Anuncios
Canal RSS

Archivo de la etiqueta: Elecciones catalanas

SI YO FUERA INÉS ARRIMADAS

Publicado en

asi-se-explica-la-victoria-de-ciudadanos-en-las-elecciones-del-21-dFoto: Inés Arrimadas celebra su victoria en las elecciones catalanas. (EFE)

SI YO FUERA INÉS ARRIMADAS

En los últimos días, cada vez que converso con alguno de mis ex compañeros de partido, buenos socialistas, militantes del PSOE desde hace años, hay un tema recurrente Ciudadanos y si es o no posible que los votantes del PSOE espantados por las ocurrencias de Sánchez encuentren refugio en la formación naranja como lo han hecho los votantes del PSC espantados por las ocurrencias de ICETA.

Es pronto para aventurar una respuesta objetiva, lejos de los sentimientos encontrados que me provoca el PSOE de Pedro Sánchez y sin el apasionamiento del daño recibido pero lo que sí puedo hacer es reflexionar sobre lo que yo haría si fuera Inés Arrimadas, ganadora de las elecciones autonómicas celebradas recientemente en Cataluña en votos y en escaños, que tiene más mérito.

Para alcanzar la mayoría absoluta en el parlamento catalán, es necesario reunir 68 escaños. Ciudadanos tiene 36, el PSC 17 y el PP 4, por lo que el bloque constitucional suma 57. Del lado del independentismo JxC tienen 34 escaños (pero con algunos diputados fugados y/o encarcelados), ERC 32 (también con encarcelados) y la CUP 4, luego de poder votar todos sumarían 70 y tendrían la mayoría absoluta. En mitad de ninguna parte andan los 8 diputados del Podemos catalán, aunque ante la duda, siempre se inclinan hacia el independentismo.

Soslayando las dificultades para poner de acuerdo al héroe Junqueras que se está comiendo cárcel por dar la cara por el “Procés” y el jeta de Puigdemont que anda sufriendo horrores en un palacete de lujo en Bélgica, además de a los radicales de las CUP, los independentistas tiene el hándicap de que sin Puigdemont, Meritxell Serret, Comín, Lluis Puig y Ponsatí, huídos de la justicia, su mayoría ya no es absoluta, sumarían 65 diputados, los mismo que si los Comunes se unieran al bloque constitucional, 57 + 8 = a 65.

Ya sé que este es un ejercicio de política ficción más propio del pactómetro de Ferreras que de un análisis político serio, pero es necesario como introducción a lo que yo haría si fuese Inés Arrimadas porque existe una posibilidad, aunque sea remota, de ser la presidenta de la Generalitat de Cataluña.

Lo primero es no dejar que nadie olvide que yo y solo yo he ganado las elecciones, que tengo 36 diputados, 2 más que el fugado y 4 más que ERC. Que yo y solo yo, he superado el millón de votos teniendo el apoyo del 25% de mis vecinos. Y para eso hay que comportarse como si realmente se han ganado las elecciones y se cuenta con el apoyo mayoritaria de los votantes.

Independientemente del circo mediático secesionista, me hubiera reunido con los líderes del PSC, del PP y también de los Comunes para ofrecerles participar de una suerte de Gobierno de Concentración con el objetivo de atajar la crisis institucional y social que está destrozando Cataluña y parar la sangría económica que han abierto las payasadas independentistas. Además de ofrecerles participar de ese Gobierno con alguna consejería, fijaría fecha para el fin de la legislatura en un par de años, tiempo suficiente para cambiar la Ley Electoral que beneficia a las minorías independentistas, despolitizar la televisión pública, parar el adoctrinamiento de críos en las escuelas, dar garantías a las empresas y trabajadores de que se cumplirá el marco legal para poder crear empleo y crecer por encima de la media española y, sobre todo, tratar de cerrar la brecha que se ha abierto en la sociedad catalana, una sociedad partida en dos, crispada, que mira de reojo a sus vecinos, que se siente agraviada por la otra parte, sea cual sea esa parte.

