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Y SI… UNA DE POLÍTICA FICCIÓN A CUENTA DE ENCUESTAS Y PACTOS.

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Encuesta del ABC (de los que más cerca estuvo el 20D) publicada por @ElElectoral

Y SI… UNA DE POLÍTICA FICCIÓN A CUENTA DE ENCUESTAS Y PACTOS.

¿Y SI Rajoy y Rivera, ayudados por alguno más llegan a la mayoría absoluta?

Este es uno de los escenarios electorales más probable, si atendemos a las encuestas que más se acercaron a los resultados electorales el pasado diciembre. Vaticinan que el Partido Popular mejore sus resultados, no tanto en votos, pero sí en escaños (fundamentalmente debido a la abstención de la izquierda) y que Ciudadanos se mantenga o incluso arañe dos o tres diputados más, por lo que ambos, con la colaboración de nacionalistas de derechas, como el PNV, podrían formar gobierno.

¿Qué deberíamos hacer los socialistas en ese escenario, seamos segundos o terceros? Votar que NO a la derecha, a las dos derechas la vieja y la nueva y renovar el partido de arriba abajo.

¿Y SI Podemos tiene más votos pero menos escaños que el PSOE?

Si el voto de Izquierda Unida se mantiene para Podemos, al menos en un cincuenta por ciento y Podemos sufre un ligero desgaste, por tantas tonterías durante esta breve legislatura de circo sin pan, nos encontraríamos con que Unidos Podemos pueda tener seis millones de votos, frente a los cinco y medio del PSOE y aún así, tener menos escaños porque su voto se concentra en las grandes capitales donde los escaños a repartir son los que son y puede haber uno o dos en juego, nada más.

¿Qué deberíamos hacer los socialistas en ese escenario, de ser segundos por los pelos y muy lejos del PP? Votar que NO a populares y populistas y quedarnos en la oposición, renovando el partido de arriba abajo.

¿Y SI el PSOE consigue mantener la segunda posición también en votos pero lejos del PP y de poder gobernar?

Podría ser, aunque casi ninguna encuesta lo contempla, que mucho antiguo votante del PSOE, que nos castigó en diciembre, desencantado de Podemos, vuelva a su voto clásico. Es difícil, porque no les hemos dado demasiadas razones para volver, pero los socialistas gozamos de un intangible en la memoria colectiva que puede conseguirlo.

¿Qué deberíamos hacer los socialistas en ese escenario de quedar segundos en votos y escaños pero igualmente lejísimos del PP? Votar NO al PP, irnos a la oposición y renovar el partido de arriba abajo.

¿Y SI Podemos gana al PSOE en votos y escaños?

Podría darse el caso de que la suma de Podemos con Izquierda Unida no reste, como creo yo, sino que realmente sume y que eso les permita acceder a escaños en pequeñas circunscripciones donde por separado no tenían opciones y así queden por delante del PSOE, lo dudo, pero podría ser.

¿Qué deberíamos hacer los socialistas en ese escenario terrorífico? Si el Partido Socialista Obrero Español deja de ser la fuerza hegemónica de la izquierda española, todos los que hayan tenido responsabilidad alguna, por activa o por pasiva en esa catástrofe, deben dimitir, abandonar la vida política y dejar que el resto renovemos el partido de arriba abajo. Nuestros representantes en el Congreso de los Diputados, deben votar NO a populistas y populares y pasar frío en la oposición.

¿Y SI todo queda más o menos igual que el 20 de diciembre?

No es descabellado pensar que puede que los españoles estemos un poco hasta las gónadas de que nuestros representantes políticos nos tomen el pelo y mercadeen con nuestros votos y decidamos volver a votar lo mismo que en diciembre, ya que nuestras ideas políticas no son de quita y pon y es de la clase política la responsabilidad de administrar sabiamente lo que deciden las urnas.

Es decir, si la suma de derechas no llega, pero la de izquierdas tampoco y son necesarios los secesionistas para formar gobierno.

¿Qué deberíamos hacer los socialistas, que es lo que deberíamos haber hecho en diciembre? Admitir que con 89 diputados no se puede gobernar, dimitir y asumir responsabilidades políticas, las que las tienen, votar NO a populares y populistas y renovar el partido de arriba abajo.

¿Y SI esto supone que haya unas terceras elecciones? No será nuestra la responsabilidad, como parece que no es de Rajoy el no haber querido intentar formar gobierno, ni de Iglesias el haber votado no a un candidato socialista un coalición con los populares. Los votantes dan y quitan razones y a nosotros, nos las han quitado.

