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Archivo de la categoría: Relatos

MEMORIAS DE UNA MILITANTE DE BASE, BASE…

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INDICENOTA DE LA AUTORA

Muchas son la veces que me he planteado escribir estas memorias políticas y creo recordar que son varias las veces que las he comenzado de facto aunque no sé muy bien dónde andan esos intentos fallidos. Quizás esta sea otra de esas veces que se quedan en nada pero si lo estás leyendo, querido tú, es que he conseguido llevarlas a término, que no sé si a buen puerto.

Lo que cuento aquí es mi historia militante, la historia de mi paso por el PSOE durante los últimos años y por tanto no tiene que coincidir con la historia del paso de otros por la organización aunque hayamos coincidido en el tiempo. Lo que sí os aseguro que todas y cada una de las cosas que leeréis son verdad, me han pasado a mí, las he visto yo, las he escuchado yo o me las han contado personas de mi absoluta confianza. No haré trampas, no mentiré deliberadamente aunque quizás adornaré un poco aquello que nos haga quedar mal, pero será siempre por amor, por cariño o por respeto, nunca con maldad ni con el ánimo de cambiar los hechos.

Para ayudar a mi memoria, que son ya cinco años desde el comienzo de estas Memorias de una militante de base, base, me ayudaré de las redes sociales, en las que participo activamente desde un poco antes del comienzo de todo y donde ha quedado registro de muchas cosas que pretendo contar aquí de un modo ordenado y coherente. También haré uso de mi MartuBlog porque con entradas casi diarias y fundamentalmente políticas, ahí están relatados algunos de los momentos más importantes justo como los sentí y viví entonces, que siempre será más justo que como los edulcora mi memoria con el paso del tiempo. Y sin duda tiraré de hemeroteca para ajustar fechas, lugares y protagonistas que no es conveniente dejarlo todo al albur de las neuronas. Cada vez que utilice escritos del momento que relato irán entrecomillados y sin alteración alguna del texto original.

He estructurado el relato de estos cinco años en 12 capítulos que recogen, cada uno de ellos, un acontecimiento significativo para entenderlos. Algunos de ellos se solapan en el tiempo, pero era conveniente explicarles separadamente y que cada uno de vosotros pueda ver las conexiones que hay entre ellos y saque sus propias conclusiones, yo supongo que haré lo propio al final, aunque aún no lo tengo decidido.

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ADÁN Y EVA

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Adán y Eva eran dos chimpancés adultos, una pareja de primates que vivían en el infierno del zoológico de Mallorca, encerrados tras una reja, en lugar de libres en las selvas del África Central. Adán y Eva decidieron que su amor no podía desarrollarse mientras siguieran cautivos, que su futuro tras los barrotes solo les traía pena y alienación y una tarde decidieron romper sus ligaduras y buscar su libertad.

Los chimpancés son primates inteligentes, capaces de convivir en sociedad respetando unas reglas jerárquicas, hábiles para utilizar herramientas, manipuladores, sensibles y con una enorme disposición a la comunicación que les hace aprender signos para relacionarse con los humanos con los que les une un 70% de su genoma. Y es esta inteligencia la que les permite comprender su situación actual y hacer planes de futuro como hicieron Adán y Eva.

Con sus 80 kilos rompieron sus cadenas y huyeron juntos, libres, asustados, pero juntos, en un ambiente hostil, completamente desconocido, pero libres. Su aventura solo duró unas horas, lo que tardó la Guardia Civil en dar con Eva y abatirla cruelmente a tiros. No se pararon un momento a pensar cómo podrían capturarla con vida. No tuvieron ni un ápice de piedad con un ser tan cercano a nosotros, cuyo único delito había sido aspirar a una vida mejor en libertad con su compañero. Un balazo y Eva cayó muerta y con ella su sueño.

Adán sigue desaparecido, escondido en los bosques mallorquines, asustado y solo, herido en su corazón por la pérdida de la compañera con la que se había lanzado a la aventura de vivir sin rejas. Cuando den con él, tampoco tendrán piedad, ni se plantean sedarlo y atraparlo con vida, tirarán a matar. Y visto el futuro que le espera a Adán, otra vez encerrado, pero esta vez sin Eva, quizás sea lo mejor para él. Triste final para una historia de amor y libertad.

Al mismo tiempo, en Estados Unidos, una jueza neoyorquina ha decretado para Hércules y Leo, dos simios sujetos a investigación en la Universidad de Stony Brook, sean protegidos por el principio de habeas corpus que impide detenciones arbitrarias. Lo hace porque reconoce en los simios derechos correspondientes a personas legales, les da ese estatus para con ello facilitar que a partir de ahora vivan en un santuario de Florida donde tratan de replicar un ambiente similar al de su África original y en el que ya residen 250 chimpancés.

