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Venganza y guerra

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Lloras, porque te insultaron
los que su amor te ofrecieron…
¡a ti, a quien siempre temieron
porque tu gloria admiraron…
¡Guerra! clamó ante el altar
el sacerdote con ira;
¡guerra! repitió la lira
con indómito cantar:
¡guerra! gritó al despertar
el pueblo que al mundo aterra;
y cuando en hispana tierra
pasos extraños se oyeron,
hasta las tumbas se abrieron
gritando: ¡Venganza y guerra!…

Cuando uno sufre una afrenta, ante la ofensa infame de la traición, frente al dolor sordo de la deslealtad, solo hay dos caminos para seguir viviendo: uno el que acarrean el perdón y el olvido. Otro el que nos lleva irremediablemente a la venganza y la guerra.

Aunque parezca lo contrario es el primero de ellos el más difícil, el más valiente, el más generoso. Perdonar y olvidar requieren una talla moral, una altura humana de extraordinarias proporciones. Perdonar a los que nos ofenden y olvidar el dolor padecido engrandece a quien lo consigue y coloca a las malas gentes que caminan y van ensuciando la tierra en su lugar, el lodo inmundo. Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón dejó escrito Jorge Luis Borges conjugando ambos caminos.

La reacción fácil aunque agotadora ante una traición es la venganza. En la venganza, como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre afirmó Nitzsche y estoy de acuerdo con él. He pasado incontables horas rumiando una venganza. He saboreado la amargura de la hiel mientras imaginaba atroces formas de cobrar una afrenta. He disfrutado adelantando el sufrimiento sufrido que devolvería por mil al incauto traidor.

Venganza y guerra. Si estás dispuesto a vengarte tienes que estar predispuesto a entrar en guerra porque salvo que al llevar a cabo tu desquite logres la completa aniquilación de tu enemigo lo previsible es que éste quiera devolver el golpe y este ojo por ojo irracional te lleva impepinablemente a la guerra.

Os confieso que carezco de estas virtudes de las que hablamos y que el perdón y el olvido no forman parte de mi vida. Es en la venganza y la guerra donde doy lo mejor de mí y cual Atila moderna por donde paso no crece la hierba.

Pero os confieso también que cuando logro el objetivo, cuando veo cumplida mi revancha me asalta la tristeza infinita de ver tendido en el campo de batalla el cuerpo de mi enemigo, ese que un día fue bien amado y que mis lágrimas no son de alegría por la victoria sino de pena por lo que fue, por lo que pudo ser, por lo que ya no será…

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Acerca de martuniki

Abogada. Técnico en Prevención. Tertuliana. Bloguera. Incordio en redes sociales. Junta letras.

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  1. Quizás el “error” sea que aplicamos el calificativo de “enemigo” a quien solo es un adversario o, incluso, a alguien cuyo unico delito es no compartir al cien por cien nuestras posiciones en la vida… Esa clase de “enemigo” nunca se aniquilará, siempre le quedará un soplo de vida que le permita recuperarse para defender sus ideas y posiciones… prueba de ello somos nosotros mismos, los “rojos” y herederos de la memoria historica de este nuestro país.

    Para mi enemigo es aquel que pretende quitarme los derechos que tanto nos costó nos fuesen reconocidos y más lo es, si lo hace de malas maneras. Contra ese “enemigo” lucho y lucharé siempre a muerte y te puedo asegurar que no me sentiré ninguna pena cuando le vea tendido en el campo de batalla aniquilado porque solo “desaparecido” ese “enemigo” evitaremos que vuelva a ser lo que fue y conseguiremos que nunca mas… sea. Ojala seamos capaces de aniquilar entre todos nosotros los trabajadores (con trabajo, en paro, o jubilados) ese “enemigo real” porque como no lo consigamos el, sin duda, nos aniquilará…

    Responder
  2. ¡Hola, Martu!

    Creo que conviene que nos saques de dudas, aunque sea vía email u otro medio privado, pues somos varios los que estamos siguiendo con cierta preocupación estos últimos posts. Si existe una “oveja negra” entre nuestras filas, debemos saber quién es, incluso si es un pez gordo, más que nada por si en el futuro traiciona a más gente o crea problemas a más gente. De otra manera la gente que no está al tanto de lo que ocurre en las tripas de la organización acabará creyéndose que esa oveja negra son otras personas.

    Responder
    • Querido Pedro y demás compañeros que andais buscando un misterio:

      Mirad las etiquetas de cada entrada. Esta reza personal y no es más que un ejercicio literario. Estaba cansada de escribir de política a diario y me he tomado un respiro. Pero me encanta escribir y me gusta aún más que me leais con tanta atención que le encontreis a lo que escribo significados ocultos.

      Palabra de exploradora que el día que tenga una queja de alguien, aunque sea del mismo Tomás Gómez yo os la pongo por aquí con nombre y apellido.

      Muchos besos y gracias por tu preocupación aunque sea infundada.

      Responder

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