No, no hay un ¿Y si el PSOE gana las elecciones? porque no hay nada ni nadie, ni una encuesta, ni interna ni externa, ni real ni inventada, que contemple esa opción. Esto es de lo único que debería estar hablando nuestro candidato y secretario general, Pedro Sánchez, de por qué, el partido que más y mejor ha gobernado este país, no tiene ni la más remota posibilidad de ganar unas elecciones. Todo lo demás… teatro, puro teatro.

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LA INCONGRUENCIA DE PODEMOS

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LA INCONGRUENCIA DE PODEMOS

Dice Errejón, uno de los padres e ideólogos de Podemos que, “los comunistas y los socialdemócratas son especies del pasado” en un ejemplo más de la incongruencia podemita  (léase como integrante o votante de Podemos sin ninguna connotación peyorativa, salvo la de los ojos que lo quieran ver así). Hace estas declaraciones Errejón, justo en el momento  en que Podemos ha absorbido a Izquierda Unida, organización en la que participa el Partido Comunista de España, del que Alberto Garzón es miembro y después de ver a Pablo Iglesias llorando desconsolado en un mitin ante la presencia de Julio Anguita, comunista donde los haya.

Hacer esta afirmación, que no hace otra cosa que constatar la realidad de la incongruencia que supone atacar a quienes acabas de incorporar a tu proyecto político, te supone ser catalogado en las redes sociales, inmediatamente de: facha, defensor de la gran coalición, vendido al IBEX35, anti cambio, casta, no ser gente, apoltronada… y cualquier otra lindeza, incluida la de asignarte un pasado manchado de cal viva, que no te corresponde.

Esto no es nuevo, viene sucediendo desde el origen mismo de Podemos, desde que se presentaron a las elecciones europeas con un programa que aseguraba una renta para todo el mundo, por el mero hecho de existir y que ya ha sido matizada y reducida hasta la insignificancia. Un programa que abogaba por el impago de la deuda, después reconducido a una reestructuración ordenada de la misma y ahora olvidado en un rincón del programa electoral. Un programa que prometía acabar con los desahucios, luego hablaba de derechos habitacionales para todos y ahora de alternativas habitacionales según necesidades. Un programa que prohibiría los despidos en las empresas con beneficios y que ha terminado en un pseudo contrato único. En fin, por una serie de medidas radicales y utópicas de las que renegaron el mismo día que recogieron sus actas de eurodiputados.

Recordemos que su mensaje fuerza fue que ellos eran la gente, los de abajo, frente a la casta, los de arriba y que no tenían ideología, que las izquierdas y las derechas eran segmentaciones del pasado, lo que atrajo a un gran número de votantes, de las áreas urbanas, con estudios, con buenas rentas, desencantados con los políticos en general y que buscaban una alternativa al Partido Popular de los recortes y la corrupción.

El problema es que eso se compadece mal con pretender, tras los endiablados resultados electorales del 20 de diciembre, hacer un frente de izquierdas con el PSOE, incluyendo aquí a los independentistas, para formar un Gobierno del cambio que desplazara al PP de las Instituciones que había desgobernado los últimos 4 años, pero poniendo como línea roja, que no entre en este acuerdo Ciudadanos, porque son de derechas…

Decía hace poco Susana Díaz, en un desayuno en el que tuve el placer de escucharla, que el problema para el PSOE no era pactar con Podemos, de hecho lo hemos llevado a cabo en más de una institución, el problema es saber con qué Podemos tenemos que pactar, con el que defiende a Otegui como hombre de paz, con el que se abraza a los secesionistas catalanes, con el que vota junto con el PP contra los presupuestos del PSOE de Extremadura que presentó Guillermo Fernández Vara, con el que llamaba a Izquierda Unida pitufo gruñón y los despreciaba por su ideología marxista, con el que ha impedido gobiernos socialistas en Asturias dejando esos ayuntamientos en manos de la derecha, con el que se abraza llorando a Anguita y dice que le consulta todas las decisiones importantes… No se sabe.

Considerar que en Podemos son incongruentes y que defienden una cosa y la contraria según el momento y el interés, no me convierte en facha, no significa que vaya a votar al PP o que vaya a consentir que con mi voto se conforme un gobierno de derechas. Criticar a una formación como es ahora Unidos Podemos, ayer Podemos, que compite electoralmente con la mía, el PSOE, no me convierte en una retrógrada, ni defensora de la Gran Coalición, que solo existe en su mente y en sus diarios de cabecera, a las pruebas me remito.

