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EL RETORNO DE SIMANCAS

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SIMANCAS

Desde el pasado 11 de febrero en que la dirección federal del Partido Socialista Obrero Español, por boca de su Secretario de Organización, César Luena, anunciara que declaraba no idóneo a Tomás Gómez para ser candidato del Partido en las elecciones autonómicas madrileñas, disolviera su ejecutiva, disolviera también, en un hecho sin precedentes en 136 años de historia, el Comité Regional de Madrid, dejara a sus militantes sin derechos, pero con sus obligaciones intactas, como en la peor de las dictaduras y nos colocara en manos de una gestora completamente sectaria encabezada por el ínclito Rafael Simancas, o han dejado de producirse hechos anti estatutarios y vergonzantes en nuestra pobre federación socialista madrileña, ahora PSM.

Hoy mismo, en el penúltimo capítulo vergonzante, el propio Rafael Simancas ha reconocido en entrevista radiofónica  con Casal en La Ser, que llamó al candidato no oficialista, Juan Segovia, para decirle que la Gestora pensaba nombrar Secretaria General a la candidata de Ferraz, Sara Heba, por supuesta incomparecencia de rival… Así, sin tapujos, sin disimulo, candidata a dedazo porque lo dicen Simancas y sus mariachis. No es de extrañar que con este interés porque la militancia madrileña no exprese su voluntad en las urnas, se haya decidido celebrar las primarias, nada menos que el 26 de julio, que con un poco de suerte no vota ni el gato.

Esta semana, también hemos conocido la noticia de que la gestora de Simancas ha tomado la decisión de dejar la sede del PSM en Callao y trasladarnos a otra en la calle Buen Suceso, bien cerquita de Ferraz. Una gestora no puede tomar este tipo de decisiones sin el visto bueno del Comité Regional, pero ¡oh, casualidad!, ese órgano de control está disuelto y los socialistas de Madrid no tenemos forma de fiscalizar si esa operación nos va a costar dinero, si se gana con el cambio, si es o no conveniente, no solo en términos económicos sino de estrategia política. Es decir, que nos encontramos en la típica decisión de por mis cojones que tan habituales son en el PSOE de Pedro Sánchez y César Luena.

Nada de esto debería sorprendernos porque nada más ser nombrado capo de la gestora, Simancas dijo en otra entrevista radiofónica que Tomás Gómez no tenía que estar molesto porque le hubieran defenestrado y echado de malas maneras porque a él le echó Gómez hace 8 años y no dijo nada (sic). Partiendo de que es mentira que Tomás Gómez tuviera que ver en la forzada dimisión de Simancas, que fueron sus cagadas varias en las dos elecciones que perdimos en 2003 gracias a los dos golfos que incluyó en su lista: Tamayo y Saez y la nueva y más humillante derrota de 2007 cuando en toda España soplaban aires de socialismo, el comentario deja claro que el personaje llevaba 8 años rumiando su venganza.

He de reconocer que con Simancas he tenido sentimientos encontrados, le apoyé en 2003 cuando parecía que con este chico sencillo podríamos ganar las elecciones en Madrid y lloré amargamente aquella traición que le dejó a él con cara de gilipollas en su escaño en la Asamblea de Madrid y a los madrileños en manos de la Lideresa. Fui de las que defendió que se volviera a presentar en otoño, aunque estaba claro que perdería, pero sentía que se lo debíamos tras la traición. Después no entendí y critiqué ferozmente su empeño de presentarse nuevamente en 2007, cuando estaba más quemado que los montes españoles, para cosechar una nueva derrota, otra vez a manos de la Condesa de Murillo y abandonarnos a los madrileños a nuestra suerte para ser Diputado nacional.

Desde entonces, el 2008, ha sido un diputado obediente, a lo que mandara la dirección federal, fuera esta la que fuera, dirigiendo cursitos como Secretario de Formación federal y, por lo que se ve y ha aparecido en prensa, reuniéndose con los críticos con Tomás Gómez para urdir su defenestración y posterior retorno del propio Simancas al PSM.

