En mi casa somos muy refraneros por influencia directa de mi abuela Fita y uno de mis refranes favoritos es “arrepentidos los quiere dios” a lo que añado: “pero yo no”. Ya se que algunos dicen que mujer refranera, mujer puñetera pero eso está aún por demostrar.
Hoy el refrán me lo voy a aplicar a mi misma. Os dije el domingo que cerraba el chiringuito porque la verdad estaba cansada y falta de perspectiva y eso no es bueno ni para mí, ni para los principios y valores que creo defender.
Ahora me arrepiento parcialmente de tan tajante afirmación porque en realidad de lo que no tengo fuerza ni ganas de escribir es sobre lo mismo una y otra vez que estoy pasando una crisis de fe, pero en cambio, tengo muchas otras cosas sobre las que reflexionar y la mejor manera de hacerlo es plasmándolo por escrito.
Cuando uno se pasa meses escribiendo a diario en un blog, sus pensamientos acaban apareciendo en forma de entradas. Se vuelven más sintéticos, más ordenados. Tienen introducción, nudo y desenlace que era como nos decían en el cole que teníamos que hacer las redacciones.
Solo han sido unos días sin escribir, tres o cuatro -confieso que la entrada del domingo estaba escrita una semana antes- pero a mi se me han hecho larguísimos y un tanto angustiosos. Me estresa sobremanera ir en el tren y que el discurrir de lo que acontece me vaya dictando líneas que dan forma en mi mente a un post con absoluta naturalidad y no poder hacerlo.
Escribir el MartuBlog nació como una terapia, como una manera de revelarme ante tanta injusticia política, humana, social, emocional y poco a poco se fue reorientando en un arma propagandística del proyecto del Psm hasta resultar monotemático y por qué no decirlo, cansino. No solo para los que lo leíais sino fundamentalmente para mí.
Ahora pretendo volver al origen como forma de reinventarme y avanzar. Esto no significa que no vaya a escribir de política, eso es un imposible, yo vivo, respiro y muero en clave política, pero lo haré solo cuando me apetezca y el tema me inspire desde el corazón y no lo haré cuando en realidad me apetezca hablar de buceo, de cocina, de amor, de cine, de lo etéreo del universo o la levedad de un te quiero.
Antes miraba las estadísticas de entrada al blog porque me interesaba que mi mensaje llegara a cuanta más gente mejor porque ese mensaje tenía un fin, convencer al que lo leía de lo que allí se contaba.
Pero ahora el blog será el fin en si mismo y por tanto me da igual si con este cambio de rumbo gano o pierdo lectores, solo quiero ser yo misma y disfrutar del placer de la escritura que es casi mayor que el de la lectura.
A los que os decidáis a pasaros por aquí igualmente, gracias y sed nuevamente bienvenidos. A los que ya no os interese lo que cuento, gracias por haberme acompañado en el pasado y mis líneas estarán siempre abiertas a recibiros de nuevo.
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