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Archivo del Autor: martuniki

POR QUÉ SEÑOR, POR QUÉ…

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El 28 de abril tenemos una cita con las urnas. El presidente Sánchez, a la vista de la falta de apoyo de sus socios independentistas a sus Presupuestos Generales del Estado, ha decidido terminar con esta atípica legislatura y convocarnos a los ciudadanos a votar.

La noticia, personalmente, me ha alegrado bastante. Desde que Sánchez ganara la Moción de Censura, vengo defendiendo que no se puede gobernar España con tan solo 84 diputados, con el desafío catalán, el déficit de las pensiones, la precariedad laboral, el grave deterioro de la Sanidad y la Educación públicas, entre otros muchos problemas internos, todos ellos agravados por la eminente llegada de una nueva crisis internacional, Brexit, proteccionismo yanqui y asalto chino, mediante.

Por tanto, insisto, la noticia me parece buena, en sí misma, aunque el calendario me suscite dudas. Desde luego, mejor el 28 de abril que el super domingo de mayo, juntando las generales, con las europeas, las municipales, las autonómicas y en algunos lugares las de los cabildos insulares, un pandemonio ingobernable. Aunque la campaña electoral de las generales se hará en plena Semana Santa con medio país entre cirios y el otro medio entre cañas y gambas…

Me sorprende, sin embargo, lo que se han cabreado los líderes de los partidos de la oposición, sobre todo Casado y Rivera, porque Sánchez al fin les ha hecho caso en algo. Después de llevar meses pidiendo elecciones, ahora parece que no les venía del todo bien, en su pugna con Vox por repartirse el espacio electoral de la derecha española. Nunca llueve a gusto de todos.

Me sorprende, también, la irrelevancia en la que anda sumida Podemos, con su líder de baja paternal, con una batalla interna por el poder que les está desangrando poco a poco y con la incongruencia de aquellos que venían a acabar con la casta pero se han metamorfoseado a la perfección con ella, hasta el punto de que es difícil distinguir el casoplón de lujo de los Iglesias Montero del ático de lujo de De Guindos.

Dicho lo anterior, lo cierto es que el espectáculo de ayer en el Congreso de los Diputados, convertido en taberna cutre en la que comenzar las hostilidades de la pre campaña electoral, me ha generado un sentimiento de pereza absoluta, una galbana inmensa, un sopor insondable, que solo rompo para exclamar ¡Por qué señor, por qué!

Nos quedan un par de meses de hablar del librito de memorias del Presidente, del colchón de los Sánchez/Obama, de la chaqueta con olor a naftalina que se cambia Rivera, del aprendiz de Aznar capaz de proferir  una retahíla de insultos por minuto digna de Guinness , de la novia cantante de Albert, de Cataluña, del campeón de lanzamiento de huesos de aceituna, del Falcón, del máster de uno, de la tesis del otro y de lo ultra que es Abascal, de la momia de Franco y de cualquier otra estupidez que evite que alguno haga propuestas reales y serias para solucionar los problemas de los españoles.

Eso sí, el domingo 28 de abril hay que ir a votar porque si tu no vas ellos vuelven. Y aquí ellos es un ente abstracto que puede englobar, dependiendo de tu interlocutor:

  • Sánchez, Podemos y los indepes
  • Casado, Rivera y los ultras de Vox
  • El tifus, el cólera y la malaria
  • Los alien, un meteorito y el fin del mundo

Si os soy sincera, esto de ir a votar contra alguien, o para que no gobierne tal o cual, o porque si no pasarán cosas terribles y desgraciadas que nos sumirán en la más profunda miseria, me quita las ganas de votar. Y entonces, en mi mente, susurro ¡Por qué señor, por que!