Si hay una cosa que realmente me sorprende es que no encuentro militantes o simpatizantes o apuntados por internet de Podemos que sean críticos con su dirección, desde luego, ni uno en las redes sociales. Me llama la atención que a ellos no les chirríen estos volantazos programáticos, los golpes de mano que ha dado Pablo I, por ejemplo contra Errejón y los suyos, la imposición de cabezas de lista cuneros en distintas provincias sin contar con las bases… esas cosas por las que la militancia del PSOE ponemos el grito en el cielo y no dudamos en criticar donde sea menester.

Parece que dentro de la nueva política emergente hay mucha más uniformidad de pensamiento o mucha menos libertad de expresión y crítica que en los vetustos partidos de la malvada oligarquía.

 

 

SOBRE EL PACTO PODEMOS-IZQUIERDA UNIDA

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FOTO GTRES: Politicians Pablo Iglesias and Alberto Garzón reach a preliminary electoral agreement in Madrid on Monday 9, May 2016

¿POR QUÉ AHORA? Esta es una buena pregunta ¿por qué ahora el pacto entre Izquierda Unida y Podemos y no antes del 20 de diciembre? Algunos dicen que es porque Izquierda Unidad tiene menos dinero que uno que se está bañando y no podía afrontar los gastos de una nueva campaña electoral, pero eso ya era así en otoño pasado. Las sedes embargadas y las deudas impagadas de IU vienen de lejos, por lo que algo más debe haber pasado y yo lo tengo claro.

Lo que ha hecho posible este pacto con los que ayer eran cenizos, tristes, agoreros, pitufos gruñones, es el inmenso desgaste de Podemos desde el 20 de diciembre hasta hoy. Nadie que conozca al votante de izquierdas, y no olvidemos que millón y medio de los que han votado a Podemos en las últimas elecciones lo hicieron al PSOE en las anteriores puede pensar que todo lo que voy a enumerar a continuación, sale gratis:

Pablo Iglesias repartiendo ministerios y exigiendo la vicepresidencia plenipotenciaria;

Carolina Bescansa montando un numerito con su bebé en la constitución del Congreso estando la niñera que la acompaña 24 horas al día, sentada fuera;

las confluencias quedándose sin grupo propio porque lo prohíbe el Reglamento pese a que se lo había prometido Podemos en los acuerdos firmados para concurrir juntos a las elecciones;

Podemos fuera de la Mesa del Congreso porque no conocen el Reglamento;

Podemos montando un pollo porque les toca sentarse en el gallinero y como no tienen nadie en la Mesa del Congreso porque no conocen el reglamento no han podido negociar cómo repartir los asientos;

Pablo Iglesias purgando a los errejonistas;

Errejón mudo dos semanas;

ejecutivas regionales enteras de podemos dimitiendo y huyendo por el totalitarismo del líder supremo;

Podemos sentándose a negociar y levantándose en minutos con cualquier excusa…

¿QUIEN GANA CON ESTE PACTO? Esta también es una buena pregunta porque a priori, a corto, todos ganan. Gana Garzón que se quita de encima a toda la vieja guardia de IU que no quería confluir y que pretendía defender la esencia de una organización con proyecto propio y gana Pablo Iglesias que se vuelve a presentar ante los suyos como el gran líder hacedor de frentes populares de izquierda auténtica ideal de la muerte y anti malvados socialistas vendidos al capital.

Gana Izquierda Unida, que como ya he dicho antes, no tiene presupuesto ni capacidad de endeudamiento para hacer frente a una, siempre costosa, campaña electoral, por austera que pretenda hacerse esta. Y gana también Podemos que se encuentra con una organización con buena implantación territorial, solo en Andalucía, Izquierda Unida debe tener 15 o 20 sedes, lo que les permite hacer campaña apegados a algo sólido.

¿Pero, ganan los votantes de una y otra formación? No hablo de militantes porque gente apuntada por internet, no es militancia y, por tanto, Podemos, carece de la misma. Yo creo que no, no ganan los votantes de Podemos que se habían tragado el cuento de no somos ni de izquierdas ni de derechas, somos los de abajo frente a los de arriba, estamos por encima de sesgos ideológicos y ahora se encuentran unidos del bracete de los comunistas más comunistas de Europa. Y no ganan los votantes de Izquierda Unida que han sido maltratados, descalificados y humillados por los líderes de Podemos cuando creían que no les necesitaban, y ahora se encuentran en la encrucijada de tener que votar a aquel que los despreciaba si quieren votar a los suyos, mal negocio.

Y gana el PP, que estos siempre ganan, porque hará una campaña electoral del miedo, advirtiendo a los españoles de que vienen los malvados comunistas, bolivarianos, bolcheviques, proetarras y come niños de Podemos/IU todos juntos, ninguneando al PSOE, que es su auténtico rival.

