Hoy he escrito en el Diario Progresista sobre la absurda postura que ha tomado la dirección federal de nuestro Partido sobre el tema Bankia en torno a la idea de que para este viaje –acabar pidiendo la Comisión de Investigación en el Congreso- no hacían falta alforjas –montar el bochornoso numerito de acusar y amenazar erróneamente, nada menos que a la número dos del Partido en Madrid-.
Mis amigos, no militantes, pero si votantes escaldados del Psoe, me preguntan estos días qué le pasa a Rubalcaba, unos en la línea de pensar que algo tiene Rajoy para tenerle sujeto por las pelotas, otros en la línea de qué le habrá prometido Rajoy para tenerle sujeto por las pelotas, pero todos coincidentes en que esto de la oposición responsable con la que está cayendo no hay progresista que lo entienda.
Meditando sobre ello he recordado aquello tan manido de la bicefalia y los problemas que según Rubalcaba acarrearía tener un Secretario General del Psoe distinto del Presidente del Gobierno o del jefe de la oposición. Y me reitero en lo ya escrito aquí hasta la saciedad, el Partido no puede diluirse bajo el aceite ni del Gobierno, ni del Grupo Parlamentario Socialista.
Del mismo modo que el Presidente de un Gobierno, sea del color que sea, tiene que gobernar para toda la ciudadanía, no solo para sus votantes y por tanto, es lógico hacer concesiones en aras de la unidad, el consenso, la imagen de fortaleza de cara al exterior, etc. El Secretario General del Partido Socialista Obrero Español tiene que dirigir el partido para sus afiliados, no para toda la sociedad, ni siquiera para sus simpatizantes, no.
Nuestro Partido tiene 133 años de historia, pero eso no es una garantía de pervivencia per se. Muchos decían que teníamos suelo pero el batacazo electoral de noviembre del año pasado nos ha demostrado que no, que podemos desplomarnos más y más, conforme nuestras acciones se alejan de nuestras palabras, de nuestros principios, del ideario que nos ha sustentado más de un siglo.
Podemos elegir si queremos un futuro como el de los socialistas franceses, de vuelta en el gobierno o como el de los socialistas griegos, que han pasado a ser la tercera fuerza más votada en su país.
La diferencia fundamental entre unos y otros es su forma de hacer oposición, la de los primeros frontal, contundente, defendiendo sus principios y valores; la de los segundos, responsable, pactista, colaboracionista y contraria a aquello que dicen defender.
Echo de menos a aquel Alfredo azote de la oposición desde la Vicepresidencia del Gobierno y sobre todo desde el Ministerio del Interior. Ese hombre valiente que con sus réplicas dejaba mudos a tanto panoli Popular, léase Continos, Florianos y demás flores silvestres.
Echo de menos aquella oposición de primeros del milenio que encabezó las manifestaciones del No a la Guerra, con el propio Zapatero a pie de pancarta y que nos devolvió el cariño y el respeto de nuestros votantes.
Echo de menos gestos de complicidad, como hubiera sido no acudir al Congreso de los Diputados en la jornada de huelga general convocada por los sindicatos.
Echo de menos…
Mi colaboración en Diario Progresista SIN ALFORJAS http://www.diarioprogresista.es/sin-alforjas-13013.htm
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