Hoy voy a seguir el consejo que me dio ayer un buen colega, @cosechadel66 en una alegre matinal de socialismo afectivo, tras el acto de «Yo Actúo contra la Violencia Machista» en el PSM, en la que @noeliamtnez lamentaba no encontrar su Príncipe Azul.
El consejo fue, «déjate de política y escribe de estas cosas en tu #MartuBlog y verás qué avalancha de visitas…. aunque mi objetivo no sea ese, recojo el guante y me arriesgo.
#MartuFilosofía:
«para encontrar un Príncipe Azul tienes que besar muchos sapos, por lo menos, pasa un buen rato con ellos (sexual se sobreentiende)»
«trabajo, casa y novio, se buscan siempre, aunque se tengan puesto que siempre son susceptibles de mejora».
«polvo que no echas, se lo lleva el viento»
Lo que quiero decir con estas perlas es que, aunque creo en el amor, tengo un Príncipe Azul en mi vida que se encarga de hacérmela maravillosa. He sido muy enamoradiza y siempre he pensado que ese sapo, era el principe azul, para siempre y he lamentado profundamente que no haya sido así, hasta ahora; también es verdad que el amor no se encuentra casualmente, el amor se trabaja, «los romances para los que se los trabajan».
Tu no vas por la calle y dices -oh, el hombre de mi vida- y él piensa lo mismo y os casais sois felices y comeis perdices… No, tu conoces gente, que te hace gracia, te atrae físicamente, tonteas, con suerte te achuchas y revuelcas y con muchísima suerte de ahí sale algo que se convierte en un amor para toda la vida.
Pero lo normal es que no y ahí es donde yo creo que hay que seguir el lema de los palitos del helado «siga jugando».
Dice un refrán que en la variedad está el gusto y añado de mi cosecha, «a más variedad, más gusto». Para encontrar ese Príncipe Azul, yo recomiendo invertir tiempo y energías en la conquista y en el sexo, a disfrutar de la búsqueda, que igual es hasta más entretenida que la consecución del objetivo final.
En fin, parece frivolidad, pero no lo es, es una especie de hedonismo martunikiano, que esta vida es muy corta y que no se puede perder en tiempo en tontunas, que el día menos pensado te mueres y que yo quiero que en mi epitafio digan: «se lo llevó to palante».
Replica a Sel Cancelar la respuesta