Y finalmente ¿la suma Podemos más Izquierda Unida suma o resta? Yo creo que resta, resta del lado más moderado, más clase media, más desideologizado que no quiere votar comunismo, mucho menos “Anguitisimo” y resta del lado más comprometido y valiente de IU que lleva décadas resistiendo para ver como hoy, se malbaratan sus principios y valores, por 8 escaños y un puñado de euros.

¿COMO NOS AFECTA AL PSOE? Quitando la enorme conmoción en la fuerza de estas primeras horas de pacto Izquierda Unida – Podemos y el coñazo insufrible que están dando en las redes sociales, unicornios rosas mediante, unos y otros, lo cierto y verdad es que al Partido Socialista Obrero Español esto no debería afectarle demasiado.

Sí, habéis leído bien, esta gente ni nos pone ni nos quita votantes, ni juntos, ni separados, lo hacemos nosotros solitos, o, mejor dicho, nuestros líderes, con sus propuestas, con su campaña electoral, con sus comportamientos pasados, presentes y futuros y no los adversarios/enemigos a los que nos enfrentemos.

Que el PSOE está en una profunda crisis no lo digo yo, lo dicen, alto y claro, los resultados electorales. Desde el año 2008 hasta hoy hemos perdido prácticamente 6 millones de votos, seis millones, repito en letra por si con el número no ha quedado claro. ¡Qué curioso! Casi los mismos votantes que hoy tiene Podemos, que vendió el cuento de no somos de izquierdas ni de derechas para ser el partido atrapa todo que fuimos el PSOE años atrás, pero esa es otra historia, que ya la habrán contado muchos en otros lugares.

¿COMO AFRONTAR LA CAMPAÑA ELECTORAL? Aquí está la madre del cordero, o como diría un político al uso, me alegro de que me hagan esta pregunta. Si Pedro Sánchez se va a pasar la campaña diciendo que Rajoy es el mal y que el PSOE es el bien, que hay que pactar con Ciudadanos, falangito para los amigos, porque si no gobierna el PP y que Podemos solo quiere hacer la pinza como Anguita a Felipe, apaga y vámonos. Todavía somos capaz de perder otro millón de votantes.

Si Pedro Sánchez recuerda que es el Secretario General del Partido Socialista Obrero Español, partido artífice de la Transición y del periodo de paz y prosperidad más largo que ha tenido España, implementadores del Estado del Bienestar en este nuestro país dando a la Educación Pública, la Sanidad Pública y a los Servicios Sociales, el papel corrector de injusticias sociales, repartidor de riqueza y creador de oportunidades que hasta hace unos años tenía.

Si Pedro Sánchez es capaz de poner de manifiesto que, obligado por las circunstancias o por su naturaleza de hombre de Estado, lo mismo me da, ha sido el único que ha querido realmente formar un gobierno alternativo al del PP durante estos meses de mini legislatura. Que ha sido capaz de alcanzar un acuerdo con Ciudadanos, una fuerza de centro derecha, pero con ganas de regenerar el podrido cesto de la política española y que, de haber querido su líder, podría haber integrado a Podemos en un período de reformas vitales, empezando por la Ley Electoral, siguiendo por la Ley de Educación, pasando por las Leyes Laborales, las que censuran derechos individuales, configurando un buen sistema de financiación autonómica que alivie tensiones en los territorios… tantas cosas que nada tienen que ver con la Televisión o el CNI.

EL PORQUÉ DE MIS PREVISIONES PARA EL 26J He hecho públicas, en varias redes sociales, mis impresiones sobre cuál será el resultado electoral el último domingo de junio, que paso a reproducir aquí para luego poderlas justificar, aunque del texto anterior ya se coligen algunas razones.

  • PP 130
  • PSOE 85
  • Ps/IU/confluencias? Si consigue realmente todas las confluencias, que tengo mis dudas, andará por los 67 diputados, que se quedarán en 57 si se le caen los gallegos, catalanes y valencianos, o parte de ellos.
  • Cs 46

Creo que el PP perderá votos, pero como la participación va a caer y mucho, el reparto de votos por circunscripción les beneficia, pese a que la unión de Podemos más IU pudiera robarles algún resto en alguna provincia.

Creo que el PSOE andará cerca de los 89 de ahora porque tenemos poco sitio donde perder ya. Menos de lo que hemos sacado en grandes provincias como Madrid o Barcelona, será difícil que saquemos, por lo que perderemos un diputado aquí y otro allá, aunque perdamos votos.

