Vengo de hacerme el reconocimiento ginecológico que nos hace la empresa anualmente, aunque no es plato de gusto, cada año acudo y paso por las ecografías vaginal y de mama, citología, exploración y demás. Este año, como voy haciéndome viejuna, también me han hecho una mamografía.
Mamografía es una palabra que da mucho miedo en si misma, por un lado porque cuando te la mandan es porque sospechan que puedas tener un cáncer y eso, perdonadme la expresión, acojona y por otro lado porque hay una leyenda urbana que dice que duele muchísimo.
He decir, alto y claro, que no duele nada, que apenas es una molestia ridícula y el beneficio es que sales de allí con un, «está usted estupenda», que te alegra la existencia.
Tenemos que tener en cuenta que 1 de cada 3 hombres y 1 de cada 4 mujeres tendrá cáncer, pero que más del 50% de ellos se salvarán, por tanto la detección precoz es la mejor arma contra el cáncer.
En este día, los expertos nos recomiendan dejarnos de eufemismos como «esa terrible enfermedad» y que llamemos al pan, pan y al cáncer, cáncer.
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