Dicen que segundas partes nunca fueron buenas y con Simancas la sabiduría popular acierta al 100%. Un cambio de cerradura con nocturnidad y alevosía, unas listas sectarias que han dejado fuera a la mitad de las sensibilidades socialistas madrileñas, la absoluta purga de todo lo que recordara vagamente a Tomás Gómez, empezando por él mismo, siguiendo por su equipo, continuando por su sede y llevando la venganza hasta el último militante que un día manifestara su simpatía por Gómez  y un desprecio total a la democracia interna, los Estatutos del PSOE y los procedimientos en ellos reglamentados son su legado para esta segunda etapa.

Era muy difícil superar lo de Tamayo y Saez en 2003, pero, ¡enhorabuena, Rafa! Has alcanzado cotas de indignidad inimaginables que se traducen en incontables bajas de grandes compañeros y compañeras que durante años han sido un ejemplo de lucha, de compromiso, de SOCIALISMO, si te hubieran dejado unos meses más igual hubieras conseguido completar tu obra aniquilando, definitivamente, la sufrida federación socialista madrileña, hoy PSM.

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CRÓNICA DE UNA DESLEALTAD

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NOTA PREVIA: Este artículo es la vivencia un/a militante del Partido Socialista de Madrid que me ha rogado que mantenga el anonimato por miedo a represalias. Así están las cosas en esta Federación dicuelta y en manos de una Gestora sectaria y vengativa que tiene secuestrados los derechos de la militancia madrileña. Hoy, un socialista de Madrid solo sirve para pagar cuota, tiene menos derechos políticos que un ciudadano de cualquier dictadura en cualquier lugar del mundo.

Este doloroso y desgarrador relato hubiera preferido no tener jamás que escribirlo porque  es la detallada y pormenorizada crónica de como los que actualmente dirigen el Partido socialista, mi partido,  optaron por dejar huérfana a la ciudadanía de Madrid, la capital de España y mi ciudad, de un candidato honesto y con ganas de dejarse la piel como Antonio Miguel Carmona con el único ruin y mezquino objetivo de controlar el aparato de la siempre poderosa e incontrolable federación madrileña, de la que ya Pablo Iglesias, nuestro fundador, hace alarde de su difícil gestión en otros tiempos. Dicho de manera clara y para que se entienda, algunos han preferido jugar sus cartas a ganar un congreso interno -que de momento ni se animan a convocar y nunca han ganado- en vez de ofrecer los valores socialistas a los votantes madrileños. Han apostado -y de manera escandalosa y hasta obscena- porque Antonio Miguel Carmona pierda las elecciones para asegurarse su parcela de poder abandonando los principios y valores que forman parte de nuestra identidad. Y, lamentablemente, en cierta forma lo han conseguido porque el PSOE en Madrid ha tenido sus peores resultados situándose como tercera fuerza política con nueve concejales. Solo la matemática electoral y parlamentaria ha hecho posible que nuestra formación política no se vea condenada a la irrelevancia y tenga cierta influencia en esta legislatura que comienza ya que será la llave del gobierno municipal que encabezará Manuela Carmena, de Ahora Madrid. Es menester afirmar que los principales valedores de la campaña de la ex jueza estuvieron en Ferraz puesto que de manera descarada y, sin cortarse un pelo, pidieron el voto para ella y no para nuestro candidato. Inventaron el ticket “Gabilondo-Carmena” con la finalidad de defenestrar a Antonio Miguel Carmona porque piensan -equivocadamente- que es el último reducto de la era de Tomás Gómez. Han despreciado el gran potencial de un humilde profesor universitario que tuvo que navegar contracorriente soportando en silencio una tremenda y pueril deslealtad. Y, como es una buena persona y un buen socialista, tiró para adelante como pudo y lo hizo en silencio porque jamás perjudicaría al partido. Pero ya está bien de tanto desdén y de tantas puñaladas traperas. Este sencillo escrito es la reacción a muchas jugadas que son más propias de la derecha que de nosotros y que aún escuecen mucho. El tiempo pondrá, no me cabe duda, a cada uno en su sitio. Mis profundas convicciones laicas hacen que no crea en el infierno pero, desde luego, si este lugar existe hay un espacio preferente reservado allí para César Luena, un falso socialista que nos llevará al fracaso más estrepitoso y que -a las pruebas me remito-  deja cadáveres por donde pasa y ha impreso en nuestro partido político unas formas feudales y clientelares que no son de recibo y que tendrán consecuencias.