Creo que Podemos y su conversión a casta en cuanto han tocado las instituciones, estaba sufriendo un desgaste terrible, ese que deviene de prometer el cielo y no conseguir ni pisar el suelo, que se podía traducir en un millón menos de votos y eso no se lo va a aportar IU, como mucho medio millón. Sobre las confluencias, a las que atrajeron a su organización con mentiras, como la promesa de grupo propio, portavoz propio, tiempo de intervención y jugosa subvención a cargo de todos los españoles, tengo mis dudas de que quieran repetir.

Creo, finalmente, que Ciudadanos rentabilizará ser la derecha moderada para mantener los votos que venían de los cansados de la corrupción del PP, pero también podrán sujetar a los más centristas con su acercamiento al PSOE y a todos esos españoles que quieren que los políticos se pongan de acuerdo, haya un gobierno y se arreglen las cosas, sin circos. No olvidemos que en este país se ganan las elecciones por el centro, por los menos radicalizados en sus concepciones políticas y que durante décadas ha habido dos o tres millones de ciudadanos que lo mismo votaban PSOE que lo hacían PP, en función de comportamientos y resultados.

A SUS SEÑORIAS SE LES VEN LAS COSTURAS

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SAINETE. ACTO FINAL ¿O NO?

señoriasImagen de Publico.es

Estamos asistiendo en estos últimos días a lo que puede ser el final del sainete político nacional, fundamentalmente porque se acaban los plazos para presentar un Gobierno que pueda ser investido con mayoría suficiente, no ya para gobernar, sino para pasar el trámite parlamentario y que Pedro y su señora duerman en Moncloa, que es para lo que llevamos remando semanas.

El problema sigue siendo el mismo que era la noche del 20 de diciembre, la maldita aritmética parlamentaria, que ya entonces dejaba claro que no existía esa mayoría de izquierdas que Pedro se fue a buscar a Portugal, pero tampoco una de derechas que hubiera unido en santo pacto a Mariano y Albert. Esta situación compleja hacía necesaria la presencia de políticos con altura de miras, de hombres de Estado más preocupados por el bienestar de los ciudadanos que por su propio estatus, pero de esto, andamos escasos a día de hoy.

A sus Señorías, a todos y cada uno de los líderes de los grupos políticos parlamentarios, se les ven las costuras. No ha habido ni uno solo que haya salido de una manera honesta y valiente a explicarle a sus votantes la realidad que depararon las urnas:

Ni el Partido Popular que se ha escudado en que ellos ganaron las elecciones para no dar cuenta a su electorado de por qué han perdido varios millones de votos y cerca de un tercio de sus escaños, pese a “haber sacado a España de la crisis”, gurteles, Bárcenas, púnicas y calorets, aparte.

Ni el Partido Socialista, que, acuciado por la imperiosa necesidad de su actual dirección federal de seguir vivos a toda costa, celebraron la noche de las elecciones su “histórico resultado”, el peor desde el advenimiento de la democracia, con 89 tristes diputados y sin suelo a la vista, y que, en una treta de trileros que juzgará la historia, le colaron la bola al rey de que podrían formar Gobierno sin tener un solo socio apalabrado.

Ni Podemos, que no puede reconocer que Pablo Iglesias es preso de sus confluencias, de los acuerdos con los que llegó con catalanes, gallegos o valencianos y que son incompatibles con la Constitución, con las leyes y con el sentir mayoritario de la Cámara, lo que le imposibilita para formar gobierno de progreso con los socialistas, ni, aunque los números dieran, que ya os he dicho antes que no dan.

Ni Ciudadanos, que se ha encontrado con el regalo que le ha hecho Pedro de un gilipacto que los ha disparado al estrellato con sus 40 diputados y su cuarto puesto en las urnas, pasando de ser irrelevantes a ser el perejil de todas las salsas socialistas, que no puede explicar a sus votantes que con el PSOE tiene muy poco en común, que su programa es calcadito al del PP y que con ellos vivirían mucho más cómodos si no fuera porque el rey se dejó camelar por Pedro y porque Rajoy es tóxico mientras esté al frente del PP.

Ni Izquierda Unida, cuyo líder, Alberto Garzón está entregado a la causa de Podemos y pronto seguirá los pasos de Tania, no punto, no entraré en Podemos y hará desaparecer una organización que ha tenido mucho que decir en estos años de democracia española. Descanse en Paz.

