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LO LLAMAN PERIODISMO Y NO LO ES

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Jerónimo Guerrero. Acto del PSOE de El Coronil. PSOE SEVILLA

Esta mañana hemos sabido que la jueza de Primera Instancia e Instrucción del Juzgado nº 1 de Utrera (Sevilla) ha archivado la causa abierta contra nuestro compañero, el ex alcalde de El Coronil, Jerónimo Guerrero, que fue denunciado por un presunto delito electoral en las elecciones municipales de mayo de 2015.

La denuncia, que ha resultado falsa, como bien indicó en su momento el que era alcalde de El Coronil, Jerónimo, se interpuso unos días antes de las elecciones y con la única intención de perjudicar las aspiraciones de reelección del socialista. El propio Jerónimo acusó al SAT y a su líder, Cañamero de estar detrás de esta denuncia falsa que contribuyó de forma determinante a que el PSOE perdiera la alcaldía.

Que un partido político, o pseudo sindicato, lo mismo da, judicialice la vida política, de esta forma, es deleznable y convendría que todos los partidos llegaran a un acuerdo para no utilizar los procesos judiciales como arma arrojadiza durante las campañas electorales y respetar la presunción de inocencia, no solo para los propios sino también para los ajenos, pero no es ese del tema sobre el que hoy me gustaría reflexionar sino del papel que juega la prensa en estos casos.

No descubro nada nuevo si afirmo que, para la prensa, la imputación (ahora investigación) de un político, es tema de máximo interés y, por tanto, al que le dedican titulares, piezas en los telediarios, horas de tertulia, etc., y, sin embargo, el archivo de esas diligencias o la exoneración del mismo político, supone apenas una línea en una página par o una frase en un noticiero. No es noticia, te dicen, aunque lo que de verdad están diciendo es: no vamos a reconocer que somos unas aves carroñeras que nos tiramos sobre la descomposición en picado.

Hoy mismo, el compañero Jerónimo Guerrero, que vio su nombre asociado a un delito, que sufrió una campaña de difamación pocos días antes de las elecciones municipales y que, probablemente por ello, perdió la alcaldía de El Coronil, ha reclamado al equipo de Las Mañanas de Cuatro que dieran publicidad a la noticia del archivo, si no con la misma saña con la que contaron la de la denuncia, por lo menos haciéndose eco de la misma. La respuesta ha sido que el archivo de la causa contra él no era noticia.

Sin más, sin rubor, sin ápice de ética periodística, sin un mínimo de vergüenza torera. Que, si bien joderte la vida sí era noticia, que al fin la Justicia reconozca que eres una persona decente y honrada, no lo es. Porque lo que vende, compañeros y compañeras, es la picadora de carne, el ventilador de la mierda, la lapidación pública del político señalado, aunque sea sin causa.

Es claro que España necesita una regeneración de la vida política, que ha habido demasiados golfos metiendo la mano en la caja de lo público, con la falsa ilusión de que no era de nadie, cuando en realidad era de todos. No negaré que los ciudadanos sentimos que hay cierta impunidad para el que trinca, que no les pillan a todos y que, cuando lo hacen, tardan años en ser juzgados y condenados. Por no hablar de que en contadas ocasiones recuperamos lo que nos han robado.

Pero es también necesario que haya una regeneración del periodismo español. Es vital recuperar unos códigos éticos que impidan publicar noticias sin antes comprobar que tienen cierto grado de verosimilitud. Es fundamental que se le dé la misma importancia al hecho de que un político es imputado/investigado, que al hecho de que sea declarado inocente de los cargos por los que lo fue. Es de máxima importancia entender que la opinión pública tiene derecho a recibir de los medios de comunicación algo más que carnaza porque el buen periodismo, aquel veraz, imparcial, justo, ecuánime, siempre será recompensado por la audiencia.

Ahora que está de moda quejarse del populismo en política, igual habría que plantearse si esto que estoy aquí denunciando no es una suerte de populismo periodístico, darle a la gente lo que la gente pide, sea o no verdad, sea o no justo, sea o no ético. Pan y circo decían los romanos, pan y circo.