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HACE TIEMPO QUE NO PASABA POR AQUÍ…

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Hace tiempo que no pasaba por aquí, no sé si porque no tenía nada que contaros o porque no encontraba las ganas para contaros lo mucho o lo poco que me pasaba. Ya os he dicho alguna vez que lo de escribir es terapéutico para mí y que lo hago como una necesidad, por tanto, el estar tanto tiempo silente solo puede significar que no sentía la necesidad porque estaba muy bien o porque estaba fatal.

Lo cierto es que el año 2018 ha sido uno de los más complicados de mi vida, no de los más difíciles, que yo las he pasado canutas en el pasado cuando me divorcié con una niña de cuatro años y una mano delante y la otra detrás o cuando trabajaba en el infierno laboral de cuyo nombre no quiero acordarme aquí y salía un día sí y otro también llorando de mi convento.

El año pasado ha sido complicado porque no me encontraba bien, ni física, ni animicamente y no sabía muy bien por qué. No hay duda que recibir el diagnóstico de enfermedad celíaca y tener que cambiar por completo de hábitos de vida para limpiar mi cuerpo hasta volver a sentirme en forma ha contribuido a que todo lo demás me pareciera difícil, complicado, agotador.

Tampoco ayudaba el hecho de haber puesto tantos sueños, tantas ilusiones, tanto esfuerzo, tanto tiempo, tanto trabajo, tanto amor, tanto de todo, en un proyecto que ya no existe y que jamás volverá a ser aquel por el que algunos dimos lo mejor de nosotros mismos, hablo del PSOE, claro.

El año pasado fue el año en que me tocó reinventarme, cambiar de hábitos de vida por la celiaquía, cambiar de hábitos de pensamiento por la orfandad de la izquierda española, cambiar de hábitos laborales porque había que empezar a pensar en una misma antes que en la organización, cambiar de hábitos, cambiar de hábitos…

Hoy, superada la cuesta de enero del 2019, he vuelto a sentir ganas de escribir y sin tener claro sobre qué iba a hacerlo, he abierto mi blog, ni siquiera recordaba la contraseña para hacerlo. He puesto los dedos en el teclado y mirad por dónde voy ya. Sin hablar de política, sin nombrar a mi némesis, Pedro Sánchez, sin pedir el voto para tal o cual formación solo escribiendo, pero claro, esto no vende, esto no tiene tirón para que la gente lo lea, el público quiere carnaza, polémica, lío y yo, vosotros queréis carnaza y yo como bloguera vuestra que soy, os lo voy a dar:

  • NO VOY A VOTAR A PEDRO EL 28 DE ABRIL. POR PRIMERA VEZ EN UNAS GENERALES, MI VOTO NO VA A SER PSOE. 

¿Y a quién vas a votar, Martu? Os preguntaréis y me preguntáis en las redes sociales. Pues no lo sé. Hasta ayer estaba más cerca de votar Ciudadanos, con los que comparto la defensa de la unidad de España, la retirada de privilegios a vascos y catalanes, el uso del castellano como lengua vehicular en todo el territorio nacional, la regulación de la gestación subrogada, etc. que de no votar, pero después de leer que la Junta de Andalucía se plantea retirar la gratuidad de las matrículas universitarias, con la anuencia de Ciudadanos, se me están quitando las ganas.

Y si de aquí al 28 de abril que tengo que decidir a quién votar en las generales no tengo nada claro qué va a pasar, imaginad hasta mayo que me decida a quién votar en las europeas, en las autonómicas y en las municipales… ¡Un sinvivir!

