Entre la crítica interna y el acierto internacional: Por qué hoy defiendo a Pedro Sánchez.

Lo primero que he de decir —por si alguno llegáis aquí sin saber de mí— es que hace años que Pedro y yo nos conocemos. Fuimos juntos al Instituto y militamos un par de décadas en el PSOE, hasta que me abrió un expediente disciplinario y me echó. ¿Los motivos? Ser crítica, ser díscola y decirle las verdades que no acostumbra a escuchar de la corte de pelotas que lo rodea.

Hecha esta salvedad, me veo en la obligación de hacer otra: No me gusta este supuesto «Gobierno más progresista de la historia».

Lo que no paso por alto: Sombras en casa

  • Concesiones territoriales: No me gustan los pactos con independentistas catalanes y vascos (estos últimos hacen menos ruido, pero recogen las mismas nueces). No es progreso que unos españoles tengan un mejor Estado del Bienestar a costa del esfuerzo de todos.
  • Precariedad laboral: Medidas como el SMI o el Ingreso Mínimo Vital se quedan en nada si no se obligan a subir el resto de tramos salariales. El resultado: una España de trabajadores pobres con salarios de miseria.
  • Vivienda: Me indigna la connivencia con los especuladores. El acceso a una vivienda digna es hoy un imposible que impide a nuestros jóvenes tener un proyecto de futuro.

El «lado correcto de la historia»: Un acierto internacional

Podría seguir así durante horas, pero hoy escribo para algo distinto. Sin que sirva de precedente, me veo en la obligación de defender a Pedro Sánchez en política internacional. Aquí, España sí está donde debe.

1. Soberanía frente a Trump

Estuvieron bien al negarse a claudicar con el gasto militar del 2%. No teníamos por qué comprar armas americanas solo para paliar la crisis de EE.UU. porque a Donald Trump se le pusiera en sus pelotas.

2. Dignidad ante el genocidio en Gaza

Han estado aún mejor dejando claro que Israel es un estado genocida. El asesinato cruel de gazatíes constituye crímenes de guerra por los que Netanyahu y sus apoyos deberían pagar algún día.

3. Firmeza en las bases de Morón y Rota

Ha sido heroico negarse a que los aviones yanquis reposten en suelo español para atacar ilegalmente a un estado soberano como Irán. Independientemente de que no comulguemos con el régimen de los ayatolás, no podemos repetir las excusas peregrinas que usó Bush con Iraq.

4. Coherencia europea en Chipre

Han vuelto a acertar mandando la fragata Cristóbal Colón junto al portaaviones francés Charles de Gaulle. Una cosa es no participar en una guerra ilegal y otra muy distinta es no acudir en ayuda de un socio de la Unión Europea (Chipre) atacado por Irán. Eso es respetar el Derecho Internacional.


Conclusión: El enigma del PP

Esto, que es tan fácil de entender para cualquier lego, es un enigma para el Partido Popular. Con Feijóo a la cabeza, siguen haciendo el ridículo, incapaces de salir del «antipedrosanchismo» como única forma de hacer política.


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