Ofrecer al PSC mejorar la sanidad y la educación, abandonadas por décadas de gobiernos independentistas ocupados en distraer el dinero público de todos para sus fines secesionistas. Ofrecer al PP recuperar la complicidad entre Cataluña y el resto de España, mejorar las infraestructuras, conseguir inversiones nacionales y extranjeras. Ofrecer a los Comunes protección contra desahucios, luchar contra el turismo basura, políticas sociales para los más desfavorecidos. Y una vez ofrecido todo esto, si alguno de los actores, o todos ellos, se desmarcan, se retratarán ante la opinión pública.

Si después de una oferta concreta y real, que mejoraría la vida de los catalanes, su propia convivencia y las relaciones con el resto de España, se acaban teniendo que repetir las elecciones porque alguien piensa más en clave partidista que en el interés general, yo, o sea, Inés, tendría hecha la campaña electoral.

Si pese a todos mis esfuerzos y contra pronóstico, los independentistas consiguen ponerse de acuerdo y investir presidente a alguien que no sea Puigdemont, con muchos de sus diputados con un horizonte penal nefasto y con la espada de Damocles de las CUP siempre a punto de caer, habría demostrado a los electores catalanes y del resto de España, que Ciudadanos tiene capacidad para encontrar soluciones en situaciones de crisis, para gobernar en momentos difíciles, para ser una opción de voto seguro y fiable, lo que me situaría en una posición de privilegio de cara a futuros procesos electorales, no solo en Cataluña.

Anuncios

AL PSC SOLO LE IMPORTA LA “C”

Publicado en

Cartel-CiU-Espana-Cataluna-productiva_EDIIMA20130902_0148_13

INSISTO, AL PSC PARECE QUE SOLO LE IMPORTA LA “C”

Leo con estupor que mis “compañeros” del Partido Socialista Catalán han decidido acudir a las elecciones autonómicas del 21 de diciembre en coalición, o incluyendo en su lista, como número 3 en cada provincia (los del 3%), a los antiguos integrantes de la extinta Unió, cuyo más famoso representante fue Josep Antoni Duran i Lleida, aquel que aseguró que los trabajadores del campo andaluz estaban en la taberna gastándose el P.E.R. mientras que los payeses catalanes se deslomaban en los campos.

img-20171109-wa0007392921305.jpg

El número 3 de la lista del PSC por Barcelona será Ramón Espadaler que siendo miembro de Unión Democrática de Cataluña escribía barbaridades homófobas ante la posibilidad de que los homosexuales adoptaran, propuesta por el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero en su Ley de Matrimonio Igualitario que permitía casarse a personas del mismo sexo, como que “El debate no debe versar sobre la igualdad entre tradicionales y homosexuales, sino sobre la defensa de los derechos de los niños”. “Si hay que crear vínculos similares a la filiación biológica, debe haber un padre y una madre”.

Me cuesta entender qué tenemos en común los socialistas, socialdemócratas, de izquierda moderada, rositas, si me apuráis, con la derecha catalana, conservadora en las costumbres, católica, burguesa, liberal en lo económico y corrupta, profundamente corrupta. Solo se me ocurre una cosa, el catalanismo y eso me entristece profundamente.

Que el PSC lleva años en crisis es algo que no se puede negar, en las elecciones de 2012, con 3.135.764 votantes, los socialistas catalanes obtuvieron 523.333 votos (esto supone 47.028 votos menos que en 2010 pese a que la participación subió en 521.686 personas). En las elecciones de 2015, con 4.115.807 participantes (458.357 más que en las anteriores), el PSC obtuvo 522.299 votos. Luego el PSC no consigue atraer a las urnas a ni un solo votante más desde hace años pese a que la participación no ha dejado de crecer.

Que incluir en las listas del PSC  a integrantes de Unió (la derecha nacionalista, católica y conservadora catalana) deja libre el campo político a cualquier opción, no nacionalista de izquierda, un terreno, el del centro izquierda, el de la socialdemocracia, el de la izquierda cívica, europeísta, no nacionalista que, precisamente, debería ser el natural que ocupara el PSOE (o PSC), no se puede discutir.