UNA DE MATRÍCULAS Y OFENDIDITOS EN TWITTER

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En mi casa siempre hemos sido mucho de jugar con las matrículas, las de los coches, me refiero, por si no se había entendido. Hace unos años, cuando llevaban delante las iniciales de la provincia donde había sido matriculado el coche y posteriormente cuatro números, mi madre se inventó varios juegos para tenernos entretenidas cuando andábamos por la calle y, sobre todo, enseñarnos matemáticas, geografía, jugar al mus…

Por ejemplo, cuando éramos más pequeñas jugábamos a pares y nones y cada una tenía que sumar los números que correspondieran al grupo que había elegido y ganaba la que sumaba más. Si solo iba yo pues tenía que sumar todos los números más rápido que mi madre o sumar pares y nones y restarlo…

Más tarde pasamos a jugar a decir antes de dónde venía el coche y así aprendimos que CC era Cáceres, CO Córdoba, CR, Ciudad Real… o que SS era San Sebastían pero SE era Sevilla. La verdad es que cuando se decidió que los coches llevaran 3 letras en lugar de la provincia de matriculación, a nosotras nos privó del juego y de la fantasía de imaginar qué aventuras traían a un coche GE de Gerona hasta M Madrid.

Había una modalidad particularmente onerosa para mí que consistía en buscar coches capicúa (se leen igual de derecha a izquierda que de izquierda a derecha) y el que lo encontraba gritaba “capicúa” y el resto debíamos guardar silencio (imaginad que tortura) hasta no recuerdo qué momento. Este no me gustaba tanto.

Rizando el rizo, ya metida en la adolescencia, jugábamos al mus, siendo 1 y 2 pitos y 3 y 0 reyes, 8 sota y 9 caballo… La de horas que hemos echado en imaginarias partidas de mus gracias a que somos usuarias del coche de San Fernando, un ratito a pie y otro caminando y los paseos eran largos y tediosos.

Y vosotros os preguntareis a qué viene toda esta charla sobre matrículas y me pedís una explicación y como bloguera vuestra que soy os la voy a dar. Ayer domingo, se me ocurrió comentar en Twitter que había visto pasar un coche con la matrícula KKK y que me había llamado la atención porque habíamos estado especulando, mi marido y yo con qué matrículas se retirarían por las connotaciones de las siglas y esta la teníamos entre posibles castigadas por las connotaciones del grupo racista norteamericano.

No emití juicio de valor alguno, solo que en ese interés que arrastro desde la infancia por las matrículas de los automóviles pues me parecía un dato entretenido o curioso ¡gran error por mi parte! Al instante, decenas de ofendididitos de Twitter llamándome de todo porque me molestara esa matrícula KKK (que a mí ni me molesta ni me deja de molestar ni en mi tuit hacía crítica ninguna al respecto) y reprochándome que estando como está el país yo me distraiga con memeces como si yo fuera la presidenta del Gobierno y tuviera la culpa de todo lo que anda mal en España, que es mucho, lo reconozco.

Alguno me dijo que ni no habían quitado CNT, por qué iban a quitar KKK, valga como exponente del mal humor que gasta el personal tuitero un domingo por la tarde, aunque como en todos, hay excepciones, la mejor el que me dijo que la suya era KKP y yo le pregunté si el primer número era un dos KKP2 jijiji (como los niños pequeños que nos sigue haciendo gracia: caca, culo, pedo pis).

¿Vosotros no jugabais con las matrículas de pequeños?

Una de historias del Twitter

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Una de historias del Twitter

Ya he escrito en otras ocasiones sobre esa red social, Twitter, seguramente la más fascinante y aterradoras del universo internaútico, pero también la que más me gusta utilizar y con la que más me divierto y mayor alcance tengo. De ahí que soporte ese lado oscuro, cada vez con mejor humor.

Tengo por regla general bloquear a gente que insulta, que dice barbaridades, que amenaza o que cruza algunas líneas rojas sobre el respeto a aquello que es importante para mí, aunque lo que normalmente hago con los cansinos, sin más, es silenciarlos. Si les aplicas el block inmediatamente saben que te han ofendido, que te han hecho daño y que respondes defensivamente impidiéndoles que se acerquen a ti y vuelvan a hacerlo pero, si solo les aplicas el mute, ellos siguen despotricando en el desierto convencidos de que sus palabras te están zahiriendo mientras que tú ni te estás enterando de que gruñen cual verracos. Igual soy un poco retorcida.