Y así, los españolitos de a pie, los que sufrimos la intemerata para llegar a fin de mes, los que vemos nuestras condiciones laborales menguar al mismo ritmo que nuestros salarios, el que tiene la suerte de tener uno; los que peleamos para pagar una hipoteca o un alquiler y la creciente universidad de nuestros hijos, y esperamos semanas para cualquier pequeña prueba médica, y esperamos horas en las urgencias, y perdemos la vida esperando en la oficina del paro, y no conseguimos que atiendan a nuestros dependientes o a nuestros mayores como merecen y como les reconoce la Ley… llevamos perdidos más de 100 días en este sainete que mantiene al gobierno del PP en funciones, sin posibilidad de control parlamentario, sin permitirnos aprovechar su debilidad en la Cámara para imponerle entre todos reformas imprescindibles y sin que nadie se enfrente a Europa y su voracidad recortadora.

Dicen que andamos en el tiempo del relato, que lo importante será mostrar ante los votantes quiénes son los responsables de que no se hayan logrado pactos, fijar con claridad quiénes son los culpables de que se repitan las elecciones, pero la impresión que tenemos muchos es que los votantes van a tener difícil encontrar algún inocente entre tanto responsable, por acción o por omisión, de que hoy estemos como el 21 de diciembre de 2015.

TIEMPO DE PACTOS

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El rey de España, a la vista de la desidia, a la falta de interés, y quizás también, a la escasez de apoyos para formar Gobierno de Mariano Rajoy, ha optado por encargarle la tarea de buscar socios que le permitan una mayoría suficiente en la Investidura, al socialista Pedro Sánchez.

Esta decisión, lógica, del rey, ha provocado un cabreo monumental entre las filas populares, diputados y votantes, que lo primero que pone de manifiesto es la escasa cultura democrática que tenemos en este país. Deben saber los ciudadanos, pero sobre todo, los representantes electos, que aquí no “gana” las elecciones el partido más votado sino el que consigue formar gobierno, y que eso no se hace por tener más votos, sino por aunar una mayoría en el Congreso de los Diputados.

Dejado claro que, aunque Mariano Rajoy tuvo más votos que nadie, no reúne los apoyos necesarios para tener una mayoría suficiente en el Congreso, es lógico que el encargo se le haga al siguiente la lista, Sánchez, que le ha dicho al rey que tiene posibilidades de sumar a sus 90 diputados, los de otras formaciones políticas y así alcanzar la tan ansiada mayoría simple en segunda votación.

Hasta aquí lo que me parece lógico, que el rey de por inaugurado el tiempo de pactos con quien de verdad quiere, ya veremos si puede, pactar. Comienzo ahora con lo que me deja estupefacta en estas primeras 24 horas de negociaciones públicas, porque parece que en privado llevan ya bastantes más.

No entiendo cómo el PP, que lleva 40 días sin mover un músculo, acude a tratar de conseguir que la Mesa del Congreso le recorte el plazo de negociación a Sánchez a tan solo 15 días. Tampoco entiendo que Podemos, los que se supone que están más interesados que nadie en conformar un gobierno de progreso con los socialistas, hayan intentado lo mismo que el PP, fijar un plazo muy corto para negociar, lo que, sin duda, dificulta la tarea.

No entiendo que Pablo Iglesias, que dice representar a 69 diputados, 5 millones de votantes, se agarre un mosqueo monumental porque Pedro Sánchez solo le recibirá a él y no a sus confluencias. ¿No comprende el líder podemita que si el socialista recibe a sus confluencias por separado, estaría reconociendo que él solo representa a 42 diputados, un 12% de los votantes, más o menos como Ciudadanos? Porque querido Pablo I, sorber y soplar no es posible a un tiempo, como ya comprendiste cuando no pudiste cumplir la promesa falsa de que tus confluencias tendrían grupo, micrófono y subvención propia, al no haber concurrido por separado a las elecciones.

Finalmente, no entiendo, y esto es lo que más me preocupa, qué hace el PSOE de Pedro Sánchez buscando, por un lado, un pacto con Podemos e Izquierda Unida, el voto a favor de PNV y la abstención de ERC y Convergencia, para lo que Miquel Iceta habla día sí y día también con los independentistas catalanes y les hemos cedido, incomprensiblemente Senadores para que tengan voz y subvención en la Cámara Baja. Lo que contraviene frontalmente la Resolución el Comité Federal que es vinculante para el Secretario General.

Pero por otro lado, también buscando un pacto con Ciudadanos y la abstención el PP, para lo que se reúnen en secreto grandes popes del PSOE y de los populares, algo que vienen contando diversos periodistas desde hace semanas. Algo que también contraviene frontalmente la Resolución del Comité Federal que dijo que con el PP no pactaríamos, pero que además, choca con el discurso tajante de Pedro Sánchez de no querer saber nada de la bancada popular, con o sin Rajoy.

