En la legislatura 2007-2011, el hombre fuerte del Gobierno de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid, era sin duda Francisco Granados. Raro era el evento de consideración donde sus rizos castizos -es nacido en Valdemoro- no fueran el centro de atención.
Tras ser alcalde de su pueblo en un par de ocasiones, entra a formar parte del ignominioso Gobierno que Esperanza Aguirre formó en 2003 con ayuda de Tamayo y Saez -algún día se sabrá con qué dinero se compró su abstención- primero como Diputado por el Partido Popular, después como Consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid.
Por aquel entonces ya se hizo famoso por comprarse un chaletillo en Marbella valorado en 200.000€ que el constructor y amigo le recompró meses después, pero para el que el Consejero se gastó 33.000€ en muebles de cocina un año después, aunque ya no era suyo. Un error, dicen…
En Octubre de 2006, alguien incendió intencionadamente el Mini Cooper de la señora de Granados, en el garaje de su vivienda, en Valdemoro. Lo que sirvió para descubrir que el coche estaba a nombre de una constructora local contratista del ayuntamiento: Grandes Locales de Negocios S.L. La constructora, propiedad de Ramiro Cid, amigo de Granados, constructor del chalecillo de Marbella y que construyó también dicha vivienda. Una promotora ligada al grupo se la vendió al entonces alcalde. Una coincidencia, dicen…
En 2009, un alto directivo de una constructora de la zona, DICO, denunció haber pagado comisiones millonarias a diversos alcaldes, refiriéndose Granados como «el tio mas sucio del mundo» Pio pio que yo no he sido, dicen…
En 2003, este dechado de integridad y honorabilidad presidió la comisión de investigación del Tamayazo y claro de allí no salió nada en limpio.
En el segundo Gobierno Aguirre del 2007/2011 fue Consejero de Presidencia con las competencias de Justicia e Interior y ahí saltó el escándalo de la trama de espionaje a los miembros de su propio partido motivo por el cual el vice alcalde de Madrid, Cobo dijo temer por la vida de su familia. Nada que declarar, dicen…
No sabemos si todas estas «coincidencias, errores y casualidades de la vida» han sido la causa de que la estrella más rutilante del firmamento del PP de Madrid se haya apagado, pasando de ser la mano derecha de Aguirre a un simple Diputado del Grupo.
Lo que si es cierto es que se le ve aburrirse en los Plenos igual recordando viejos tiempos de chaletes, recalificaciones de terrenos, espías, vagones de metro y suculentas comisiones, sentado a la diestra de la Lider-Esa.
No se a vosotros, pero a mí me da la impresión de que a Esperanza Aguirre se le acaban los repuestos. Cada una de sus apuestas, Granados, Figar, Manglano, resultan flor de un día o es que la sombra de Correa es demasiado alargada…
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