Esta semana hemos conocido un nuevo actor que unir a reparto de este vodebil en el que se ha convertido el futuro de nuestro querido Partido Socialista, Joan Mesquida con otra nueva Tercera Vía y que parece cuenta con el visto bueno de nuestro Secretario General, Alfredo Pérez Rubalcaba. Algunas malas lenguas dicen que «hasta incluso» cuenta con su padrinazgo, pero eso aún no lo puedo asegurar.
Dejando a un lado el mejunje de nombres que da García-Page y de lo habilidoso que es excluyéndose a él mismo para no quemarse antes de tiempo en esta carrera de fondo hacía el 2015 y más allá, lo que más me importa es que confundamos el orden de prioridades nuevamente, enfrascándonos en un debate de nombres que para nada servirá si primero no cambiamos los procedimientos como ya os conté en la entrada MODELO DE PARTIDO.
Algún compañero al que tengo por amigo y referente me ha dicho que la prioridad es pensar en los millones de desempleados, la gente que es desahuciada de sus casas, los que se quedan sin Sanidad o tienen que pagar gran parte de los medicamentos que necesitan para vivir, los que no podrán ir a la Universidad este año porque las tasas han subido hasta precios prohibitivos para un trabajador, los que ya no podrán recurrir un despido o pelear un fraude bancario como las preferentes porque las tasas judiciales impiden el acceso a la Justicia…
Y estando de acuerdo en que solo el Partido Socialista puede dar respuesta a todos estos millones de españoles que sufren a manos de este gobierno popular INSENSIBLES AL DOLOR AJENO. Entra en juego una cuestión de prioridades: sin cambiar el Partido Socialista, sin abrirlo a sus militantes, sin arbitrar mecanismos más democráticos de participación, de elección de candidatos, de elaboración de programas, de revisión de principios y valores ajustándolos a los retos del siglo XXI, no podremos hacer ese otro papel fundamental para la sociedad.
¿Cómo pretendemos resultar creíbles ante la ciudadanía si no cumplimos nuestros compromisos internos, si faltamos a la palabra dada en el Congreso de Sevilla? Hay que cumplir las resoluciones congresuales, los estatutos, la Ley de nuestro Partido. Y esa Ley dice que hay que realizar una CONFERENCIA DE ORGANIZACIÓN y nada más que de organización, donde se afronte el debate sobre estatutos que no se realizó en Sevilla. Y esa Ley dice que hay que hacerlo antes de un año por lo que el plazo expira el 5 de febrero de 2013. Y esa es la Ley que nos hemos dado los socialistas y que debe ser intocable para nuestra Ejecutiva Federal.
Nos dicen que los ciudadanos no entenderían que con la que está cayendo, los socialistas nos miráramos el ombligo. Este argumento maquiavélico y torticero, lo usan las élites para perpetuarse en su poder omnímodo haciéndonos sentir culpables, desleales, irresponsables a las bases que venimos trabajando dura y desinteresadamente para ellos desde hace décadas.
Los ciudadanos hace tiempo que no les entienden a ellos, no comprenden nada y lo que es peor, no se creen nada de lo que les proponen. Pasan de la oposición útil, de los pactitos de Estado, de la mano tendida al que nos recorta hasta la asfixia. Los ciudadanos han dejado de votarnos por millones y están esperando que les ofrezcamos algo que merezca la pena, que les convenza de que hemos aprendido de nuestros errores pasados, que les haga creer que con nosotros tienen un futuro.
Y estas son mis prioridades. Sin dejar de hacer oposición al Partido Popular y sus recortes, los socialistas tenemos que abrir un debate serio sobre cómo queremos que sea nuestro Partido: transparente, democrático, dialogante, colaborativo, atractivo para los ciudadanos. Un Partido donde la gente quiera militar porque sienta que su voto cuenta, su voz es oída y sus ideas son valoradas. Un Partido donde todos nos sentamos útiles y no tontos útiles.
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