A falta de una semana para que sepamos quién se hará con la Secretaría General del Partido Socialista Obrero Español me siento completamente hastiada. Estoy harta de leer barbaridades de uno y otro bando contra compañeros de Partido. Me deja agotada la discapacidad de argumentar políticamente por qué una opción es mejor que otra que conduce al insulto y el desprecio hacia el contrario.
En mi anterior entrada explicaba por qué Carme me parece mejor opción que Alfredo. Hoy después de leer las infamias que vierte El País contra Chacón y su entorno tratando de favorecer a Rubalcaba me reafirmo en mi decisión pero me niego a entrar en este juego sucio.
En Madrid tenemos para nuestra desgracia experiencia reciente en unas primarias ensuciadas por los tejemanejes de Ferraz que polarizaron la militancia y cuyas heridas aún no habían cicatrizado cuando han vuelto a reabrirse con este 38 Congreso acelerado y manijeado por los de siempre.
Qué necesidad había de convocar un Congreso deprisa y corriendo, sin tiempo para el debate de las ideas solo para las puñaladas y el ajuste de cuentas, viejas rencillas que aprovechan a cobrarse con la excusa de la elección de delegados para Sevilla.
El Partido lleva paralizado dos meses mientras el Gobierno de Rajoy nos conduce a la recesión, al paro, a la pérdida de derechos de la clase trabajadora, a la agonía del Estado del Bienestar que tanto nos costó. Los más necesitados están hoy peor que ayer y los socialistas no podemos perder más tiempo con lo nuestro porque los importantes son ellos.
En Madrid, desde que Tomás Gómez ganó las primarias ha tenido que dedicar más tiempo a defenderse de los ataques internos orquestados desde Ferraz que a hacer oposición a Esperanza Aguirre. Cada pocos meses desde el aparato federal se nos echa un pulso a los socialistas de Madrid que impide que volvamos a comportarnos como un partido unido, cohesionado y con un único objetivo común, ganar a la derecha rancia de la LiderEsa.
Queda aún el Congreso Regional del Psm en marzo, otra ocasión para que salga lo peor de cada casa y demos otro espectáculo público de cómo no se deben hacer las cosas. Lo bueno es que después de marzo tenemos 3 años por delante para desgastar al Gobierno Aguirre y demostrar a los madrileños que somos un Partido con vocación de Gobierno. Que tenemos un plan para mejorar Madrid, para devolverle la dignidad a los servicios públicos.
Con Tomás Gómez como portavoz del Partido en la Asamblea de Madrid enfrentándose cada jueves a Esperanza Aguirre como ya viene haciendo desde hace meses. Con su imagen pública cláramente favorecida por sostener un discurso crítico con las medidas que más rechazo causaron en nuestro electorado, un discurso socialista. Con su liderazgo interno consolidado tras defender la democracia interna y la participación de la militancia en la toma de decisiones. Y sin tener que pasar reválida cada poco meses, lo conseguiremos.
Así que aunque me siento profundamente hastiada y no recuerdo un mes de enero tan triste y duro en mi vida se que al final todo va a salir bien y lo vamos a conseguir, juntos, porque nos lo merecemos.
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