Cada cierto tiempo, hago limpieza de mutes y blocks y les doy a todos mis haters, por muy borricos que fueran en el pasado, una segunda oportunidad. Igual alguien ha tenido un mal día, igual ese mal día de alguien coincide con que tú también lo tenías, una conjunción planetaria de esas que le gustaban a Leire Pajín. De esta manera he llegado a apreciar, con el tiempo, la gracia o el intelecto de gente con la que había tenido algún encontronazo en Twitter.

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Hoy quiero referirme a un caso perdido @Sanaraca53, rubia de mediana edad, foto con Pedro Sánchez en la portada, furibunda defensora del actual Presidente, tanto como antes lo fue de Pablo I y “odiadora” profesional del resto del PSOE en general, el que no idolatra a Sánchez y de una servidora en particular. Da igual cuantas veces le levante el castigo, en horas hace méritos para volver al bloqueo, tiene un don.

Hoy he comentado en Twitter que había visto a Pablo I bastante más gordo que antes de su ausencia de la primera línea política por el nacimiento de sus bebés prematuros. No he comentado nada más porque no vi la entrevista anoche, solo un pequeño corte que han puesto en el telediario de primera hora de la mañana que ojeo mientras desayuno. No la vi porque me interesa cero o menos uno lo que tenga que decir este populista trasnochado y porque no me acordé, para qué mentir. Pues ese comentario ha desatado las iras de nuestra protagonista y aquí os voy a poner unas cuantas de las lindezas que me ha soltado:

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ME HA LLAMADO CEPORRA, MENOPAÚSICA Y ME HA DESEADO SUFRIMIENTOS VARIOS ☺☺☺

Como algunos le ha afeado su comentario machista, ordinario y absolutamente fuera de lugar, las contestaciones han estado a la altura del personaje, solo os pondré uno, por no cansar:

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ME HA LLAMADO HIJA DE PUTA, LO SIENTO MADRE, ELLA ES ASÍ

Y para acabar este tema de los delirantes haters que una tiene que aguantar, gratis, va el mejor porque además de ordinaria, faltosa y con mal corazón, lo de la ortografía y la sintaxis no entra dentro de sus capacidades, ni innatas, ni aprendidas:

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SI ALGÚN PROFESOR DE LENGUA QUIERE INTENTAR CORREGIR Y PUNTUAR PARA FACILITAR LA LECTURA AL RESTO DE LOS MORTALES, SIÉNTASE LIBRE.

Se puede, Arturo, pero no es fácil.

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Acabo de leer lo último que ha escrito Arturo Pérez Reverte, NO PASA NADA, SE PUEDE, porque lo había retuiteado mi amiga Elena Valenciano con la apostilla “Se puede, pero también se debe ayudar a todas las Asun que existen y tan cerca!” y no puedo menos que estar de acuerdo con ella.

Al leer el escrito de Pérez Reverte, que es optimista y bien intencionado, podrías tener la sensación de que lo que hizo Asun, tiene su mérito, pero tampoco tanto. Como él lo cuenta, con su prosa ágil y un cierto desapego, podría parecer que todo es ponerse, coger la maleta y a tus niños de la mano y empezar una nueva vida como por arte de magia y no, nada más lejos de la realidad.

Con permiso de mi madre (permiso que me arrogo porque no se lo he pedido) os contaré una anécdota de mi infancia, la meno aterradora, para que comprendáis porqué lo de Asun es una heroicidad, máxime si sucedió, como parece desprenderse del relato en los 70/80, recién momificado Paco. En esa España tan moderna de la movida y tan antigua del divorcio culpable, el delito de adulterio y las mujeres en la cocina.

