Anoche me acosté sobrecogida por lo que leía en las redes sociales a cerca de lo que estaba sucediendo en los aledaños del Congreso de los Diputados en Madrid. Lo que desde allí nos transmitían es que miles de ciudadanos enfadados pero pacíficos estaban siendo represaliados por la policía, con una brutalidad impropia de un Estado de Derecho.
Anoche me acosté deseando que todo fuera un mal sueño, que los tweets que hablaban de un periodista que podía quedarse parapléjico fueran fruto de la exageración, que los que contaban que la Policía cargaba sin mediar provocación, que había policías de paisano infiltrados provocando los actos violentos, que se maltrataban ciudadanos de edad como si fueran delincuentes habituales fueran intoxicación de parte.
Anoche me acosté enferma al escuchar a alguno de los míos decir que se sentía acosado en lugar de ponerse del lado del débil, del oprimido, del trabajador, del pobre, del obrero, del manifestante, del sindicalista, de los que hasta ahora habían sido los nuestros.
Y hoy es 26S y amanezco con las imágenes de un mal sueño, que desgraciadamente es una realidad, una sucia y fea realidad. Veo Policías golpeando chicas, ancianos, jóvenes con las manos levantadas, reporteros gráficos. Veo ciudadanos tratando de contener a los que se acercaban a la policía de forma violenta y que son golpeados por los mismos a los que pretendían defender.
Los que me leéis habitualmente sabéis que soy poco sospechosa de pro indignados, perroflautismo, ocupa plazas y demás colectivos que decíanconformaban lo que se llamó el #15M sino más bien de todo lo contrario.
Ya he escrito aquí sobre lo que opinaba al respecto del mensaje criminal que se esgrimió como lema principal de estos “movimientos sociales”: “Todos los políticos son iguales o Psoe y PP la misma mierda es”.
Casi un año de gobierno popular ha puesto de manifiesto cuán diferentes somos los socialistas de la derecha rancia española. Y esto no quiere decir que desde el Partido Socialista no se cometieran errores, que se cometieron muchos y alguno muy grave. Tampoco quiere decir que me guste ni un pelo la Oposición útil o de mano tendida que ha pretendido desarrollar Alfredo Pérez Rubalcaba. Pero de ahí a no darse cuenta de que jamás en democracia sucedieron hechos tan graves como los que está protagonizando el Gobierno de Mariano Rajoy, va una ceguera o una cerrazón interesada que no estoy dispuesta a consentir.
Ayer mucha gente protestaba contra los políticos en general, yo protesto contra los políticos que eliminan los derechos de los trabajadores, que nos quitan la Sanidad, la Educación de nuestros hijos, que nos llaman vagos a los parados, que gritan “que se jodan” en el Congreso de los Diputados, que perdonan a los defraudadores, que no quieren subirles los impuestos a sus amigos los ricos pero que nos fríen a las clases menos pudientes.
Ayer algunos de los que protestaban contra los recortes antisociales a los que estamos siendo sometidos por el Gobierno de Mariano Rajoy, se dieron cuenta que no es lo mismo ocupar una plaza cuando gobierna el Psoe y son tratado con respeto, con tolerancia y con prudencia o cuando gobierna el PP y son apaleados como animales por aquellos que deberían estar al servicio del ciudadano.
Ayer, los que salieron a la calle a reivindicar sus derechos, a pelear por su futuro, a defender el pan de sus hijos, a mi me ganaron para la causa y hoy es 26s y hoy volvemos a la calle.
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