Hace semanas que vengo observando la confusión que existe en los medios de comunicación, sobre todo en los sensacionalistas como el Programa de Ana Rosa y otros de su especie que se nutren de la desgracia ajena, sobre el tema de los desahucios, pero no acababa de decidirme a escribir sobre ello por lo peligroso que puede resultar meterse en asuntos que como este, rozan la sensibilidad de las gentes de bien.
Finalmente me animo porque no está en mi naturaleza arredrarme y como siempre digo lo que pienso y siento, en esta ocasión voy a hacerlo también aún a riesgo de convertirme en diana de quienes no lean hasta el final o interpreten que estoy poniéndome del lado del malvado capital y no de las víctimas, en fin, vamos a ello.
Como cuestión previa ya me habréis leído comentar en más de una ocasión que mi firma y la de mi santo, forman parte de las más de un millón cuatrocientas mil que ha llevado al Congreso de los Diputados la Plataforma STOP DESAHUCIOS en su Iniciativa Legislativa Popular que, entre otras cosas, aboga por la Dación en Pago retroactiva, porque creo firmemente en la responsabilidad de las entidades financieras en este drama actual y la dación en pago puede ser la solución aunque no siempre y no solamente.
Dejando claro lo anterior, no hay que confundir desahucios hipotecarios con otro tipo de desahucios, como pueden ser por falta de pago de alquiler, por cuestiones de derecho de familia, por herencias, etc. Tampoco se puede confundir el desahucio de primera vivienda, o vivienda familiar con lanzamiento de segundas viviendas, viviendas de playa o montaña, etc.
Hemos visto estos días como se movilizaba la sociedad de A Coruña para que no desahuciaran a Aurelia, una octogenaria encantadora que había dejado de pagar el alquiler de una renta antigua durante dos meses, lo que habían aprovechado los dueños para demandarla. Por la presión mediática se le ofrecieron otras viviendas retiradas del centro que no le interesaban y finalmente se descubrió que tenía otra vivienda en un pueblo cercano. Al final le han dado dos meses para que se abandone la vivienda.
También hemos visto, en vivo y en directo, el intento de desahucio de una mujer y sus dos hijos de la casa de sus ex suegros que le había sido otorgada por sentencia de divorcio pero que al ser de propiedad de un tercero y teniendo ella otra vivienda, le ha sido devuelta a sus dueños. Al final la presión popular lo ha paralizado, ya veremos durante cuánto tiempo.
Con estos ejemplos se explicitan las diferencias entre deberle dinero al banco por la hipoteca de tu casa, que ellos tasaron, que ellos concedieron con las condiciones que impusieron, que ellos cobran intereses leoninos de demora y que ellos infra valoran a la hora de quitártela; que deberle dinero a un particular que alquila una vivienda para complementar sus ingresos o que discutir el uso de una vivienda en un pleito de familia. Pero la prensa los junta todos, los revuelve y hace que parezca que todo propietario es un criminal y todo inquilino-hipotecado-arrendador-usuario una pobre víctima del sistema.
Con miles de viviendas cerradas en España, al mismo tiempo que miles de familia se quedan sin hogar, la dación en pago es solo una pequeña parte de la solución. Liberarse del préstamo hipotecario es importante, pero tener un techo bajo el que vivir con la familia de uno también. Hace falta obligar a los bancos rescatados a ceder vivienda social de la mucha que tienen en cartera, pero también hace falta dar seguridad jurídica a los particulares para que se amplíe el número de viviendas en alquiler que hagan competitivos los precios y sobre todo hay que dejar de utilizar demagógicamente el tema para poder afrontarlo objetivamente y sin generar mayores injusticias, arbitrariedades o inseguridades legales.
No estaría mal, para variar, que antes de tomar medidas legales, el Ministro de Justicia se reuniera con los que saben de esto, Jueces, Abogados, Secretarios Judiciales, Asociaciones de Afectados, representantes de los Bancos, Constructoras… y así encontrar una solución definitiva que no haya que cambiar al albur de los acontecimientos cada pocos meses.
MI COLUMNA DE LOS JUEVES EN DIARIO PROGRESISTA: MIENTEN
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