Ayer se produjo un nuevo episodio en la carrera de tapados hacia la Secretaría General del Psoe. Algunos ex altos cargos firmaron un manifiesto titulado Yo sí estuve allí en el que defienden la labor de José Luis Rodríguez Zapatero al frente de los dos últimos gobiernos de España.
El documento lo airea todo el grupo Prisa, El País, La Ser… y ya sabemos lo que eso significa, viene del entorno de Rubalcaba lo que no deja de ser paradigmático porque si por algo se ha caracterizado la campaña electoral diseñada por el candidato y su jefa de campaña Elena Valenciano ha sido por tratar de desvincularse completa y radicalmente de las medidas tomadas por Zapatero en los últimos dos años.
En acto de funanbulismo político que no pasó desapercibido a los votantes, nos querían convencer de que el Vicepresidente del Gobierno y Ministro del Interior no pintaba nada y que todas las medidas antisociales tomadas desde mayo de 2010 eran obra y responsabilidad únicamente de Zapatero.
Para ser sincera no reconozco más de la mitad de los nombres que firman este manifiesto pese a haber ostentado altos cargos institucionales en el Gobierno de mi Partido, lo que ya debería hacernos reflexionar sobre cuál es el papel de los políticos que ocupan puestos de responsabilidad en nuestro Partido que ni se los conoce ni se tiene interés en conocerlos.
Lo que más me ofende y de ahí el tono beligerante de esta entrada es el párrafo final en el que, sin rubor, dicen que esta derrota es general, colectiva, que nos pertenece a todos los militantes. Y no señores míos, me niego a aceptar una pizca de culpa porque nada tuve que ver en las decisiones tomadas que son las que nos han llevado hasta el peor resultado de nuestra corta historia democrática.
Ya he dicho antes aquí, en las redes sociales y en mi Agrupación que es donde podemos y tenemos que hablar los militantes, alto y claro, que nosotros, que sí estuvimos allí, abriendo las sedes, poniendo carteles, repartiendo propaganda, reuniéndonos con los vecinos, con asociaciones, siendo apedreados por salir en caravana, pasando 18 horas en los colegios electorales vigilando que ni una sola papeleta del Psoe quedara sin contar y llorando por la derrota, nosotros, insisto, que sí estuvimos allí no tenemos la culpa de nada sino el orgullo de haber estado siempre donde nuestro partido ha necesitado.
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