…CONMIGO FUERA.
Todos lo que leéis este blog, sabéis que durante el bienio de mandato de Sánchez al frente del PSOE, sufrí el acoso, la persecución y finalmente la expulsión por parte de su dirección, pero para los que no recordéis bien cómo sucedieron las cosas, podéis refrescaros la memoria aquí y en las entradas relacionadas que hay en la parte inferior.
Finalmente, la Comisión de Ética y Garantías Federal del PSOE me dio la razón, parcialmente, anulando las dos penas de expulsión y los 36 meses de suspensión que me había impuesto el tandem Sánchez/Luena y dejándolo todo en 12 meses de suspensión de militancia que, aunque el escrito no lo decía, yo entiendo que comenzaban a contar aquel 29 de junio de 2016 en que el sanchismo me expulsaba de mi Casa, la Casa del Pueblo socialista.
Hoy se ha cerrado el censo del PSOE, al ser convocado por parte del Comité Federal el 39 Congreso Ordinario del Partido Socialista Obrero Español. Como yo sigo suspendida de militancia, me he quedado fuera de este proceso. Por primera vez, desde hace casi 20 años de militancia, no voy a poder participar en un Congreso del PSOE, no podré presentar enmiendas a la Ponencia Marco, no podré votar las listas al Congresillo, no podré ser delegada en el Congreso y no podré elegir al Secretario/a General de mi Partido.
No voy a negar que este está siendo uno de los días más tristes de mi militancia política desde el año 90 en que me afilié a las Juventudes Socialistas, solo comparable al mazazo del «tamayazo» en 2003, la defenestración de Tomás Gómez en febrero de 2015 y mi propia expulsión en junio del año pasado. Pero no quiero dar pena con esta entrada sino compartir con vosotros algunas cosas que no sabéis de lo ocurrido durante estos últimos dos años.
- El Instructor de mí expediente, tenía fijado en la agenda de su ordenador, comunicarme la apertura del Expediente Disciplinario el 26 de junio de 2015, para hacerlo coincidir con el día de mí boda, en una suerte de macabro regalo nupcial. No se me alcanza cuan enfermo tiene que estar un ser humano para albergar tanto odio en su corazón.
- Dos días antes de expulsarme del PSOE, el 27 de junio de 2016, me pasaron la cuota correspondiente al segundo semestre de ese año. En el PSOE de Pedro Sánchez, aunque yo no era bienvenida, mi dinero sí. Hay quien me dijo que por qué no devolvía la cuota, pero a mí me parecía bien seguir contribuyendo al sostenimiento de mi casa, aunque los eventuales habitantes de Ferraz no me quisieran en ella.
- En enero de este año, cuando le pasaron la cuota a mí marido, que también es militante, llamé a Ferraz para ver si podían cobrármela a mí también, aunque siguiera suspendida de militancia quería contribuir a las maltrechas arcas del PSOE, pero me dijeron que era imposible.
Os confieso que había esperado que durante esta semana, la Comisión de Ética y Garantías o el propio Comité Federal hubiera anulado todos los expedientes disciplinarios (numerosísimos, por cierto) que se abrieron en la era de terror patrocinada por el tandem Sánchez/Luena. Y confieso también que al ver que nadie se ha acordado de los pobres peones, de la infantería, me he sentido algo decepcionada.
Soy consciente de que cualquier medida de gracia, incluso siendo aprobada por el conjunto de la organización, se hubiera interpretado por el sanchismo como una falta de imparcialidad de la Gestora y que, sin duda, se habría montado una escandalera por aquellos que están queriendo desprestigiar el proceso desde el mismo día que se anuncio, pero ceder al chantaje del que juega sucio es una mala estrategia.
Los que se quejan de las normas que ellos mismos aprobaron nada más llegar a la quinta planta de Ferraz, jamás permitirían una medida de gracia que devolviera sus derechos a los militantes que ellos dicen representar y defender. Porque no es verdad que Sánchez defienda la voz de la militancia, que con feroz saña silenció durante el poco tiempo que fue nuestro Secretario General sino que la utiliza para seguir haciendo daño al PSOE. Porque no es verdad que Sánchez defienda la democracia interna, que ignoró durante meses, sin convocar a su Ejecutiva, sin realizar Comités Federales, sin querer que el PSOE hablara con más voz que la suya, sino que se esconde detrás de ella para llevar a cabo su venganza.
Dentro de algo menos de tres meses yo volveré a tener mis derechos completos como militante del Partido Socialista Obrero Español y volveré a mi Casa con la alegría de disfrutar de una nueva dirección federal y, con el beneplácito de la militancia, de una gran Secretaria General al frente, Susana Díaz, no os quepa duda de que volveré.

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