Mi padre bebía, se lo bebía todo y cuando llegaba a cierto límite de alcohol en vena, tenía las manos muy largas. No es que nos tundiera a palos, no, era quizás peor, porque lo que nos imponía era un régimen de terror psicológico en el que en algún momento acabarías cobrando. Siempre había algo que no harías bien, una mala contestación (o mirada), un juguete desordenado, una mala postura en la mesa… Y por tanto, durante horas, anticipabas el momento en que recibirías el golpe, que casi era liberador, porque duele menos una bofetada que la continua tensión de no hacerte meritorio de ella.

En mi casa, mi padre salía por la tarde a tomar algo y mi madre, mi hermana y yo pasábamos la tarde tranquilas, contentas, quizás viendo la tele hasta que sonaba la puerta de la calle y todo era silencio y miradas de reojo ¿cómo vendría hoy? si venía nublado la noche sería larga. Cuando tienes un padre como el mío desarrollas un especial sentido “arácnido” el de interpretar caras porque de ello depende tu vida, o al menos así lo sentía yo, que nos la jugábamos a diario, a eso de las ocho.

Una de esas noches que mi padre volvió nublado de la bodega entró en el salón y mi madre y yo estábamos viendo no sé qué en la tele supimos de inmediato que la noche sería larga. Sin mediar palabra cambió el canal de la tele ( de la primera al UHF, imagino, porque no había más) y, en un gesto sin precedentes, mi madre se levantó y volvió a poner lo que estábamos viendo. Ahí yo tuve claro que íbamos a cobrar todas pero lejos de sentir miedo una suerte de valor, orgullo, temeridad me hizo mirar a mi madre como a “cat woman”.

Él se quedó tan desconcertado como yo, de hecho juraría que le vi sonreír, como un gato que juega con un ratón antes de comérselo, volvió a cambiar de canal. Mi madre se levantó otra vez del sofá (entonces no había mandos de la tele, total para cambiar de un canal a otro y subir o bajar el volumen ya estábamos los hijos pequeños) y volvió a poner el canal que estábamos viendo. Esto ya pasaba de castaño oscuro, jamás se vio tamaño desafío en casa de los Garrote Cerrato.

Mi padre repitió el gesto una vez más y mi madre se levantó del sofá, nos miró a mi hermana y a mí que conteníamos la respiración aterradas y dijo “nos vamos” y así, en pijama, con el abrigo porque era invierno en Madrid, de noche, sin cenar, sin dinero y sin un plan, salimos por la puerta las tres, cargadas de dignidad y, al menos yo, sintiéndome como un ninja.

En el portal, ante la noche oscura le dije a mi madre “ha estado genial pero ¿ahora qué? Pasamos la noche en casa de una amiga de ella que vivía cerca, una noche de ojos brillantes de emoción, de aventura y de insensatez porque a la mañana siguiente volvimos a la realidad de nuestra casita de los horrores y tuvieron que pasar muchos años más para que definitivamente mi madre pudiera liberarse del monstruo con el que se había casado siendo tan joven e inexperta y con el que había tenido dos hijas.

Las familias no querían ver o no querían entrometerse, la sociedad no quería oír hablar de lo que debía circunscribirse al ámbito “doméstico” y las mujeres como mi madre habían sido educadas en el contigo pan y cebolla y hay que aguantar por el bien de los hijos y porque todos los hombres tienen sus cosas… Nosotras tuvimos la suerte de salir, otras han terminado muertas al tratar de huir o han seguido en el infierno hasta el final de sus días.

¡Educad a vuestras hijas para que no consientan nunca un golpe, ni un insulto, ni un grito! ¡Educad a vuestros hijos para que jamás propinen un golpe, ni profieran un insulto, ni den un grito! Quizás así, lo de Asun y lo de mi madre, deje de ser una heroicidad y pase a ser algo del pasado ominoso.

PD: Edito porque me ha recordado mi madre en Twitter (sí, es muy moderna) esto: “Se te ha olvidado contar que fuimos a una comisaría y allí no nos hicieron ni caso y me recomendaron volver a casa porque me podía denunciar tu padre por abandono del domicilio y llevarme a las niñas”.

