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Olor a Rancio

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Con el nombramiento de  Alberto Ruiz Gallardón como Ministro de Justicia, aspirante a Torquemada del Siglo XXI, los postulados de la Santa Inquisición han impregnado el sistema jurídico español, produciéndose un hecho sin precedentes, la involución de la normativa legal en España.

A la parida integral -me vais a perdonar que hoy me suelte con el lenguaje porque el tipejo lo merece- de la “violencia estructural” contra las mujeres embarazadas que ya fue sobradamente contestada por todo aquel que tiene dos neuronas activas y no milita en Génova 13. Hoy le suma otra perla para el archivo de chorradas gallardonianas: “la libertad de maternidad hace a la mujer auténticamente mujer”. Está claro que no se más mujer por ser madre ni se es más listo por ser Ministro, a las pruebas me remito.

Para tratar de responder con racionalidad al que solo merece mi más profundo desprecio, haré uso de las estadísticas, que son muy socorridas y que por estar basadas en los números se presuponen neutrales:

Con la antigua Ley del Aborto, en 2006, por ejemplo, abortaron 101.592 mujeres. En 2007 fueron aún más 112.138 mujeres. En 2008 tocamos techo con 115.812 mujeres que abortaron. En 2010, con la aprobación de la nueva Ley del Aborto a mitad de año, fueron 113.032 las mujeres que se vieron en la desgracia de abortar. Y en 2011 las cifras fueron similares.

Luego parece que el argumento de que con la despenalización del aborto en España esto sería una orgía de sangre de neonatos que defienden los más radicales de los genoveses, no es más que palabrería infundada.

Si entramos en detalle, la parte positiva de las cifras es que ha descendido el número de abortos en mujeres jóvenes porque no olvidemos que la nueva norma venía acompañada de políticas de prevención de los embarazos no deseados, formación, información a las más jóvenes y facilitación del acceso a la píldora del día después en las farmacias sin receta.

Si nos comparamos con Europa, otro dato objetivo en el que el color político del Gobierno no influye, lo cierto es que el aborto está legalizado en países nada sospechosos de anarquía o sometimiento al bolchevique como Inglaterra (despenalizado durante 24 semanas) O en nuestros vecinos Alemania, Francia, Bélgica y Rumania (legal hasta la semana 14, como en España hasta que Torquemada lo cambie). La católica, apostólica y Romana Italia (90 días de gestación en los que la mujer puede abortar libremente y sin causa alguna). O el ibérico Portugal (despenalizado durante las primeras 10 semanas de embarazo).

Luego si no hay razones estadísticas, ni legales. Si el resto de países civilizados de nuestro entorno tienen leyes sobre el aborto similares a la aprobada por el Gobierno socialista. ¿Qué es lo que impela a Gallardón a meterse en este jardín, nada florido? Rouco Varela a lomos de la Conferencia Episcopal, sin duda alguna.

La Iglesia española, no los curas y monjas, no aquellos que entregan su vida para ayudar a otros según su conciencia, sino la curia eclesiástica, la élite de las sotanas, esos añoran los tiempos que sacaban a Paco bajo palio y quieren devolver a España a la moral franquista.

A la falsa moral franquista, me atrevería a añadir. Esa España donde no había divorcio pero los españoles de bien, de derechas, claro, le ponían un pisito o una mercería a su querida. Esa España donde el aborto era además de pecado un delito gravísimo, pero las hijas de los españoles de bien, de derechas, claro, viajaban a Londres si tenían un desliz. Esa España donde la homosexualidad era perseguida por la Ley de Vagos y Maleantes, pero los españoles de bien, de derechas, claro, dejaban a sus mujeres rezando el rosario y se iban en busca de lo que realmente les pedía el cuerpo, hombre.

La acción combinada de Alberto Ruíz Gallardón volviendo a incluir el aborto en el Código Penal, con la ínclita Ana Mato volviendo a obligar a llevar receta a la farmacia para comprar la píldora del día después, está cercenando los derechos de las mujeres españolas sobre su sexualidad, por los que llevamos luchando más de 30 años, probablemente 100 años, probablemente 1000 años…

Yo no se vosotras, pero a mis cuarenta años, no voy a consentir que el impostor de Gallardón me diga si soy muy mujer o poco mujer según su rancia creencia. Yo no se vosotras, pero mi hija de diecisiete años no se va a criar bajo la falsa moralina del peor alcalde de Madrid. Yo no se vosotras, pero mi madre de sesenta y un años, no va a recibir lecciones sobre cómo ser mujer y sacar adelante a sus hijas de un tipejo como el ministrillo de Justicia que nos ha caído en desgracia. Yo no se vosotras, pero mi abuela de ochenta y cuatro años, no va a recibir clases de feminidad de estos derechones.

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Acerca de martuniki

Abogada. Tertuliana. Bloguera. Incordio en redes sociales. Junta letras, autora de MEMORIAS DE UNA MILITANTE DE BASE, BASE.

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