Ayer, cuando se analizaban los resultados de las elecciones autonómicas andaluzas y asturianas, algunos no pudieron evitar la tentación de tratar de subirse al carro de la victoria y hasta se permitieron el lujo de apelar al “efecto Rubalcaba” o hablar de la primera victoria de la era Rubalcaba.
Lo primero que me gustaría poner de manifiesto es que estos alborozados ganadores no han movido un músculo durante toda la campaña electoral, que bien pareciera que los socialistas del resto de España no nos jugábamos nada en Asturias y Andalucía.
Lo segundo es que con los datos en la mano, Rubalcaba no ha cosechado nada, salvo la derrota más abultada que jamás ha sufrido el Partido Socialista Obrero Español desde que a España volvió la democracia.
En noviembre de 2011, Rubalcaba obtuvo en Andalucía el 36,57% de los votos válidos. Pepe Griñán, en marzo de 2012 ha cosechado el 39,52% de los votos válidos. 3 puntos de diferencia para los que no tengan ganas de echar cuentas.
En noviembre de 2011, Rubalcaba en Asturias sacó el 29,19% de los votos válidos. Javier ha conseguido el domingo el 32,01% de los mismos. Aquí los puntos son casi cuatro.
En noviembre de 2011, Rubalcaba y su efecto salvador consiguieron en Madrid el 26,03% de los votos válidos. Tomás Gómez en mayo de 2011 en mitad del tsunami que asoló al socialismo español, logró el 26,23% de los votos madrileños. Permitirme que arrime el ascua a mi sardina que ya sabéis que yo siempre aprovecho para hablar de mi libro y es mucha la crítica infundada que soportamos los socialistas de Madrid de quienes más tienen que callar.
Aclarado que el éxito no es de nuestro Secretario General Federal sino de los compañeros andaluces y asturianos y que no hubo efecto Rubalcaba en las generales sino que lo que ha habido es una mejora considerable de los resultados cuando son los compañeros del territorio los que se presentan paso a dar mi opinión al respecto.
Dos cosas son clave en los buenos resultados de Pepe Griñán y Javier Fernández este domingo:
La primera y sin duda alguna la más importante es la política de recortes salvajes e injustificados que el PP de MariaNO Rajoy está llevando a cabo amparándose en la crisis y el paro.
La segunda y esta está localizada en Andalucía, es el agravio comparativo que supone poner en relación las buenas políticas sociales y de respeto a los derechos de los más favorecidos que lleva a cabo Pepe Griñán en Andalucía con los brutales recortes de todo tipo que practican sus homólogas en Castilla La Mancha o Madrid, las ínclitas Cospedal y Aguirre especialistas en decir una cosa y hacer la contraria siempre en perjuicio de lo público.
Una parte no funcionaría sin la otra. Es decir, aunque el PP enseñe su cara más ultra conservadora, ultra liberal, ultra rancia o como queráis llamarla, si el PSOE no contrapone unas políticas de izquierdas creíbles que se ajusten a nuestros principios y valores, no volveremos a gobernar. Confiar en que el desgaste electoral del PP nos devolverá a la Moncloa es echar nuestro futuro al viento.
Nada más hay que fijarse en los verdaderos vencedores morales de estas elecciones autonómicas, Izquierda Unida, que han duplicado sus votos con un sistema electoral claramente desfavorable a los partidos minoritarios.
Esa es la clave, los electores nos han dicho que quieren salir de la crisis por la izquierda, defendiendo el modelo del Estado del Bienestar, de los Servicios Públicos de calidad. Luchando por la Sanidad Pública española, envidia del mundo, por la Educación Pública que está siendo masacrada por el Partido Popular donde gobierna.
Alejémonos de ese mantra de la oposición responsable y los pactos de Estado. Con aquellos que son permisivos con los que meten la mano en la caja pública. Con los que no dudan en cercenar todos los derechos de la clase trabajadora. Con los que mintieron descaradamente en la campaña electoral sobre impuestos, pensiones y demás. Con los que nada pueden ni quieren tener en común con nosotros, con estos no podemos pactar, nada de nada.
Compañero Alfredo, decir con una sonrisa en los labios que ya se están viendo los resultado de tu oposición responsable, además de una frivolidad, es un riesgo altísimo de autocomplacencia que no nos podemos permitir el Partido Socialista Obrero Español con tan solo 110 diputados en Cortes.
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