He de confesar que el domingo por la noche, presa de la desesperación que me produjo ver como el Partido Popular revalidaba su mayoría absoluta en Galicia pese a los recortes antisociales; y cómo la inestimable labor por la paz y la normalización de Patxi López al frente del Gobierno en Euskadi no era apreciada en absoluto por los votantes vascos, di por perdida también Catalunya.
He de confesar también, que durante dos días he estado sumida en el estupor de ver cómo la dirección Federal de nuestro Partido sacaba pecho por perder por la mínima Andalucía, donde olvidan que gobernamos gracias a Izquierda Unidad y por hacer malabares para gobernar en Asturias, pero como dice nuestra Vicesecretaria General que solo protestamos los de siempre, pues todo va bien y con un poco de reflexión, aquí paz y después Rubalcaba.
Pero se terminó, basta de lamentarse por todo lo que no somos y deberíamos ser, por todo lo que no hacemos y deberíamos hacer, por todo lo que no decimos y deberíamos decir. Ha llegado la hora de recordar aquella máxima de: “socialismo o muerte”. Ha llegado la hora de dejarnos la piel porque en Catalunya no se repita lo que ha sucedido en otros territorios.
Tenemos que hacerlo por la gente que sufre por las políticas antisociales de la derecha, da igual si es la derecha española del Partido Popular como si es la derecha catalana de Convergencia y Unión. Misma derecha, similares políticas, idénticas víctimas.
Tenemos que hacerlo por el futuro de España, un futuro que pasa porque Catalunya siga formando parte de ella, al igual que Euskadi. Y pasa por llegar a un acuerdo territorial federal que respete la identidad de cada parte pero que haga viable, solidario y justo, el todo.
Tenemos que hacerlo por Europa y por el Euro. Sin España, sin el impulso de la izquierda de nuestro país haciendo frente común con Hollande y su manera de entender la Unión Europea bajo el prisma del socialismo, de la defensa del Estado del Bienestar, de la justicia social, seguiremos sometidos al dictado de Alemania y los mercados.
Pero sobre todo, tenemos que hacerlo por nosotros mismos, por el Partido Socialista Obrero Español, por el Partido Socialista Catalán. Nuestro partido no puede seguir de derrota en derrota hasta la derrota final. Nuestro partido no puede consentir que la ciudadanía nos siga dando la espalda. Nuestro partido no puede seguir amparado por la excusa de la herencia recibida esperando que con el paso del tiempo los votantes repelidos por los recortes del PP se olviden que un día los traicionamos y vuelvan a confiar en nosotros.
Así que os adelanto que desde hoy y hasta el 25 de noviembre aparco mis reivindicaciones internas sin por ello renunciar ni un ápice a la renovación del Partido. Creo firmemente en que con esta dirección Federal no podremos afrontar los cambios orgánicos que los socialistas necesitamos para recuperar la credibilidad para con nosotros mismos, paso imprescindible para que los ciudadanos vuelvan a creer en nosotros.
Pero entiendo que ahora todas nuestras energías deben concentrarse en ayudar a los socialistas catalanes en su difícil objetivo de lograr el voto de los cabreados, de los desconfiados, de los desengañados, de los engatusados por Mas y la Estelada, en suma, de los nuestros. Soy una optimista patológica, ya me conocéis y por ello creo que SI, SE PUEDE.
Replica a jbarrunto Cancelar la respuesta