Antes de las elecciones autonómicas y municipales del 22 de mayo, parecía que con el anuncio de Zapatero de no presentarse a la reelección y la celebración de unas Primarias podríamos salvar marzo de 2012.
Después del batacazo que nos hemos dado en todas partes, de perder todas las comunidades autónomas en liza, las capitales de provincia, los ayuntamientos grandes y medianos… parece que no es el líder lo que hay que cambiar, sino algo más profundo, la manera de hacer política y en menor medida, las personas que hacen esa política en el Partido Socialista Obrero Español.
Es por ello que a día de hoy me inclino por apostar por la realización de un Congreso Federal, que estatutariamente sería Ordinario aunque tendría un claro carácter Extraordinario.
Un Congreso en el que el Partido entero reflexionemos hacia dónde queremos ir que es mucho más importante que el mero hecho de quién será el que encabece la marcha como se dilucidaría en unas Primarias.
Un Congreso Federal que sea el primero y el espejo donde se miren los Congresos Regionales que han de venir a continuación. Pero no se trata de empezar de cero, ni de descabezar el Partido en todas partes. Se trata más bien de hacer un ejercicio riguroso de auto crítica y generosidad, cambiando lo que haga falta y a quien haga falta y manteniendo todo lo bueno que tenemos.
Está claro que los ciudadanos nos han dicho NO y que nada cambia, en marzo de 2012 nos lo volverán a decir aún más alto y claro, si eso es posible.
Por tanto podemos cerrar los ojos y las puertas de Ferraz y hacer como si no hubiera pasado nada en la esperanza vana de que de aquí a marzo todo mejore. O podemos dar un paso valiente hacia la recuperación de nuestros principios y nuestros valores, hacia la social democracia clásica que es la única que nos puede devolver al lugar que merecemos.
YO elijo, Congreso, yo elijo futuro para el Partido Socialista Obrero Español.
APOSTILLA: ni que decir tiene que tras la celebración del Congreso y la elección de una nueva Ejecutiva Federal con un nuevo Secretario General y candidato a las elecciones generales, hay que adelantar las mismas. Sería un despropósito mantener durante meses un Gobierno saliente conviviendo con un candidato fantasma.
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