Ante el anuncio ayer, en mi muro de facebook, de que procedería a bloquear a aquellas personas que se empeñan en etiquetarme en cosas que no son fotos y en las que, por supuesto, no aparezco yo, se desató una curiosa e interesante polémica, que me da para escribiros este post.
Como advertencia previa habréis de saber que yo empecé tarde, en esto de las redes sociales y que soy autodidacta, pon tanto, todo lo que escriba de aquí en adelante será absolutamente subjetivo, parcial y perfectamente prescindible, por si alguno viene aquí buscando auténtico “gurusismo”, va listo.
Face es un bicho vivo, que desde que nació no para de innovar y auto inventarse, por lo que hay que estar un poco atento a las novedades que va ofreciendo para no perderse y sobre todo para que no nos pierdan ellos, no olvidemos que es un negocio y nosotros las piezas que mueven de un lado a otro para que les salgamos más rentables.
El tema del etiquetado de fotos, que ha ido evolucionando, tiene un único objetivo, que puedas ponerle el nombre de tus amigos borrachos a las fotos que les hiciste a traición la noche aquella que os desmadrasteis. Ahora incluso te ofrecen reconocimiento facial para que la labor de localizar a las víctimas sea aún más fácil.
Lo malo es que la gente decide etiquetar con tu nombre casi cualquier cosa que se les ocurre: poster, frases, insultos, fotomontajes, etc. Entiendo que ellos lo encuentren ocurrentísimo y quieran compartirlo con el mundo mundial, pero para ello, no hace falta, es más, no deben, etiquetarnos a los demás, basta con publicarlo en sus muros, que si es del suficiente interés, la gente entrará y lo verá. Y si no lo es, pues a joderse tocan, hermanos.
Ante mi queja, los muchos comentarios que se suscitaron, me demostraron algo, la gente no tiene ni idea de cómo funciona facebook, lo que es harto peligroso porque es un gigante multinacional que maneja millones de datos sensibles sobre nuestras ínfimas pero jugosas vidas y hay que conocerlos bien para tratar de defenderse.
Por ejemplo, varios buenos samaritanos me recomendaron que no permitiera el etiquetado de fotos sin mi autorización. ¡Lo que no existe! No hijos, lo que hace face es preguntaros si queréis que esa etiqueta, que ya está puesta, haga aparecer la publicación en vuestros muros. El único permiso que estáis denegando es para hacerlo público en vuestra propia casa pero está bien a la vista en la de los vecinos y con vuestro nombre debajo.
Una vez etiquetado, has de entrar en la foto de marras, eliminar la etiqueta y explicarle a face, por qué eres tan mala gente de querer quitar tu nombre, de por ejemplo, una foto de Rajoy vestido de faralaes. Has de decir si es spam, si quieres denunciar al pesado que te ha etiquetado… Mientras no lo hagas, estarás recibiendo las notificaciones de todos los que entren a comentar lo bien que le quedan los lunares a Mariano o a mentar a la madre al susodicho.
Otra cosa que me dejó “ojiplática” y “culifruncida” fue que una señora o señorita, no tengo el gusto, me acusara de llenarle el facebook con mi blog y mandárselo al correo, cosa que jamás hago. Cuando entré a mirar su muro descubrí que ni siquiera somos amigas pero que se ha suscrito a mis actualizaciones públicas de face.
¡Arráscate melonar, que te vienen a sembrar! Se ha suscrito a mis actualizaciones sin enterarse, tiene autorizado a facebook para que le mande un correo electrónico con absolutamente todo lo que pasa en el mundo y la culpa es mía que publico mi MartuBlog en mi muro… Sin palabras.
Aprovechando que polemizábamos sobre el etiquetado de fotos, salió otro interesantísimo tema que es: la inclusión en grupos, porque me sale de las gónadas, de todo aquel que tenga a mano. Es una auténtica peste, entrar por la noche y encontrarte que perteneces a:
Amigos de picar piedra con los dientes.
Nos gustan los caballos con pintas verdes.
Queremos que España sea una República Socialista Soviética.
Por el Hospital de mariposas de Villatempujoynosubes.
Ni que decir tiene que eso también es odioso y que si quieres de verdad, de corazón a tus amigos de facebook, deberías tener la caridad cristiana de no incluirles en todas las tonterías que se te ocurran de buena mañana, mientras estás plantando un pino con tu Smartphone en la mano…
Gracias de antebrazo a todos, suya afectísima: La Martu.

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