Anoche, la victoria de François Hollande en las elecciones presidenciales francesas se recibió por la izquierda de toda Europa como propia. Demasiadas expectativas quizás en un solo hombre, aunque éste sea el Presidente de la República de Francia, único país de Europa que puede plantarle cara a las políticas de la teutona Angela Merkel que nos están llevando a la ruina, al hundimiento.
Pero no voy a meterme en el análisis de lo que podrá o no hacer sino que quiero resaltar lo que ya ha hecho. Ya ha conseguido que el discurso que ha imperado en los últimos años, ahorro, control del gasto, déficit cero… se convierta en crecimiento, desarrollo, inversión productiva, relajación de los plazos.
Ya ha conseguido que se asuma, no solo por los ciudadanos, sino también por las élites económicas de la Unión Europea que hay que potenciar las instituciones, como el Banco Central Europeo para evitar la debilidad de todos frente a la voracidad de los mercados.
A parte de lo que supone su victoria para el futuro económico y la viabilidad del Euro, ayer me llamaron poderosamente la atención otros pequeños detalles en los que me voy a detener este lunes 7 de mayo, principio de un tiempo nuevo y quizás, ojalá, mejor.
Mensaje para navegantes españoles: los socialistas franceses han salido de la crisis de identidad en la que estaban sumidos gracias a la democracia interna. Celebraron unas primarias abiertas, renovaron sus procedimientos aportándoles transparencia, fomentaron la participación de las bases en las decisiones y hoy están gobernando, diecisiete años después, eso sí. Seamos listos y escarmentemos en cabeza ajena, se impone la celebración de la famosa Conferencia de Organización que Rubalcaba nos prometió en Sevilla para quemar los viejos modelos y resurgir de las cenizas cual ave fénix o si no podemos vernos como los socialistas griegos.
Reacciones de la derecha española: “mirad los franceses como llevan la tricolor y no se avergüenzan de su bandera”. Claro si no fuera porque bajo los colores de esa bandera y con un aguilucho en el centro, hace solo unas décadas se masacró a la mitad de la población. Si no fuera porque los herederos del franquismo se han envuelto en la bandera española, la de todos, para manifestarse en contra de cualquier avance social y de progreso de los últimos años: aborto, Ley Matrimonio Homosexual, Igualdad. Si no fuera porque ondeaban la bandera mientras nos gritaban a los socialistas asesinos y etarras, igual la tendríamos más cariño.
Más reacciones de la derecha española: “de que os alegráis los socialistas, si Hollande es de centro, es liberal…” Si su líder Mariano no fue capaz de salir ayer como presidente de España para felicitar al vencedor en Francia, solo porque era socialista. Si el sábado por la mañana Arenas no fue capaz de ir a la toma de posesión de Pepe Griñán como Presidente de Andalucía, solo porque la izquierda ganó. Si el Gobierno español ha permitido los insultos de Sarkozy a José Luis Rodríguez Zapatero, solo porque era socialista. Es normal que las bases no sean capaces de aceptar la victoria en las urnas de un socialista.
Debe ser un mal de la derecha, lo de no saber perder, porque el discurso del Presidente saliente, Nicolás Sarkozy fue todo un ejemplo de lo que no debería hacer un político, al menos en público: se negó no solo a felicitar a Françoise Hollande, es que ni siquiera le nombró, se refirió al nuevo Presidente de todos los franceses como “esa persona” y luego se enredó en un discurso sobre Francia y sus valores, como si los socialistas que habían ganado las elecciones no fueran franceses y no compartieran los valores de la república francesa… en fin, lamentable el pequeño mal perdedor.
Desde aquí le deseo lo mejor a Hollande porque no es fácil la tarea que tiene por delante y está solo en esa lucha, por lo menos hasta que los socialistas alemanes le acompañen en este apasionante viaje de reforzar Europa, de convertirla en una verdadera unión de Estados, con una política económica, financiera y fiscal común, con unos objetivos compartidos, con unas soluciones para todos, en la que no sobre nadie, en la que no dejemos atrás a nadie.
Replica a martuniki Cancelar la respuesta