Entre la carcundia pepera y sus palmeros mediáticos se ha puesto de moda un nuevo deporte, el tiro al socialista. Consiste en, desde su escondite en las cloacas de la prensa o la televisión rancia, lanzar acusaciones de todo tipo contra dirigentes socialistas, sin más fundamento que porque ellos lo dicen.
Ningún socialista está a salvo de estos ataques rabiosos y absolutamente torticeros, pero hay objetivos claros que se persiguen mucho más que a otros y que yo me inclino a creer que es por su especial valía de cara al futuro del Partido Socialista Obrero Español.
El sábado, en la presentación de Rubalcaba, tuve la oportunidad de charlar un rato con dos de los más denostados: Bibiana Aido y Tomás Gómez.
Todos hemos visto como, desde que fue nombrada Ministra de Igualdad, Bibiana ha sido objeto de las más abyectas acusaciones. Desde un machismo repugnante se la ha querido hundir, con la anuencia o el desinterés de muchos de los nuestros, que es lo más doloroso.
El último episodio lo hemos visto con su nombramiento en la ONU como asesora de la Agencia para la mujer. Un trabajo que merece, que afronta con ilusión y que la permitirá colaborar con Michelle Bachelet otra gran mujer de la que sentirnos orgullosas.
Del mismo modo comentábamos que existe una campaña de acoso y derribo a Tomás Gómez, que desde su toma de posesión como Portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en la Asamblea es el blanco de acusaciones vergonzantes sobre cualquier cosa de su vida, personal o política.
Da igual que el mismo Tomás en rueda de prensa desmienta las falacias, ellos siguen la política de calumnia que algo queda. Y lo más sangrante es que nos acusan a nosotros de prácticas que son habituales entre los suyos: 3 sueldos para Francisco Granados, 2 sueldos para Salvador Victoria…
Los tres coincidíamos en que uno tiene el valor de sus enemigos y que cuando tan poderosos reaccionarios van a por ti es señal de que vas en el buen camino, pero que eso no atenúa el daño, no ya tanto político como humano, personal o familiar.
Pero ellos no son un caso aislado, no hay más que ver al indigno PedroJeta y su cruzada para ridiculizar a Leire Pajín por el hecho de no lucir un cuerpo diez en la playa. Su concepción de la mujer como un objeto que ha de estar en perfecto estado de revista para el macho ibérico, me produce nauseas.
Todos recordamos la persecución a José Bono que ha destrozado su familia y ha puesto su honor en tela de juicio durante meses hasta que los tribunales han dejado claro que no hay nada ilegal o reprobable en su proceder, pero el daño ya estaba hecho.
Lo mismo sucedió con Chaves. Aquí los ataques no se limitan a la persona del político, sino que buscan dañar su entorno familiar y se acusa a los hijos de cualquier cosa que pueda menoscabar la imagen pública de los padres sin tener en cuenta el destrozo que se hace en nuestras familias.
Compañeros todos, desde aquí os conmino a que no dejemos impune ningún ataque, a que contestemos con una sola voz estas ignominias a que peleemos por los nuestros, todos y todas porque juntos y unidos podremos terminar con este deporte nauseabundo que es el tiro al socialista.
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