Siempre pasa lo mismo. Cuando uno le coge el ritmo a las vacaciones van y se acaban.
A nosotros aún nos quedan unos días. Hasta el viernes no volvemos a Madrid. Pero ya empieza a sentirse la nostalgia de la inevitable vuelta a la rutina.
No diré que no echo de menos algunas cosas y hasta algunas personas. Pero este año he disfrutado tanto cada día, cada instante de este veraneo que me apena pensar que se está terminando.
Ojo que el otoño viene caliente. Estamos en campaña. En la madre de todas las campañas. La remontada imposible de Alfredo Pérez Rubalcaba contra todo. El posicionamiento de cada uno en este mi adorado y cainita partido.
Aún me quedan un par de días de buceo. Ayer me sumergí con delfines y fue una experiencia maravillosa. Un animal que te mira con esos ojos tan inteligentes…
Aún tenemos que subir al Teide. Que recorrer los acantilados de Mascla. Que comer en la Cuadra de San Diego con sus papas negras.
Aún nos faltan cuatro días para volver pero yo ya siento el gusanillo de Madrid. Siento la adrenalina de la batalla. Se que el otoño será apasionante y yo quiero estar en primera línea de fuego.
¡El mundo es de los valientes!
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