Hay un día en el calendario que he marcado con rojo y que los socialistas madrileños no olvidaremos: el 11 de febrero de 2015, fecha en que Pedro Sánchez cesó a Tomás Gómez y todo su equipo y nombró una gestora presidida por Rafael Simancas. Debo reconocer que actuaron con un secretismo casi perfecto y modélico puesto que nadie se esperaba esta medida (aunque ahora algunos se cuelguen la medalla de que lo sabían y de muy buena fuente). A mí me pilló trabajando y la incredulidad y estupefacción de mis compañeros a través de whatsapp, redes sociales y sms era total. Hubo mucha gente digna que no entendía este atropello contra la democracia interna, más propio de una república bananera que de un país desarrollado y europeo. Entre ellos, Antonio Miguel Carmona, que estuvo en la sede de Callao al mediodía dando su “apoyo personal” a Tomás Gómez al mismo tiempo que acatando una decisión orgánica injusta puesto que es un hombre de partido y, sobre todo, leal. El espectáculo fue dantesco y esperpéntico, la cara de Maru Menéndez reflejaba quizás de forma contundente el sentir generalizado de todos los que nos acercamos a nuestra sede porque es nuestra casa, sede que vulneraron por la fuerza días después, como si de un grupo de malhechores se tratase, y que, a día de hoy, hay objetos personales (incluso fotos familiares) que no han devuelto. A Amparo Valcarce le dio mucha “pena” esta situación y lo dijo públicamente en la Cadena Ser aunque más que pena era indignación, bronca, impotencia y muchas sensaciones encontradas que no hay palabras para describirlas. Un entonces diputado de la Asamblea, del que me reservo el nombre, se regodeó de nosotros y dijo “fuera de esta casa a las ratas”, algo que tuvo contestación y casi se llega a las manos. “Encima de puta voy a tener que poner la cama” afirmó textualmente una conocida militante de una de las agrupaciones más numerosas. Lo que quiero explicar con claridad que no solo tomaron una decisión injusta, antidemocrática y caciquesca, sino que tuvieron la poca vergüenza de ejecutarla de una manera rastrera y torticera. Creo que ni con mi peor enemigo me comportaría de la manera que Cesar Luena se comportó con los militantes madrileños pero, lamentablemente, es una marca registrada suya como muy bien puede atestiguar muchos militantes riojanos que le padecieron.

Tengo la información de que Pepe Blanco, que afinidad con la actual dirección federal del PSOE tiene muy poca, llamó a Tomás Gómez dos días antes para decirle la jugada que se estaba preparando y tramando y sé que Tomás le dijo textualmente “No se van a atrever a secuestrar la voz y el voto de los militantes madrileños”. Hubo también desde Izquierda Socialista movimientos los días previos encabezados por Beatriz Talegón, una tía que por trepar hará lo que se le mande sin rechistar. Asimismo, algunos secretarios generales de agrupaciones de Madrid Capital estuvieron maniobrando en la sombra para que desde Ferraz se tomarán medidas contra la dirección regional porque veían que se quedaban fuera de las listas electorales. Pero de cómo se defenestró a Tomás Gómez ya se ha escrito mucho y no quiero ahondar en ese tema, pienso personalmente que no era un buen candidato pero era el que nosotros habíamos democráticamente elegido y, quizás me equivoco, pero creo que cuando todo esto pase y se reconduzca reaparecerá y resurgirá de sus propias cenizas. Lo que sí está claro que desde ese día se trató de torpedear desde la mismísima sede de Ferraz la candidatura de Antonio Miguel Carmona.

Recuerdo el rostro desencajado de la compañera Martu Garrote, que en Intereconomía afirmó que era su peor día como militante del PSOE y, en territorio mediático enemigo, lloró amargamente. Venía de la sede de Ferraz, de organizar y encabezar una inédita protesta. Nunca en la historia de los socialistas hubo una concentración que rodee la sede de Ferraz y que ponga en jaque a la dirección federal. Martu tuvo el coraje de iniciar esta acción y esta gentuza ha amenazado con expedientarla pero me consta que aún no han tenido lo que hay que tener en estos casos de notificarla debidamente. Fue también ella quien le escribió a Carmona y le dijo “Eres el próximo y van a por ti”. No se equivocó porque a Antonio Miguel no se han animado a destituirle ni a pedirle su dimisión sino que han torpedeado cada uno de sus movimientos con acciones muy desleales que son impropias de nuestro ideario político.