Que es difícil explicar que los del NO ES NO a la derecha corrupta española que representa el PP (no olvidemos que los máximos seguidores de ese mantra del sanchismo fueron los socialistas catalanes, fundamentalmente Iceta), ahora se abracen a la derecha corrupta catalana, que representa Unió. No podemos olvidar que el PSC se saltó la disciplina de partido y conculcó una resolución del Comité Federal del PSOE, para no abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno, precisamente con este argumento: “con la derecha corrupta, no”.

Y ahora, para colmo, desde el PSC se le ha pedido a Pedro Sánchez que no se deje ver mucho por Cataluña durante la campaña electoral de las elecciones autonómicas del próximo 21 de diciembre. Ahora, aquel que era lo mejor para el PSOE, por el que merecía la pena romper todos los consensos entre Ferraz y Barcelona, entre el Comité Federal del PSOE y el Consell Nacional del PSC.

Me consta que en el PSC no son bien recibidas mis críticas, me consta porque ellos mismos se quejaron al editor de EL OBRERO de la línea editorial que fijaba como directora de esa publicación y de mis comentarios críticos sobre la indefinición de los socialistas catalanes ante el Procés en Twitter.

Me consta que en el PSOE de Pedro Sánchez tampoco son muy bien recibidas las críticas (ya me costaron un expediente y expulsión del partido durante un año por ello) y que el máximo apoyo, por no decir el único con cierto peso territorial de Sánchez, ahora mismo, es Miquel Iceta, el primer secretario de los socialistas catalanes.

Por todo lo cual, sé que me la estoy jugando con este artículo, pero hace mucho tiempo que los socialistas de toda España teníamos que haber puesto freno a la deriva soberanista de los socialistas catalanes, cuyos nefastos resultados en las elecciones generales (han pasado de los 25 diputados catalanes que consiguió Carme Chacón en la última legislatura de Zapatero, a los 7 que tenemos hoy en el Congreso de los Diputados) nos hacen muy difícil volver a gobernar este país.

El enorme espacio en el centro izquierda que ha ido dejando el PSC lo ha ocupado sin disimulo Ciudadanos, que nació en Cataluña como partido socialdemócrata y español, y que se hizo con todo el voto obrero del cinturón rojo. Un voto de gente que estaba contenta en Cataluña, contenta y agradecida por la oportunidad de tener allí un proyecto de vida, pero que seguía sintiéndose española. Españoles de Andalucía, o de Extremadura, o de Murcia, o de cualquiera de las dos Castillas. De gentes que veían con orgullo que sus hijos aprendieran en la escuela catalán, sin perder su castellano natal. Gentes que veían el soberanismo/independentismo como inquietudes de ricos, de burgueses, lejos de sus problemas reales para sacar adelante a su familia, pagar un piso y llenar la nevera cada semana.

Con el viaje a la derecha de Ciudadanos, no solo porque en su ideario haya abandonado la socialdemocracia y abrazado el liberalismo, sino porque hoy, su contundencia contra el independentismo catalán ha adelantado por la derecha al PP y le ha arrebatado unos cuantos cientos de miles de votos, un PSC que recordara que lo primero debería ser la S de socialista, sin olvidar que son el partido hermano del PSOE, que tiene una E de España por bandera, recuperaría respeto, coherencia, peso político en Cataluña y votos, votos que necesitamos como respirar.

Mucho he escuchado la matraca de que el PSC aglutina el voto dual, catalanista en las regionales y socialista en las generales, pero eso forma parte de un pasado que, desgraciadamente no volverá. Vivimos en un mundo de blancos y negros, de buenos y malos, de infantilismo político y de explicaciones sencillas para problemas complejos. No digo que esto sea bueno, todo lo contrario, un mundo sin matices solo beneficia a los radicales, pero es el mundo que nos ha tocado vivir y, o nos adaptamos a él, o desapareceremos.

¡Cataluña ya está siendo la tumba de Podemos, no permitamos que sea también la del Partido Socialista Obrero Español!