En estos tiempos de tribulación, en los que los prudentes -o cobardes- dicen que no hay que hacer mudanza, algunos, como Tomás Gómez, pensamos que es el mejor tiempo de mudar.
Ahora la pregunta es mudar hacia dónde y ahí tenemos clara la respuesta, mudar hacia la izquierda, hacia nuestros principios y valores, aquellos que hace 132 inspiraron a Pablo Iglesias para crear nuestro Partido con el fin de luchar contra la injusticia social.
Esos valores siguen vigentes y son compartidos por todos los socialistas aunque algunos ni se den cuenta y la figura inspiradora de este socialismo clásico, de esta lucha de clases, es Alfonso Guerra.
No en vano en el Barómetro de Bases, la figura de Alfonso Guerra como presidente del Partido Socialista fue abrumadoramente apoyada por la militancia de Base frente al ridículo apoyo de otros, más allá de supuestas pertenencias a familias o colectivos.
Identificarse hoy como ‘guerrista’, buscando la diferencia, esconde intereses; es una forma cobarde de presentarse bajo el parapeto de lo que no se tiene.
Algunos han decidido decir que ‘el guerrismo’ apoyará un determinado candidato. Al hacerlo se arrogan una representación que dudamos que Alfonso Guerra avale. Yo misma me puedo considerar ‘guerrista’ y no concuerdo con ese titular. De hecho, por considerarme de ‘escuela guerrista’, no puedo hacerlo.
El guerrismo dejó de ser una ‘familia’ cuando comenzó a ser un concepto real, una forma de entender la política, la militancia y el partido. Tratar de presentarse como ‘guerrista’, cuando se quiere decir otra cosa es, a mi entender, una falta de respeto a la propia figura de Alfonso Guerra. Empero como dice Antonio Miguel Carmona: «identificarse con Guerra hoy por hoy es una forma de respeto al concepto del partido».
Quién carece de la entidad suficiente para presentarse por sí mismo hace uso de un concepto respetado por todos para atraer afecciones. Es una estrategia tramposa y ahora que la militancia está informada, relacionada, interconectada, es una estrategia condenada al fracaso.
Así que sí, como titulo, guerristas somos todos y algunos, como yo, guerreros.
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