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OPERACIÓN PALACE

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Anoche peleaban por la audiencia dos de los egos mediáticos más grandes que jamás se han visto, de un lado, el ínclito Risto Mejide, estrenaba su programa Viajando con Chester, entrevistando al ex presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero; y de otro, Jordi Évole anunciaba un programa de periodismo de investigación en el que desvelaría claves secretas de lo ocurrido durante el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, titulado Operación Palace.

Ya os confieso que como ambos dos me resultan igual de cargantes, demagogos, populistas y entregados al: “todos los políticos son iguales”, “la política no vale para nada”, “yo soy la verdad, la luz y la vida”, mi santo y yo estuvimos viendo un precioso documental en Divinity sobre la gestación con impresionantes imágenes de fetos en 4D. Pero como hace tiempo que tengo la costumbre de hacer cualquier cosa con el Twitter abierto, a la vez fui comprobando con estupor la broma de mal gusto que perpetró Évole en la Sexta.

Que el programa fue un montaje en plan Guerra de los Mundos versión cutre española ya lo sabéis todos. Que la intención no fue otra que sumar audiencia porque la moraleja de tamaño bodrio no se la encuentra nadie, también. Que hubo muchos que se creyeron lo que estaban viendo y hasta hicieron alarde en red de compartir las teorías “conspinaóicas” que allí se exponían, por supuesto. Que nada fue casual ni gratuito, no lo dudéis.

De lo de ayer se pueden extraer algunas conclusiones, a cual más preocupante, la primera de ellas es que los medios pueden mentir cuanto quieran porque la gente está dispuesta a creerse, casi cualquier cosa que den por televisión, siempre que venga envuelta en papel brillante de periodismo serio de investigación. Es más, que una vez convencidos de que la mentira es verdad, aunque el propio autor les comunique entre carcajadas que se la ha colado, siguen pensando que algo de realidad habrá…

Otra peligrosa conclusión del paripé de anoche es que nuestro sistema es frágil y que se le puede atacar de muy diversas maneras. Ayer Évole hizo más por aquellos que creen que lo nuestro no es una democracia, que la política solo está al servicio de sus propios intereses y que mejor nos iría con otro sistema (sic) que cualquier discurso, manifestación, libro, etc. Ayer, muchos de los que dieron su vida por la libertad, por la democracia, por este sistema que algunos se empeñan en denostar, se revolvían impotentes en sus frías tumbas.

A la vista de lo manipulable que es el público y de lo crédulos que resultan ante determinadas figuras mediáticas, piensa una, que es muy mal pensada, que no es la primera vez que nos la cuela, aunque sí es la primera vez que confiesa haberlo hecho. Si políticos de la talla de Anasagasti o Leguina, si periodistas del relumbrón de Iñaki Gabilondo, no tuvieron reparos en prestarse a esta farsa, imaginad la de entrevistas amañadas que os habéis comido en anteriores episodios del psicodrama “Salvados”.

Mención aparte merecen algunos/as estrellas del firmamento público, político, mediático, que se tragaron la bola hasta el corvejón y que hicieron gala de ello en las redes sociales para escarnio de propios y extraños, que aquí somos todos muy dados a unirnos al aquelarre. Y lo peor es que lo habían leído en documentos serios. Alguno hay que esta mañana me ha enlazado ensayos sobre magnas conspiraciones durante el 23F y me ha querido convencer de que el engaño era realidad, que todo en la vida es sueño y los sueños, sueños son…

Yo anoche solo podía acordarme de mi abuelo, militar en la reserva, nada sospechoso de rojerío, que al conocerse la toma del Congreso por Tejero, llamó a casa llorando y diciendo: “otra vez no, hijos míos, otra vez no”. Para algunos, un Golpe de Estado que acabara con nuestra democracia y que desembocara en una nueva Guerra Civil o dictadura, no era motivo para tomar a risa o especulación, sino una desgracia inmensa para todos los españoles.

PD MI COLABORACION EN PUBLICOSCOPIA DESARME DE ETA