Hoy, el Gobierno del Partido Popular de Madrid, con la ínclita Esperanza Aguirre como punta de lanza de las más rancias políticas neoliberales en España, aprobará gracias al aplastante rodillo de su mayoría absoluta un decreto de liberalización de horarios del comercio en nuestra Comunidad.
Estos amantes de la libertad del cazalla party español aseguran que esto permite al ciudadano elegir líbremente en dónde y a qué hora comprar pero en realidad es una medida «comercicida» que solo beneficiará a las grandes superficies y que al hundir el pequeño comercio, limitará las opciones de elegir de los madrileños. Cuando ya solo existan macro centros comerciales no tendremos más remedio que acudir a ellos y por tanto no solo no seremos más libres sino que estaremos en manos de los grandes monopolios comerciales.
Cada vez que el PP habla de libertad para elegir, se refiere a la libertad que tienen los ricos entre comprarse un Mercedes o comprarse un Bmw, o de la libertad de que sus hijos estudien en el Brithis o en el Liceo. La libertad solo puede existir desde la igualdad y con políticas que abundan en las desigualdades sociales mal puede hablarse de ciudadanos libres para elegir.
Los pequeños y medianos comerciantes de la Comunidad, los que tenían tiendas de menos de 700 metros cuadrados ya podía abrir libremente, luego esta nueva norma solo tiene el objetivo de favorecer a los grandes. Esperanza Aguirre está actuando más como consejera delegada del Carrefour que como Presidenta de la Comunidad de Madrid.
Como viene siendo habitual, dado el carácter de la Lider-Esa, esta medida se toma sin consenso en contra de las asociaciones de pequeños comerciantes, los sindicatos y los consumidores.
Pretender justificarla por los puestos de trabajo que se van a crear es otra gran falacia ya que por cada puesto de trabajo precario que genera una gran superficie, se destruyen cuatro empleos en el pequeño comercio de barrio.
Madrid es la Comunidad con más metros cuadrados de gran superficie pero la que menos pequeño comercio posee por cada mil habitantes, 13,2 comercios por cada mil habitantes. Consecuencia de esto, entre otras malas políticas del Gobierno regional, en Madrid la media de empleos autónomos es 8,2 mientras que la media nacional es de 11,3.
Alguno podrá decir que los madrileños lo han querido abrumadoramente con sus votos, pero a esos algunos también les recuerdo que Adolf Hitler ganó por mayoría absolutísima unas elecciones democráticas en Alemania y luego terminó llevando al mundo a una guerra brutal. No digo yo que Esperanza y Adolf sean la misma cosa, solo digo que la victoria democrática ni da la razón absoluta, ni limpia los antecedentes judiciales, ni supone la absolución de los delitos cometidos, ni abroga al que la ostenta de un saber o capacidad que no tuviera antes.
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