Anoche, mientras veía el debate entre Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba, el único al que se ha atrevido el candidato de Partido Popular no sea que tanto debatir le estropee lo que con varios años de hacerse el muertito tiene tan cerca, la tan ansiada Moncloa. Anoche, recordaba el discurso que tantas veces le oímos a Tomás Gómez los socialistas de Madrid.
Decía Tomás que sus padres le habían inculcado el valor de la palabra dada. -Hijo, los pobres solo tenemos nuestra palabra- Y la palabra de un pobre vale tanto como la de un rico, luego no la malgastes, no prometas lo que no vas a cumplir, no te comprometas a lo que no puedes hacer, no digas que si, cuando va a ser que no…
Anoche veía a Rajoy y recordaba aquello de que el fuel que contaminó las costas gallegas sembrándolas de miseria y destrucción y haciendo enfermar a los voluntarios que se aprestaron a limpiarlas, solo eran «hilillos de plastelina».
Anoche veía a Rajoy y recordaba que él era el vicepresidente de Aznar cuando nos metieron en la guerra de Iraq y su jefe, el ínclito Jose Mari nos decía «mírenme a los ojos, hay armas de destrucción masiva en Iraq»
Anoche veía a Rajoy y recordaba a su compañero de gabinete, Angel Acebes, demacrado, con barba de dos días y los ojos inyectados en sangre mentir a todos los españoles asegurando que los atentados del 11M habían sido perpetrados por ETA.
Anoche veía a Rajoy y recordaba a su otro compañero de Gobierno, el del moreno perpetuo, Zaplana, pillado en una grabación telefónica diciendo que él había entrado en política para forrarse.
Anoche veía a Rajoy y recordaba que él era el Vicepresidente del Gobierno de Aznar mientras en Madrid y Valencia, Correas y Bigotes se forraban con amiguitos del alma que se querían un webo. Con maletines de Loewe llenos de billetes de quinientos euros…
Anoche veía a Rajoy y recordaba que durante meses, su tesorero nacional, Bárcenas, imputado por el caso Gurtel de presunta financiación irregular del Partido Popular, se hizo fuerte en su despacho de Génova y Mariano no tenía autoridad moral para echarle.
Anoche veía a Rajoy, un hombre sin palabra, un hombre que en su programa electoral del 2008 prometió el Pleno Empleo. Un hombre que en enero de este mismo año aseguraba que nada más llegar al poder crearía un millón y medio de empleos. Un hombre al que tuvo que desmentir su compañero Pons porque las circunstancias ahora son más difíciles y ya veremos cuándo y cómo creamos empleo…
Anoche veía a Rajoy, el líder de un partido que tiene recurrido en el Constitucional la Ley de Matrimonios de personas del mismo sexo, que quiere volver a la antigua e insegura Ley del Aborto, que quiere poner trabas a la dispensación de la píldora del día después, que no quiero oír hablar de muerte digna porque su dios quiere que suframos en este mundo para ser muy felices en el siguiente…
Anoche veía a Rajoy y recordaba el valor de la palabra dada.
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