La impresión que puede tener un observador neutral es que Sánchez quiere formar gobierno con quien sea, pactando con cualquier partido y a cambio de lo que sea menester, y esto, por decirlo de una manera suave, es tremendamente dañino para el PSOE, tanto si tenemos que afrontar la repetición de elecciones en junio, como si, después de un efímero paso por el Gobierno, tenemos que volver a concurrir electoralmente en poco más de un año. Por el bien de nuestras más que centenarias siglas, sería conveniente que nuestro amado líder dejara el billar a tres bandas y se concentrara en pensar lo mejor tanto para España como para el PSOE, que normalmente, es coincidente.

PATXI LOPEZ, PRESIDENTE DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

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Hoy, martes 12 de enero de 2016, un acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos, ha dado la presidencia del Congreso de los Diputados, al socialista Patxi López, el que fuera Lehendakari en el momento de terminar con el terror de ETA. El PP, no ha participado de este pacto, repito, el Partido Popular no ha participado de este acuerdo entre socialistas y ciudadanos.

Lo que ha hecho Mariano Rajoy, muy astutamente, es abstenerse de presentar a su propio candidato, ya que, al no contar con apoyo de ninguna otra fuerza política, perdería la votación y el socialista sería elegido por mayoría simple en segunda votación. De esta manera, se evita el espectáculo de debilidad en que le deja su soledad en la Cámara y, de paso, siembra dudas sobre su ansiada gran coalición.

Pactar la mesa del Congreso no significa pactar Gobierno, tenemos el antecedente muy cercano de Valencia, donde el PSOE pactó la Presidencia de las Cortes Valencianas con Ciudadanos pero pactó el Gobierno con Compromís y Podemos. Pactar la mesa del Congreso permite que arranque la legislatura y que se puedan presentar iniciativas, de hecho, mañana mismo, los socialistas presentarán 15 medidas urgentes, fundamentalmente en materia de políticas sociales, porque los españoles no pueden seguir esperando a que se forme un Gobierno.

Podemos, que no ha querido unirse a este acuerdo porque no se les ha concedido su imposición de disponer de cuatro grupos parlamentarios diferentes, con sus cuatro portavoces, ya anda alborotando en las redes sociales agitando el fantasma de la gran coalición o acusando a Ciudadanos de ser más de lo mismo y perpetuar el bipartidismo.

Habría que recordar a estos señores de Podemos que ellos se presentaron a las elecciones todos juntos y que por eso andan diciendo que son la tercera fuerza política española con sus 69 escaños, y a solo 350.000 votos del PSOE. Pero, si como dicen ahora para justificar la creación de cuatro grupos parlamentarios diferentes, no se presentaron todos juntos, entonces Podemos solo tiene 42 escaños, apenas dos más que Ciudadanos y a años luz de su ansiado asalto al PSOE.

Dejando claro que los que han pactado son PSOE y Ciudadanos, que Podemos no ha querido sumarse sin sus cuatro grupos y que al PP no le ha quedado nada más que rendirse a la evidencia de su soledad parlamentaria, que se constituya la mesa del Congreso es una buena noticia en sí misma ya que sin ella no es posible presentar iniciativas, como comentaba antes, que es la única manera de mejorar la vida de la gente, de revertir los recortes del PP que tanto sufrimiento han traído a tanta gente, de hacer Política con mayúsculas, sin platós, sin micrófonos, sin periodistas estrellas amigos.

Algo a reseñar es que por primera vez en las cuatro décadas de democracia española, el Presidente del Congreso no pertenece al partido más votado y eso garantiza mayor pluralidad, dinamismo, ecuanimidad, cintura, necesidad de pacto, de acuerdo, de consenso. Se acabó el rodillo de la mayoría absolutísima del PP, los vetos a las preguntas o propuestas de la oposición, los Reales Decretos Ley sin extraordinaria y urgente necesidad, se acabó. Ahora toca negociar, toca seducir, toca dialogar, toca ceder, toca transaccionar, insisto, toca hacer Política, con mayúsculas.