Qué distinta hubiera sido la historia de Adán y Eva si en lugar de escaparse de un cochambroso zoológico de Mallorca y ser perseguidos por la Guardia Civil, hubieran contado con una jueza como Barbara Jaffe con la amplitud de miras suficiente para apreciar su inteligencia y sensibilidad, para comprender sus ansias de amor y libertad. Quizás hubieran acabado sus días siendo una pareja de ancianos chimpancés en su santuario de Florida, creyendo que estaban en su África soñada, libres y felices, o todo lo libres y felices que podemos ser los que tenemos sueños y peleamos ellos.

AUSENCIA

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NOTA PREVIA: este relato fue escrito para un concurso de mi gimnasio que por razones varias no pude presentar y me daba pena dejarlo en el olvido.

Amanezco y aún no ha salido el sol. El frío que dejó tu ausencia en la que hasta hace poco era nuestra cama, no me deja volver a conciliar el sueño. Cada célula de mi cuerpo anhela tus abrazos, cada poro de mi piel te extraña y grita tu nombre, pero tú no estás. Tú te has ido y no tienes intención de regresar.

No quiero seguir compadeciéndome entre las sábanas, yermo páramo de soledad y silencio desde que tú no estás. Reúno toda mi fuerza de voluntad para bajarme al mundo, un mundo que se ha tornado incomprensible sin ti. No concibo cómo puede seguir girando su eje como si tú aún siguieras a mi lado. Con qué descaro transcurren plácidamente las horas ajenas a mi dolor, a la tragedia de vivir sin ti.

En la cocina me miran y sonríen la tostadora, la cafetera y el exprimidor, ellos se alegran de que su trabajo diario se haya visto reducido a la mitad, la mitad de dos que éramos tú y yo y que ahora solo es una sombra de mi misma. Pobre y triste desayuno del que está solo.

Enciendo el televisor, fiel compañía de las almas solitarias, cómplices de aquellos que no queremos pensar en nada, que no queremos sentir nada, que solo deseamos el sopor del adormecimiento de los sentidos con el arrullo de dramas ajenos, de primas de riesgo, de lejanos terremotos, de revoluciones de pueblos preocupados por su hambre y su miseria, que no tienen tiempo de sufrir el azote del desamor.

No sé cuántos días llevo así, sé que tú te fuiste y yo no encontré el valor para salir detrás de ti, no te pude retener, no supe arrastrarte otra vez a mis brazos en los que en un tiempo precioso eras feliz y yo contigo.

Creo que fuera es otoño, ese otoño madrileño que invita al paseo melancólico, a soñar despiertos con la cercana nieve o con el ardiente sol del verano que se acaba de marchar con la promesa de volver renovado. No lo sé, no he vuelto a encontrar las fuerzas para salir a la calle y comprobar que el mundo sigue sin ti. No quiero, pero tengo que querer, quiero poder. Lo haré.

Rebuscando entre mis recuerdos creo vislumbrar que yo tenía una vida antes de ti, sí, debía tener familia, amigos, una profesión y aficiones. Yo antes era una persona completa, justo antes de pasar a ser tu mitad, de vivir por ti, de respirar junto a ti. Antes de mirarme en tus ojos y de perderme en tus labios. Antes de pasar todas las horas del día soñando con lo que hacíamos juntos todas las horas de la noche. Antes.

Entre la bruma del dolor se abre paso una imagen que me cuesta reconocer. Creo que son unas zapatillas de deporte fucsias. Sí, son mis viejas zapatillas de correr. Ellas me traen la respuesta: “a ti te encantaba hacer deporte, el ejercicio de te devolverá la calma y llenará tus pulmones de aire limpio y esperanzador”.

Con la torpeza de aquello que casi se ha olvidado me ducho y me pongo mi ropa de deporte. Debo haber adelgazado porque todo me queda grande. Como no sé qué clases habrá ahora en mi gimnasio meto en la mochila de todo: toalla, guantes de combat, de pump, el bañador, las chanclas, gafas de nadar…

El sol me ciega al salir a la calle, mis ojos no soportan tanta claridad después de demasiados días de penumbra. Hago un esfuerzo sobrehumano por no volverme atrás, por no encerrarme de nuevo con tu recuerdo a llorar sin ti. No, he decidido levantarme y caminar, voy a aprender a vivir de nuevo, volveré a ser una sola, una entera.