LO DE FRANCO…

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El viernes, el Consejo de Ministros encabezado por Pedro Sánchez, aprobará, mediante Real Decreto Ley, la exhumación de los restos del dictador, Francisco Franco, del Valle de los Caídos, RD-L que tendrá que ser ratificado por la mayoría de los diputados en el Congreso y que no ha dejado a nadie indiferente.

Lo primero, por justicia, dignidad y no escurrir el bulto, mi posición: me parece bien, muy bien, excelente, que el dictador abandone un lugar en el que nunca debió ser enterrado. Es de justicia que deje de compartir descanso eterno con sus víctimas, el que fue su verdugo. Es de decencia que no haya un monumento de exaltación de un militar golpista, que llevó a España una Guerra Civil entre hermanos y que se mantuvo en el poder durante 40 años negándoles a los españoles la democracia, la libertad y el progreso que tanta falta hacían.

Dicho esto, y así todos tenemos claro lo que pensamos respecto del fondo del asunto, es verdad que me suscita dudas el hecho de hacerlo mediante un Real Decreto Ley, alegando causas de urgencia y necesidad que, difícilmente pueden sostenerse, pero tampoco creo que los señores del PP sean los más indicados para indignarse cuando Mariano Rajoy aprobó entre 2011 y 2015, al menos 73 RD-L y eso que tenía mayoría absoluta y no había riesgo de que el Congreso le moviera ni una coma de sus normas.

Tampoco me vale el rollo de que la familia quiere tal y la familia quiere cual o hay que negociar con la familia lo que se hace con los restos, porque el propio Franco, que no deseaba ser enterrado en el Valle de los Caídos, dejó preparado su mausoleo familiar en El Pardo, siendo su voluntad que sus restos acabaran allí, donde a día de hoy le esperan su mujer y su hija ya fallecidas. Son los nietos, que apenas convivieron con el abuelo, los que hoy se arrogan un derecho que, si bien tienen legalmente, no parece que les acompañe moralmente.

Si atendemos nuevamente a los deseos del finado, cuando se diseñó el Valle de Los Caídos se pensó en un monumento de “reconciliación nacional” en el que tuvieran cabida los que perdieron la vida durante la Guerra Civil, los caídos, de ahí el nombre. Por ello se enterró allí a José Antonio (que sí falleció durante la contienda) y a numerosos soldados nacionales y republicanos, pero nunca se pensó en enterrar allí a Franco, que murió en su cama, plácidamente, casi 40 años después de que terminara la Guerra Civil. Fue una decisión política del tardofranquismo que, insisto, contravenía los deseos del propio Franco.

Volviendo al presente, en este asunto se puede estar a favor de que los restos de Franco reposen con su familia discretamente, o se puede querer que sigan estando en el Valle de los Caídos con todo lo que eso simboliza pero, lo más importante es no hacerse trampas al solitario. No es verdad que en la Transición se pactara respetar a Franco, ni mucho menos. Otra cosa es que ante el miedo a un levantamiento militar, a que los herederos del franquismo se resistieran al advenimiento de la democracia, se optó por dejar ese tema para más adelante.

Tampoco es cierto que Felipe González quisiera que Franco siguiera en el Valle de los Caídos, no hay más que leer sus libros o los de Alfonso Guerra para comprender cuánto miedo pasaron, qué difícil fue cada paso dado, pese a tener 202 diputados, qué cerca estaba el 23-f y Tejero con su “se sienten, coño” y cuantas reformas tenían que abordar con urgencia (reconversión industrial, entrada en la CEE, entrada en la OTAN, devaluación de la Peseta, democratización del ejército, universalización de la Educación y la Sanidad…), pero siempre tuvieron en mente que el Valle de los Caídos era una ignominia que un demócrata (da igual de izquierdas que de derechas) no podía tolerar.