La gestora que gobierna -interinamente, o por lo menos eso dicen los estatutos- el PSM impuso a Antonio Miguel Carmona gran parte de la lista. Una prueba de ello es que en una conversación informal celebrada hace solo unos días en un café, cercano a Callao, una de las personas que fue en los primeros puestos de la lista dijo con respecto a la votación de la investidura de Manuela Carmena: “Me fio de mí, de otro compañero y, por supuesto, de Antonio pero los otros pueden hacer un segundo tamayazo en toda regla”. Espero, sinceramente, y por el bien de Madrid, que estas luchas internas entre el grupo municipal se limen porque tendrán que ejercer un arduo trabajo después de que la derecha nos impusiera a tres de sus personajes más reaccionarios y cutres: Álvarez de Manzano, Ruiz Gallardón y Ana Botella.

El desarrollo de la campaña fue desigual en presupuesto y presencia en los medios de comunicación y, como no podía ser de otra manera, Antonio Miguel Carmona fue el gran damnificado ante la figura ascendente de Ángel Gabilondo. Hubo que hacer una campaña casi artesanal, prueba de ello es la iniciativa de “El candidato en la calle”, algo que no le hizo falta hacer a Ángel Gabilondo. Desde el equipo tutelado por Ferraz se ninguneó de una forma escandalosa a Antonio Miguel Carmona: se pasó de él excepto actos puntuales que tenían que contar con él y, lo más grave, en la Convención Municipal celebrada en Ifema, en Madrid, se le puso tiempo para hablar y recuerdo ese discurso como uno de los peores de Carmona y, además, para más inri, no se le permitió entrar en la Convención junto a Pedro Sánchez. Y recuerdo, para el que no lo sepa, que era la Convención Municipal y Antonio Miguel Carmona el candidato a alcalde del mayor municipio de España. No hay derecho a comportarse así.

A las 22 horas del domingo 24 de Mayo todo parecía indicar que César Luena se salía con la suya. En el quinto piso del Círculo de Bellas Artes, donde estaba Carmona, se presentó Rafael Simancas para hablar de futuro y los asistentes temblaron. Muchos especulan sobre lo que allí se conversó pero lo cierto es que el presidente de la Gestora del PSM no paraba de mirar su Ipad y de hablar por teléfono. En el cuarto piso, cuartel general de Gabilondo, se preparaba la fiesta con un catering de bastante más calidad del que había una planta más arriba y se daba por muerto a Carmona. “Tendrá que dejar paso a alguien que represente la renovación” afirmó un destacado militante destacado. Todo parecía estar sentenciado, la cara de desazón de muchas personas que acompañaron a Antonio Miguel era todo un poema.

No recuerdo bien la hora pero eran más de las 23 y se dio vuelta la tortilla al cambiar tan solo un escaño que daba la mayoría absoluta a Cristina Cifuentes y a Ciudadanos. Ángel Gabilondo había obtenido muchos más votos que Carmona pero los 9 concejales en Madrid tenían más influencia que los 37 diputados -uno más que Tomás Gómez- en la Asamblea. Antonio Miguel Carmona salvaba su posición por los pelos y no quiero reproducir muchas conversaciones que se produjeron allí pero creo que se las pueden imaginar perfectamente. En el aire se podía respirar una sensación de alivio y se daba por seguro que Carmona sería vicealcalde, algo que pararon desde Ferraz y que se producirá, probablemente, después de las generales.

Antonio Miguel Carmona, consciente de la deslealtad de la que fue objeto, actuó como una buena persona y como un buen socialista. Se ofreció a sumar  en el partido y a mirar para adelante. Quizás las huestes de César Luena le perdonen la vida y quieran trabajar, ahora, conjuntamente con él porque, sin duda, contribuirán al interés general de los madrileños ya que Carmona representa la moderación y el cambio tranquilo que necesitamos. No obstante, pase lo que pase, creo que se debe saber este comportamiento tan desleal y tan deshonesto de la dirección federal de mi partido hacia una persona excepcional. El tiempo, ya lo he dicho, pondrá a cada uno en su sitio.

NOTA FINAL: Lo he dicho mucha veces y lo repito hoy, aquellos que sintáis la necesidad de compartir vuestras reflexiones con otros y no tengáis donde hacerlo, este MartuBlog está a vuestra disposición. Abrazos socialistas.