Desde la resurrección de aquel Pedro Sánchez, Secretario General dimitido del PSOE tras perder las elecciones generales dos veces, la votación de investidura, otras dos, perder también la confianza de la mayoría de su Ejecutiva Federal, de su Comisión de Ética y Garantías Federales y de su Comité Federal, solo le hemos oído hablar de militancia, de dar la voz a la militancia, de militantes en pie y no sé cuántas bonitas palabras más.
Durante la segunda campaña de primarias, contra la malvada Gestora y la candidata de los golpistas, Susana Díaz, prometió consultar con la militancia las decisiones que fueran transcendentales, aunque ha debido considerar que cosas como apoyar al Partido Popular en la aplicación del artículo 155 de la Constitución o darle al PNV más privilegios a propósito del Cupo, no eran para andar preguntando a un atajo de pagafantas, como estamos resultando ser los militantes del nuevo PSOE.
Hace unas semanas, nuestra ejecutiva de ni-nis, ni cargos públicos, ni oficio ni beneficio, acordó subirnos las cuotas a los pagafantas, de 60 euros anuales a 72. Sé que no parece mucho, pero hay economías que ya andaban más que apretadas y que estos 12 euros les hacen daño, sobre todo cuando se lee en prensa los salarios que se han puesto nuestro redivivo General Secretario y sus compañeros de ejecutiva. Por ejemplo, Pedro, nos cuesta a los pagafantas, solo en sueldo: 102.273,22 euros anuales, un 28% más de lo que cobra el Presidente del Gobierno. Es lo que tiene ser un militante de base, base, que luchaba contra la malvada casta socialista, cantando La Internacional puño en alto.
Y si solo fuera Pedro, pero también le pagamos un sueldo cercano a los 100.000 pavazos a la Presidenta Cristina Narbona, a Gómez de Celis, a Santos Cerdán y a Paco Polo… Además, se ha fichado como asesor a Ivan Redondo, el que fuera asesor del pepero Monago en Extremadura y que, os aseguro, no presta sus servicios por amor al PSOE.
Hoy, en el enésimo insulto a los pagafantas socialistas, nuestra ejecutiva de ni-nis se ha ido de ejercicios espirituales a las Tablas de Daimiel, esto no lo digo yo, que destilo bilis y odio a Pedro y tal y cual, lo dice nuestro Secretario de Organizacion, José Luis Ábalos, que debe encontrar divertidísimo pasarse el día el Daimiel y zampar en el Mesón de la Duquesa y que paguemos los militantes del PSOE.
En casa hace tiempo que todos quieren darse de baja, que han aguantado militando a la espera de que yo ganara la batalla contra mi injusta expulsión por no callarme ante la desastrosa gestión de Pedro Sánchez al frente de mi partido durante su primera etapa. Pero ahora que yo vuelvo a ser militante de pleno derecho y Pedro vuelve a ser el Secretario General, no consigo darles razones para seguir en el PSOE, siendo los pagafantas de esta ejecutiva de ni-nis, de comparsas de la plurinacionalidad, las quitas a Cataluña o los privilegios al País Vasco, de cómplices de tanto desmán, de tanto enchufismo, tanta purga y tan poco de todo demás: socialismo, compromiso, respeto, valentía, principios, valores, trabajo…
Lo peor es que no dejo de recibir Whatsapp y llamadas de compañeros que, como mi familia, han decidido darse de baja, compañeros y compañeras que llevan años dando lo mejor de sí mismo por el Partido Socialista Obrero Español, militantes que se han cansado de ser cómplices de unas políticas que no se compadecen con nuestra Historia, de ser unos pagafantas a los que sus representantes no respetan y que dejarán, con gran dolor, la que siempre había sido su casa, la Casa del Pueblo socialista. Igual lo más sensato por mi parte sería seguir a los asqueados, aunque eso suponga que ganen los asquerosos.
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