Resulta bastante repugnante el grito de “dejad los muertos en paz”, que significa, dejad a Franco en su tumba de privilegio y a los fusilados y represaliados en su nombre en fosas comunes, en las cunetas, en el olvido. Y no, eso los socialistas no podemos ni debemos consentirlo y, ninguna persona de bien, ningún demócrata, ningún defensor de los valores de nuestra Constitución, debería hacerlo. Los que se esconden tras este supuesto respeto a los muertos, en realidad el único respecto que exigen y están dispuestos a dar, es al dictador.

Otro mantra de estos días es que si se reabren heridas, que si se enfrenta a españoles… ¿Os imagináis a los alemanes diciéndoles a los judíos que Auschwitz reabre heridas, que recordar el holocausto y mantenerse alerta ante la vuelta del nazismo es enfrentar a los alemanes? Pues hay pocas cosas que diferencien a Hitler de Franco, así, como lo leéis. Ambos dictadores, ambos carentes del más mínimo respeto por la vida humana, ambos genocidas, ambos dispuestos a alcanzar el poder por las armas y a mantenerse en él por el terror, ambos se forraron durante su tiempo en el poder, apropiándose de todo lo que se les antojaba… Los que venís a contarnos el entrañable abuelito, benefactor de ancianas, gran gestor y salvador de la patria que era Franco, deberéis asumir que no sois demócratas, que no creéis en nuestra Constitución y que os ciscáis en los principios y valores del Estado de Derecho, al menos así seréis coherentes.

No hay un dictador bueno, a mí no me veréis blanquear la dictadura cubana, ni la venezolana, ni la comunista de China o la extinta URSS. Yo tengo muy claro que la libertad es el bien más preciado, que sin ella, es imposible llevar a cabo un proyecto de vida pleno, digno, feliz. Que la democracia, aun siendo imperfecta, es el mejor régimen en el que puede vivir un ser humano y que los salva patrias, los tiranos, los iluminados, los que se auto erigen en nuestros defensores, solo defienden lo suyo y lo de sus amigotes.

En resumen, que aunque Pedro lo haga porque con 84 diputados no pinta nada, porque su Gobierno no puede cumplir ni una sola de las promesas de calado que hizo durante su discurso en la Moción de Censura a Rajoy como derogar la Reforma Laboral, la Ley Mordaza, acometer la tan necesaria Ley de Financiación Autonómica, o de Educación, o la Reforma Fiscal, aunque lo haga porque es lo único que puede hacer con su gobierno en precario, ¡bien hecho está!

NO SÉ SI ESPAÑA TIENE SOLUCIÓN

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Ayer, pasando un domingo de amigos, fideuá, piscina y pereza, mi marido me pasó una foto que había visto por Facebook. Se trataba de un mapa de España por Comunidades Autónomas confeccionado con el producto más típico de esa CC.AA. a ojos de quien lo hiciera (a día de hoy desconozco autor para poderle reconocer el mérito, lo siento). Me dicen que es http://ibericaspanishfood.co.uk/img/cms/iberica-spanish-food-map.jpg y aquí os lo pongo.

Evidentemente, seleccionar un solo producto típico por cada Comunidad es harto difícil, máxime si hablamos de las que tienen más de una provincia y éstas son muy diferentes entre sí, pero la idea, la metáfora que se escondía tras los garbanzos de Madrid, las aceitunas de Andalucía o el bacalao del País Vasco, me pareció clara y brillante: España mola, es un país rico cultural y gastronómicamente, diverso y cuyas regiones maridan perfectamente , por eso la publique al grito de ¡VIVA ESPAÑA!. Por eso y por provocar a ese catetismo lazi que puebla las redes sociales, sobre todo Twitter y que siente alergia por todo lo que no sea su pequeño ombligo catalán.