Sin darme cuenta estoy ante las puertas de cristal que me dan la bienvenida a Forus. Sé lo que tengo que hacer, todo empieza por respirar, inspirar, espirar, correr, golpear, saltar, sudar, sufrir, gozar, sonreír, ganar…

El niño que aprendió a no sudar

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-¿Tu no sudas?- Habían terminado una sesión de fotografías para ilustrar la última revista que su compañía pensaba publicar en donde presentarían a este joven valor de la organización y aunque solo estaban en mayo, la primavera barcelonesa resultaba bochornosa a orillas del Mediterráneo.

-Perdona-, respondió él, -estaba distraído- y sus ojos miel verdearon al sonreír hacia la joven fotógrafa que llevaba una semana acompañándole a todas partes. -¿Qué me has preguntado?-

-Nada, una tontería, que no te he visto sudar pese al calor y la humedad y me ha llamado la atención-. Ella le encontraba atractivo, no guapo, pero si interesante y un tanto misterioso. No tenía ganas de acabar este encargo que le permitía estar cerca de él, que la proporcionaba el íntimo placer de espiarle a través del objetivo de su cámara.

-Te voy a contar una historia, ¿quieres oírla?- respondió él, casi coqueto, en lo que suponía una importante novedad con respecto al tono educadamente frío en el que había transcurrido el resto de la semana.

-Cuando era pequeño en mi casa pasamos muchas dificultades económicas y mis padres hicieron de todo desde que volvieron de Alemania para sacar la familia adelante. Una de las cosas que hizo mi madre fue coser forros de abrigos de piel para lo que nos utilizaba a mi hermano y a mí como perchas. Teníamos que pasar horas de pie, con el abrigo puesto al revés  y sin movernos para que mi madre fuera cosiendo el forro.

Imagina los años 70, un piso pequeño de Badalona, por supuesto sin aire acondicionado y los pelillos de la piel volando, metiéndosenos en la nariz, en la boca y pegándose a nuestros cuerpos sudados, era un horror y mi defensa fue aprender a no sudar-.

Ella nunca supo cuánto había de verdad y cuanto de evocación fabulada de un recuerdo infantil, pero la historia era buena para enmarcar al personaje, ese espíritu de superación, esa escalada a lo más alto desde tan humilde origen, ese aire un tanto desvalido que provoca a los que le rodeaban el impulso de protegerle.

No volvió a verle hasta algunos años después, aunque sabía de él por la prensa. Su carrera le había llevado a tomar algunas decisiones controvertidas que si bien le habían proporcionado importantes éxitos también le habían alejado de aquellos que le acompañaron en los difíciles principios. Había triunfado pero hay que pensaba que a costa de vender su alma al diablo.

-Hola, ¿te acuerdas de mí?- le preguntó ella sentándose junto a él en un asiento de la sala Vip del Aeropuerto de Barajas. -Me ha mandado mi revista a cubrir un evento sobre el cambio climático, ¿y tú qué haces por Madrid?-

Durante unos segundos, sus ojos que ya no verdeaban, se posaron en ella. No había rastro de aquel niño que aprendió a no sudar, tan solo encontró un hombre poderoso, distante, solo y quizás asustado. Le había costado mucho llegar hasta esa sala Vip y no estaba dispuesto a arriesgarse a cuestionarlo por una cara bonita y sonriente que desde su pasado le recordara todo lo que había dejado atrás: los principios olvidados, las falsas promesas, las traiciones, las mentiras… -Perdona, estoy liado y tengo un poco de prisa, mi vuelo sale ya, si quieres déjale tu teléfono a mi asistente y te llamo para tomar un café.-

Ella le vio levantarse y caminar hacía la puerta de embarque, lentamente, con sus espaldas anchas, algo encorvado,  menos músculo quizás, menos pelo seguro y la única compañía de su alargada sombra.

EL HIJO SECRETO DEL PAPA RATZINGER

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Resulta que mi compañero de Diario Progresista, Gustavo Vidal, ha escrito un libro titulado “El hijo secreto del Papa Ratzinger”, publicado por Ediciones Atlantis y que está dedicado: “A Dios, que me cae muy simpático”. Su propio autor la define como una crítica feroz a la hipocresía religiosa.

