Hace tiempo que no escribo sobre nuestro Partido, nuestro querido PSOE, y no lo hago no porque no crea que tenemos mucho que cambiar, mucho por hacer, mucho por decidir, sino porque había llegado a mis oídos el rumor de que nuestro Secretario General, Alfredo Pérez Rubalcaba, tenía la sana intención de anunciar su retirada una vez terminara la Conferencia Política de Noviembre, convocando un Congreso Extraordinario que refrendara todos los debates, diálogos, propuestas y cambios internos que se llevan discutiendo casi ya dos años y a la vez que eligiera el nuevo equipo que devolviera la confianza de los electores en los socialistas.
Parece que animado por el desplome en las encuestas del sobrecogedor Partido Popular, convencida ya gran parte de la ciudadanía de que los populares mintieron e hicieron trampas para llegar al poder y siguen mintiéndolo para mantenerlo, seguros los votantes de que Rajoy no tiene ni la más remota idea de cómo sacarnos de la crisis, de cómo generar empleo, de cómo incentivar la inversión económica productiva, nuestro compañero Alfredo se ha venido arriba y olvidando que el interés del PSOE está muy por encima de cualquier interés, ego o aspiración personal, se ha arrepentido de su generosa decisión de dar un paso atrás y no piensa en convocar Congreso Extraordinario alguno sino en presentarse como candidato a las elecciones generales del ya cercano 2015.
En esta megalómana aventura, Rubalcaba no está solo, hay muchos a su alrededor que le animan a presentarse aunque sepan que eso sería fatal para todos, que él no podrá gobernar porque sigue demasiado ligado a la figura del antiguo socialismo, de Zapatero y de la reforma exprés de la Constitución. Pero le animan porque prefieren seguir administrando su trocito de miseria en la oposición que arriesgarse a verse fuera del poder. Algunos que no tienen a donde ir porque carecen de oficio o experiencia alguna lejos del abrigo del Partido. Esos que le cuentan al oído el rollo mañanero de la Ley del Péndulo por la que cuando uno de los dos grandes partidos cae, el otro, gobierna. Esos que no han comprendido que la mitad de la población se plantea no acudir a las urnas, que de los que acuden, muchos siguen pensando, por injusto que eso sea, que PP y PSOE somos iguales y que no dejarán de hacerlo si no les damos muestras de futuro y no nuevas versiones del pasado.
Creo sinceramente que Alfredo Pérez Rubalcaba es uno de los mejores políticos que hemos tenido en este país, que tiene labia, discurso, didáctica, capacidad de réplica y buen tino, pero creo que su momento ha pasado. Le elegimos como Secretario General en un Congreso que se cerró en falso y por apenas 11 delegados de diferencia y aun así ha hecho una tarea importante de creación de un proyecto político socialista, pero eso no es suficiente, nuestros votantes siguen sin perdonarnos los dos últimos años de Gobierno de Zapatero y las muchas decisiones contrarias a nuestros principios y valores que se tomaron por “el bien común”, decisiones que se asocian indefectiblemente con Rubalcaba, Vicepresidente primero y Ministro del Interior de aquel Gobierno.
Hubiera sido un final fantástico a una carrera política ejemplar, que una vez terminada la Conferencia Política en la que de verdad se afrontaran las reformas estatutarias internas necesarias para ampliar la democracia y la transparencia en la toma de decisiones en nuestro partido, Rubalcaba hubiera presentado su renuncia y hubiera convocado un Congreso Extraordinario. Con nuevas reglas del juego, unas reglas que aumenten la capacidad de decisión de todos y cada uno de los militantes, elegiríamos una nueva dirección política alejada de periodos anteriores con la que demostrarle a los ciudadanos que hemos entendido su enfado, que sabemos lo que hicimos mal pero que tenemos un proyecto para España lejos de las privatizaciones del PP, lejos del desmantelamiento del Estado del Bienestar del PP, lejos de la confrontación territorial del PP, lejos de los conflictos internacionales del PP, lejos de contabilidades en B, comisiones, sobresueldos y sobornos.
De quién será el candidato o candidata a las elecciones generales de finales de 2015 por el Partido Socialista Obrero Español no he hablado porque eso lo tendrán que decidir todos aquellos que se sientan socialistas y quieran participar en unas primarias abiertas donde además de darles voz, les daremos también voto, por primera vez en la historia de la democracia española.
PD MI COLUMNA DE LOS JUEVES EN DIARIO PROGRESISTA: SIN DERECHOS
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