mañana a la calle, en el Día de la Mujer, lo haré por las cuatro mujeres que han sido asesinadas en las últimas cuarenta y ocho horas por sus parejas o ex parejas, esos que llevan hasta las últimas consecuencias la máxima machista de la maté porque era mía, y por las doce que han perdido la vida en lo poco que va de 2014 por esta causa.

Saldré por las que sufren la violencia machista y se sienten cada día menos apoyadas por este Gobierno sin alma y sus palmeros mediáticos que no dudan en frivolizar sobre un drama que aniquila la vida de quienes lo sufren. Que ven cómo Sanidad, la ministra Ana Mato, la que tiene dificultades con el término violencia de género y quiere volver a utilizar el de violencia doméstica para constreñir el maltrato a la cárcel silenciosa del hogar, vuelve a dar el teléfono de atención a mujeres maltratadas a la empresa que despidió embarazadas.

Saldré por las que tiene miedo de hacerlo, por las que no pueden salir porque sus maridos las tundirían a golpes si lo hicieran. Por las que tienen que quedarse en casa al cuidado de sus mayores porque han tenido que sacarlos de la residencia para que su pensión sostenga la familia. Por las que tienen que cuidar de un dependiente al que cualquier gobierno autonómico del PP le ha dejado sin su ayuda diagnosticándole una mejoría milagrosa en su dolencia irreversible

Saldré, porque para el Gobierno de Mariano Rajoy, del Partido Popular en cualquier territorio, los Servicios Sociales y la ayuda a la Dependencia, como la Educación o la Sanidad, ya no son pilares del Estado del Bienestar sino oscuro objeto de deseo con el que enriquecer a amigos, familiares, compañeros de partido y demás hijos de la buena estirpe.

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Pura contradicción

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Tener una hija de 18 años a la que has educado en la crítica y el cuestionamiento de cualqueir dogma como principio vital hace que una se pase el día dando explicaciones sobre cosas que son difícilmente explicables porque, desgraciada o afortunadamente, vivimos en un mundo complejo donde nada es bueno o malo absolutamente, donde todo tiene matices, colores, contradicciones y solo admitiendolas podremos encontrar un poco de coherencia y paz en nuestras vidas.

Con ella, las discusiones suele versar fundamentalmente sobre ecología porque no le interesa mucho la política o más bien está empachada de política, que yo no hago proselitismo pero veo telediarios, comento noticias, tengo amigos que hablan de la actualidad en casa y ella ha decidido mantenerse al margen y la respeto. Eso sí, ya me ha informado de que va a votar a Izquierda Unida porque son republicanos, cuando la he contestado que yo también y la mayoría en el PSOE también, aunque algunos se declaren juancarlistas, me ha mirado con cara de “a otro perro con ese hueso”, pura contradicción.

En el tema de la ecología ella es una talibana de la protección del medio ambiente, de las especies animales, de las energías renovables, lo que me parece fantástico, recordemos que tiene 18 años y que el futuro es suyo, pero a mis 41, presa de este mundo moderno que tiene cada vez más necesidades energéticas, compartiendo su defesa de la naturaleza, no soy tan radical. ¿Cómo podría hacerla comprender que no se puede ser anti nuclear total mientras se tienen en casa encendidos dos portátiles, dos televisiones, calefacción, lavadora, lavavajillas, bien de agua calentita en la ducha, plancha de pelo, secador, móviles…? pura contradicción.

Otro ejemplo en que ella se muestra absolutamente intransigente es la defensa sin ambajes del pueblo Saharaui que yo comparto en la esencia pero que intento hacerla comprender que el conflicto es de muy difícil solución porque el gobierno español, de cualquier color, está obligado a llevarse bien con Marruecos porque nuestros pescadores faenan en sus caladeros, porque su policía controla el estrecho para evitar el desembarco masivo de pateras, porque su gobierno no radical  islamista, mantiene un poco más lejos el integrismo terrorista… pura contradicción.

El  otro día también trataba de explicarle que la única manera de defender la igualdad entre hombres y mujeres es a través de la discriminación positiva de la mujer porque en este país los que mandan son hombres y las que abandonan sus profesiones para cuidar de los hijos o de los ancianos son las mujeres y  que por tanto no competimos en igualdad de condiciones, pero no lo entendía, tampoco lo entiende Dolores Cospedal. En su mundo, afortunadamente, ella siente que sus compañeros de clase y ella misma son iguales, tienen las mismas obligaciones y los mismos derechos y no cree necesaria una ayuda, claro que su mundo, no es el mundo… pura contradicción.

Hoy, en el Día Internacional de la Mujer, mi Partido está incurso en otro de esos dilemas que acarrea el mundo moderno. En Ponferrada, el Partido Socialista ha pactado con un acosador sexual para arrebatarle la Alcaldía al Partido Popular a cambio de que una vez votada la moción de censura, el acosador se vaya a su casa. A priori me parece mal, aunque lo comprendo, se ponderan dos males y se elige el mal menor aunque estéticamente repelente, se utiliza el voto maldito y se elimina con ello al maldito… pura contradicción.

Soy una mujer llena de contradicciones, milito en un Partido al que amo y en el que creo pese a que cada día me siento menos identificada con aquellos que llevan su rumbo, pero sigo militando y luchando para que los timoneles cambien el rumbo o abandonen el timón. Algunos me dicen que sería más fácil irme a otro Partido que se parezca más a mi, pero yo siempre contesto que este es mi sitio, esta es mi gente y estos son mis principios y valores y no puedo cambiarlos aunque en ocasiones reniegue de todo y de todos… pura contradicción.