En el prólogo de Jesús Palacios, nos aseguran que en la novela se cuenta en la peripecia cuasi-detectivesca de Cristóbal Terradillos, abogado suspendido de ejercicio, hipocondríaco, mitómano, casanova fracasado y adicto a Google, que en complicidad con Miguel Palmero, policía al borde del ataque de nervios, con complejo de Rambo, depresivo y deprimente, y el doctor Tena, psicólogo con consulta ilegal, porrero profesional y violento enemigo de la telebasura, deberá resolver la extraña desaparición de dos viejas beatas, Doña Caridad y Doña Esperanza, habitantes de su misma extravagante y paradójica comunidad de vecinos madrileña. Esto se cuenta. Y se cuenta con constante y soberano cachondeo, el tono más apropiado para los apocalípticos y sicalípticos tiempos que vivimos, que el autor retrata con implacable coña, más coña que implacable.

Estamos, pues (avisados quedan), en el mundo de “La Codorniz” y hasta del “Hermano Lobo”, con algún toque de “El Jueves” y muchos más, propios de aquella generación (o generaciones) del humor. Que no por ello es necesario tomársela demasiado en serio (a lo burro), sino, por el contrario, muy a broma. Porque la vida, ya saben, es una broma. De mal gusto, quizá. Pero broma, al fin y al cabo. Y así, “en broma”, como la vida misma, Gustavo Vidal pasa revista con garra cruel e incisiva a nuestra España en crisis. No solo económica, no. Sino también intelectual. Una España donde renacen y se conservan –en vinagre, pero bien conservados- el reaccionarismo y el nacionalismo más carpetovetónicos, inmovilistas y pedestres, aggiornados con teorías conspiratorias que visten de sayo nuevo viejas paranoias –masones incluidos-.

España de emigrantes y emigrados, denigrantemente denigrados, no gratuitamente, sino de forma bien interesada. País de corrupciones, corruptelas y entretelas de la corrupción, donde la santurronería y el catolicismo más gazmoño esconden negocios redondos, con aprovechamiento del recurso nacional más abundante: el tonto. “El hijo del Papa Ratzinger” es, también, roman à clef, donde muchos lectores identificarán fácilmente los personajes parodiados -¿retratados simplemente?- por su autor, aunque tampoco, desde luego, dependa solo de ello el disfrute de la obra. Qué duda cabe que el humor, sobre todo el Negrorrealista, tiene bastante de coyuntural, pero también es de recibo, porque es casi obligación de una novela como esta descoyuntar la coyunda alimenticia entre una crisis acelerada –desacelaración crítica, vamos- y una derechona que se refuerza (¿nueva?), sin pudor ni vergüenza, aprovechando la tradicional mala leche e inconsistencia del homo ibericus en estado de hambruna (désele jamón ibericus en grandes dosis, y todo arreglado).

Yo me pongo ahora mismo a la tarea de leérmelo porque promete y os recomiendo hagáis lo mismo que este Vidal, el hermano bueno, es de los nuestros y tiene buena pluma, ligera y mordaz, como a mi me gusta.

500 entradas

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Esta que leéis es la entrada número 500 del MartuBlog desde que comencé mi andadura allá por octubre de 2010. Desde entonces he recibido 330.000 visitas, siendo el récord de lecturas en un día 36.912 para la famosa entra de EL HIJO DE SORAYA SAEZ DE SANTAMARIA . Me habéis dejado aquí más de 2.600 comentarios. Os habéis suscrito otros 200 blogs más. Me habéis dejado vuestra opinión, vuestro cariño y apoyo tanto en el blog, como en el muro de Face o de Twitter. Y por todo esto, muchas gracias.

Cuando estos días he preguntado a qué le dedicaba esta entrada 500 hay quien me ha contestado que la dedicara a hablar de cualquier cosa que no fuera política. Otros me han pedido que hable de Marta, no de Martu sino de la persona que hay detrás del personaje. Alguno me habéis hecho preguntas sobre algún tema actual del Partido, pero al final aquí estoy sin una idea clara de cómo terminará esto.

El otro día un compañero me comentaba sorprendido de que se había enterado de que tenía un blog porque en una conversación informal entre gente de cierta relevancia en nuestro Partido, una ex Ministra, me citaba para apoyar su postura en un asunto: “porque ya lo decía Martu Garrote el otro día en su blog…” Me hizo ilusión la verdad, no solo por el alimento del ego que supuso, sino porque las reflexiones que yo hago, que me llevan un esfuerzo intelectual y que hacen que me exponga a la represalia, no caen en saco roto.

