Defender la alegría como una trinchera defenderla del escándalo y la rutina de la miseria y los miserables de las ausencias transitorias y las definitivas defender la alegría como un principio defenderla del pasmo y las pesadillas de los neutrales y de los neutrones de las dulces infamias y los graves diagnósticos.
Hoy me pide el cuerpo defender mi alegría.
Defender mi derecho a reír, a soñar, a cantar, a bailar, a ser feliz, a estar enamorada, a gritar al viento que te quiero, a disfrutar de ti, a gozar contigo.
Defender mi derecho a mirarte a los ojos valiente y sincera, con optimismo, confiada en el futuro, porque el futuro es nuestro, de los que trabajamos por él cada día.
Defender que somos más los que creemos que los que desconfían. Somos más los que arriesgamos que los que se esconden. Somos más los que damos hasta la vida misma que los que escatiman cicateros sus afectos.
Defender que entre el llanto y la risa, me quedo la risa, pero no temo al llanto.
Defender que entre el beso y el silencio, me quedo con el beso, pero no me asusta el silencio.
Defender que entre amar y ser amada, elijo amar, pero no rehuyo el ser amada.
Defender que entre contigo y sin ti, elijo contigo, pero seguiré luchando por ti.
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