Pese a este buen comienzo, sigo siendo bastante pesimista en cuanto a lo que va a durar esta legislatura. De un lado tenemos al PP con el que no se puede pactar porque está anclado en que se le han de ceder los apoyos por el bien de España, por la responsabilidad, por la gravedad del problema catalán, etc, pero sin ofrecer nada a cambio y cuando hablo de algo a cambio me refiero a apartar al amigo de Luis, se fuerte, Bárcenas, ofrecer derogación inmediata de leyes injustas como la Reforma Laboral, la Ley de Educación, la Ley Mordaza…

De otro lado está Podemos, que solo considera democracia cuando se les vota a ellos, que solo está satisfecho con los pactos en los que se les beneficia a ellos y que tienen el convencimiento de que si se repiten las elecciones conseguirán absorber lo que queda de IU y adelantar al PSOE como primera fuerza de la oposición, aunque esto signifique que el PP Gobierne otros cuatro años más.

Con este panorama, el empeño de Pedro Sánchez de formar Gobierno es una causa perdida, lo sabe él, lo saben los suyos y lo sabemos la mayoría de nosotros. La única razón que tiene para seguir intentándolo es que su futuro político está ligado a su llegada a la Moncloa y reconozco que esa es una poderosa razón. Pero como decía aquel, los esfuerzos baldíos conducen a la melancolía, esperemos que alimentar las esperanzas legítimas de la gente que necesita desesperadamente un Gobierno de progreso, no nos pase factura cuando se repitan las elecciones a finales de mayo o principios de junio.

PUEDEN, PERO NO QUIEREN

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Después de los resultados del 20 de diciembre, lo que está claro es que desde el partido de Pablo Iglesias, pueden, pero no quieren conformar una mayoría de progreso en España junto al Partido Socialista Obrero Español.

Pueden porque los 42 diputados de Podemos, más los 9 de Compromís en Valencia, más los 12 de Ada Colau en Catalunya, más los 6 de En Marea en Galicia, junto con los 90 del PSOE y, seguramente, los 2 de lo que era IU, suman una mayoría más que suficiente para intentar sacar adelante las reformas sociales que necesitan los que más sufren, luchar por devolver los derechos y libertades perdidos a los ciudadanos españoles y tratar de cambiar el sistema electoral en busca de uno más justo y proporcional.

Pero no quieren porque algunos de los que configuran Podemos tienen como primer y único objetivo conseguir que haya referéndums de autodeterminación, no solo de los catalanes, sino de todos y cada uno de los pueblos de España que lo consideren, así lo ha expresado En Marea y también Barcelona en Común.

Y no quieren porque Pablo Iglesias y su núcleo duro están convencidos de que si se repiten las elecciones concurrirán a las mismas junto con los restos de IU, lo que les dará un aporte de votos y diputados extra. Y creen también que en unos nuevos comicios, con el PSOE presentando el mismo candidato, recibirán otros cientos de miles de votos socialistas con los que, sin duda, quedarán como segunda fuerza política.

A Podemos no les importa que este escenario de nuevas elecciones le dé al PP una mayoría holgada al recuperar el voto huido a Ciudadanos que volverá al mayoritario por miedo a una victoria de la izquierda. Una mayoría cercana a la absoluta, con la que volver a gobernar y condenarnos a los españoles a cuatro años más de recortes, de precariedad y de sufrimiento de aquellos que les han votado mayoritariamente, los más desfavorecidos.

En este escenario el PSOE tiene una doble tarea, que puede parecer contradictoria, pero que debe resultar complementaria:

  • Por una lado debe hacer todo lo que esté en su mano para lograr un acuerdo a sabiendas de que es imposible, porque los ciudadanos tienen que tener claro que nosotros queremos y podemos desalojar a la derecha corrupta de las instituciones nacionales, como ya lo hicimos en las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos donde nos fue posible, incluso apoyando, sin contrapartidas, candidatos cercanos a Podemos.
  • Por otro lado debemos dejar claro a los ciudadanos que esa mayoría de progreso no se va a lograr porque Podemos no quiere. Porque a Podemos le importa más robarle otro puñado de votos al PSOE que cambiar la vida de sus ciudadanos. Porque Podemos no es un solo partido con sus debates internos y sus ligeras contradicciones, pero con unidad de acción como es el PSOE, sino una amalgama de intereses, voluntades y pareceres que Pablo Iglesias no puede conciliar con los suyos propios.

Creo que al final habrá nuevas elecciones en abril o mayo porque al Partido Popular le conviene, para deshacerse de Ciudadanos y volver a gobernar cómodamente otros cuatro largos años más y porque a Podemos le conviene, para fagocitar a Izquierda Unida y dar el ansiado “sorpaso” al PSOE. Que eso sea lo menos conveniente para los intereses de los españoles, de los votantes que mayoritariamente apostaron por la izquierda, no le preocupa a Podemos, que ya os he dicho que PUEDEN, PERO NO QUIEREN.