Tan solo 24 horas después, el Tweet tiene más de 9.000 rts, más de 26.000 me gusta y ha generado 495 respuestas. Además de sorprenderme su éxito (o quizá no tanto, si a mí me gustó, por qué no a muchas personas que se sienten como yo, madrileñas de nacimiento, barcelonesas de adopción, extremeñas por parte de madre, riojanas por parte de padre y andaluzas por elección…), quiero detenerme en las respuestas, que son las que me hacen penar por esta pobre España nuestra.

Para ser sincera, hay una gran mayoría de tuiteros a los que les gusta, se ríen, entienden las limitaciones para ser justos con cada territorio y captan el mensaje pero… tenemos un número importante de gente ofendida, sí, como lo leéis, ofendididos de profesión que todo les molesta. Por ejemplo:

  • ¿Por qué no salen Canarias y Baleares? Salen, con sus plátanos y su sobrasada, pequeñas, descolocadas, pero salen.
  • Faltan Ceuta y Melilla. Es verdad, no sé dónde y cómo el pobre autor podría haberlas incluido o si fue su intención hacer mención solo a las CCAA y no meter a las Ciudades Autónomas.
  • En Huelva no hay aceitunas. No has estado en Huelva en tu puta vida. El jamón tenía que estar en Huelva. Faltan las gambas de Huelva… Gracias a este mapa he descubierto el profundo sentimiento de pertenencia a su provincia que tienen los onubenses. Os juro que he estado muchas veces en Huelva, que me muero por sus ortiguillas (que son de Cádiz pero yo solo las he comido con el grab Perico Pan en Huelva capital), que las gambas y los langostinos tigre no tienen comparación en el mundomuncial y que, aunque sé que los cochinos los criamos en Monesterio (Badajoz), me encanta el Jabugo.
  • ¿Lo del País Vasco son piedras? Aquí he de señalaros que el topicazo os queda feo, que está difícil ver que son piezas de bacalao, pero que en Euskadi hay tanto bueno, que quedarse con lo de las piedras es de catetos poco viajados.
  • ¿Lo de Valencia es coca? Es arroz, señores míos y sí, sé que gran parte del arroz de España sale de Badajoz, que llegas a mi pueblo, Don Benito y parece que estás circulando por Vietnam, pero ese topicazo anti valenciano, también está feo.
  • En Madrid había que poner agua. Pues sí, el agua del Canal de Isabel II es una de las mejores del mundo, pero el cocidito madrileño no es moco de pavo, así que, garbanzos al canto aunque no se cultiven aquí. También podíamos poner rosquillas,de las tontas y de las listas, que en esto de las rosquillas pasa como en las redes sociales, de todo hay.
  • ¿Cebollas en Aragón? Las cebollas solo son de Fuentes, haber puesto el jamón, el queso, el melocotón, el ternasco… Pues claro, o a la virgen del Pilar que es la más famosa de todo Aragón, casi más que Agustina, pero el autor eligió cebollas (que yo ni sabía que eran famosas las de allí) y exijo un respeto a la cebolla, base de cualquier delicia gastronómica que se os ocurra.
  • ¡Tomates en Murcia! Esto ha ofendido muchísimo. Yo que conozco bien la comunidad de regantes de Alicante, Murcia y Almería sé que son los primeros exportadores de limones del mundo y a partir de ahí, casi cualquier cítrico o producto de la huerta que se te ocurra, pero tampoco hay que ponerse así por unos tomates tan preciosos.
  • ¡No está Portugal! Oye, que el mapa es de España, no de la Península Ibérica, pero yo siempre he sido muy partidaria de la unión con los vecinos lusos y la configuración de la República Ibérica por lo que secundo la moción al 100%.

De los indepes cabreados por formar parte de España, de los graciosillos de “falta chorizo por toda España que es de lo que más hay” y de los que te llaman facha en cuanto leen España, ni me molesto en comentar que esta entrada va de buen rollo.

Termino como empecé: ¡Viva España! ¡Viva su gastronomía! ¡Viva su cultura! y ¡Vivan sus gentes aunque a ratos sea pa’ matalos!