Comentaba otra compañera que estaba presente que el MartuBlog era más que política, que también hablaba de mi vida, mis tontunas, sobre todo al principio. Yo también tenía la impresión que la cosa empezó más PERSONAL y fue derivando a la POLITICA, pero hoy, revisando los datos para contároslo resulta que no, desde el primer momento este ha sido un blog político, salpicado de mis experiencias personales, que por otra parte tampoco es raro, si yo pienso en política hasta cuando duermo.

He de reconocer que mi categoría preferida es TONTUNAS y que la uso algo menos de lo que me apetece por respeto al personaje pero igual dejo de sujetarme y comparto con vosotros cosas menos serias, más triviales que ahora que estoy en paro, dándole un vuelco a mi vida, tengo ganas de reír, de cantar, de pasar de todo y de todos.

Y también he de confesar que tengo abandonada la categoría RELATOS que iba a utilizar durante las vacaciones para escribir ficción y que al final me dio un poco de pudor meterme a escritora aficionada o más bien compartir con vosotros mis pinitos en la literatura corta pero que igual ahora que estoy en plena catarsis liberadora me vuelvo a animar, ya veremos.

Cuando me preguntan con qué frecuencia escribo en mi blog siempre contesto: cuando tengo ganas. Trato de que sea a diario porque es una especie de obligación que me he impuesto, pero sin agobiarme si algún día no me acompañan la inspiración, el tiempo o las ganas. Hay una única norma que tengo, pero que he quebrantado en alguna ocasión, que es publicar una única entrada al día para no marear a los que me seguís que sois lo más importante.

Otro par de trucos que trato de respetar al escribir el blog es redactar párrafos cortos y sin demasiadas subordinadas, que soy muy fan de la perífrasis, de los gerundios y eso dificulta la lectura. Y utilizar en torno a 600 palabras por cada post, más corto queda p0bre, más largo se hace pesado en estos tiempos de la multitarea y la falta de atención.

Y hasta aquí ha dado de si esta entrada 500. Espero que no os canséis de mí y que me acompañéis, al menos, otras 500 más. Gracias y animaros a dejar comentarios que venís por centenares pero dejáis constancia, apenas una decena. Fuera timidez, el MartuBlog, es vuestro.

Bottle’s Town

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Érase una vez hace mucho, mucho tiempo, en un país muy, muy lejano, una ciudad sucia y gris en la que solo eran felices las gaviotas reidoras que moraban en las exiguas aguas del Manzanares.

Esta ciudad, otrora capital de la movida, famosa en el mundo entero por su hospitalidad, por la libertad con la que se divertían sus ciudadanos, por convertirse en el hogar de todo el que a ella llegaba, se volvió un sitio inhóspito, cuya atmósfera, casi irrespirable para el ser humano, mataba cualquier brote de alegría que surgiera.

La malvada alcaldesa de la ciudad Ann Bottle ferviente defensora de la separación de peras y manzanas so pena de muerte, dejó muy claro que lo importante no era la calidad del aire que se respiraba, sino poder seguir respirando y los anestesiados ciudadanos la dejaron hacer, Ann era así.

Ann, cada mañana, cogía sus coches oficiales, sus chóferes y sus escoltas y se iba a la peluquería porque ser una arpía no está reñido con ir bien peinada y depilada, antes muerta que sencilla. Y si algún incauto periodista le afeaba semejante dispendio del erario público, la alcaldesa le achuchaba a su marido, famoso por tener los abdominales más prietos que Cristiano Ronaldo.

De vez en cuando iba a visitarla su gran amiga, la malvada lider-esa del Reino,  Espeonza y ambas se tomaban el tee party mientras cuentaban chistes de pobres y parados, que son los que más gracia les hacían, por ejemplo le contaba Espeonza a la alcaldesa: ¿Sabéis cómo vamos a remontar la cuesta de enero los del PP? ¡Subidos a vuestras espaldas! ¡¡JAJAJA!! Ya es Navidad en el recorte inglés.

Cuanto más reían nuestras protagonistas menos lo hacían los ciudadanos de Bottle’s Town que poco a poco iban dándose cuenta de lo que hicieron el día que votaron a Napoleón Gallardón sabiendo que tenía los ojos puestos en la Corte. Ann no tiene ni idea de los problemas que acechan a la ciudad. Si le hablan de la contaminación dice que peor es estar parado. Si le hablan de que la ciudad está sucia ella canta por peteneras. Si le preguntan por cómo abordar la enorme deuda de la capital se acuerda de los felices días que pasó en las Azores con las señoras de Bush y Blair.

MORALEJA: a ver si pensamos antes de elegir la papeleta que metemos en la urna que luego llegan las lamentaciones al encontrarnos una alcaldesa como Ana Botella.