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Y GANÓ ZAPATERO

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Hoy hace 10 años que el socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, contra todo pronóstico, con la caverna mediática en contra y con las malas artes del saliente Gobierno de José María Aznar, ganó las elecciones generales en España y se convirtió, a sus 44 años, en el primer Presidente socialista del siglo XXI, en sentido literal y en sentido figurado.

Ninguno olvidaremos nunca esas elecciones porque vinieron precedidas de los atroces atentados terroristas islámicos en la red de trenes de Cercanías de Madrid que se saldaron con 192 muertos y más de un millar de heridos y que provocaron el indigno espectáculo del Gobierno saliente mintiendo y mandando mentir a periodistas, embajadores y cargos públicos, sobre la autoría de los mismos.

Aquellos atentados no cambiaron el sentido del voto, por mucho que la caverna mediática se empeñe en repetirlo, pero la gestión posterior del los mismos que hicieron el Presidente Aznar y su Ministro del Interior, Ángel Acebes, probablemente sí que ayudó a que algunos indecisos inclinaran su voto contra aquellos que mentían y manipulaban a su interés partidario con los muertos y heridos.

En nuestro caso, mi madre y yo, desde hacía semanas, teníamos preparada una reunión de Trivialeros en Valencia para ese fin de semana (jugadores de trivial on line en aquel vetusto IRC de Hispano), por lo que solicitamos el voto por correo y emitimos nuestra papeleta mucho antes de la masacre porque no teníamos previsto volver a Madrid hasta el mismo domingo de las elecciones por la tarde y no queríamos arriesgarnos a no llegar a votar a tiempo.

Aquel 12 de marzo de 2004, viernes, salimos de trabajar y conducimos hacia Levante para disfrutar de la semana previa a las fallas con un grupo de amigos, entre consternados, acongojados y absolutamente indignados. Esa misma tarde, ya en Valencia, acudimos a la multitudinaria manifestación que se convocó en repulsa por los atentados y ya con los primero síntomas de cabreo sordo por la manipulación de la información que pretendía imponer el Partido Popular de Aznar.

Recuerdo salir de la ducha en la habitación del hotel corriendo a ver la televisión cuando compareció en rueda de prensa un demacrado y sin afeitar Ángel Acebes, con los ojos inyectados en sangre y la mentira cruzándole su macilento rostro, lo que me supuso un resbalón y un costalazo de antología por correr descalza con los pies mojados por la tarima, y desde el suelo escucharle insistir en que había sido ETA y gritarle: ¡mientes, miente, mientes!

El mismo domingo de las elecciones, pese a que habíamos votado por correo, salimos de Valencia nada más comer porque queríamos llegar al colegio electoral antes del cierre para ver a los compañeros que estaban trabajando en las mesas de interventores y para asegurarnos de paso que nuestros sobres con nuestras papeletas estaban allí. Ese domingo no podía quedarse nadie sin votar, estaba en juego nuestra dignidad como país, nuestra democracia, nuestra memoria colectiva y todas las cosas buenas por las que llevábamos luchando años.

La participación en esas elecciones que dieron la victoria al socialista José Luis Rodríguez Zapatero fue del 75,66%, 10 puntos más que en las últimas que ganó Aznar con mayoría absoluta, cumpliéndose esa máxima de que si la izquierda vamos a votar ganamos y si nos quedamos en casa gana la derecha. Una curiosidad, en aquellas elecciones, en términos de número de votos absolutos, los socialistas ganamos en Andalucía, Extremadura, casi toda Castilla La Mancha, Aragón, Catalunya, Tenerife, León y Álava.

Pero volviendo a mis recuerdos, cuando la televisión dio por ganador al Partido Socialista Obrero Español, en casa abrimos una botella de cava para celebrarlo y después nos acercamos al centro con intención de celebrarlo hasta que un contenido Zapatero nos dio las gracias por el trabajo realizado y nos mandó para casa que no estaba España para celebraciones. Y tenía razón, después de haber enterrado a tantos conciudadanos tan solo un par de días antes, la alegría por la victoria socialista se mezclaba con un sabor amargo de impotencia ante la barbarie.

NOTA DE LA AUTORA: creo que ya he escrito antes sobre la victoria del 2004 en este MartuBlog pero no he querido comprobarlo antes para ver si el paso del tiempo va construyendo nuevos recuerdos o estos permanecen fieles en la memoria. 11 de marzo de 2004

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PANCARTEROS

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No sé vosotros, pero yo tengo grabada en mi retina la imagen de los distintos líderes y lideresas del Partido Popular encabezando manifestaciones de víctimas de ETA en las que se acusaba de connivencia con el terrorismo al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, en las que se le llamaba directamente asesino, terrorista mientras ondeaban banderas de España, algunas de ellas con el Aguilucho. Recuerdo también la infamia de Telemadrid, donde se emitió una foto del Presidente Zapatero con el anagrama de ETA (sic).

Jamás oímos a Zapatero llamar terrorista a Aznar cuando afirmaba que su Gobierno sería generoso con el Movimiento Vasco de Liberación –eufemismo para no nombrar a la ETA que utilizó el propio Aznar en 1996- mientras negociaba con ellos una salida a la violencia. Jamás vimos a un solo miembro del Partido Socialista Obrero Español encabezar una manifestación en la que se acusara a Javier Zarzalejos de ser amigo de los terroristas por estar negociando con ellos en Zurich en 1999.

Cuando el TEDH determinó, con razón, que la Doctrina Parot iba contra la norma española y atentaba contra los derechos humanos de los presos, que pese a que sean delincuentes también tienen sus derechos, cosa que uno dudaría escuchando a tertulianos de la caverna, el Presidente Rajoy, a preguntas de la prensa solo supo decir: “está lloviendo mucho”.

Después de un par de días delirantes, con declaraciones de una parte de las víctimas completamente salidas de tono, solo excusables en el dolor que debe uno sentir al perder a un ser querido a manos de la barbarie terrorista, con tertulianos invocando principios que encajarían a la perfección en el Código de Hammurabi o la Ley del Talión y con un Partido Popular dividido entre los que guardan prudente o cobarde silencio y los que se lanzan furibundos contra el TEDH, al final ha vencido la sinrazón y el PP se une a la manifestación convocada por la AVT contra la Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos revocando la doctrina Parot.

No puedo imaginar lo que pensarán los que nos vean desde el extranjero, cuando el Gobierno de España se manifieste contra una institución tan prestigiosa como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. El Gobierno de España que cumple a rajatabla los mandatos económicos de la Unión Europea, que se pliega sin rechistar a los designios de Angela Merkel y los Mercados, se insubordina contra el TEDH por la presión de una parte de su electorado (sic).

Rizando el rizo, la AVT pide al Gobierno de España salir del Convenio Europeo sobre Derechos Humanos. No puedo concebir algo más absurdo que una asociación de víctimas del terrorismo exigiendo salir de un convenio en el que se defienden los derechos humanos. Aquí no se trata de respeto, de tolerancia, sino de cumplir la legislación vigente porque en eso consiste un Estado de Derecho y así es como hemos vencido a ETA, con leyes, con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, con jueces y con el estricto cumplimento de la legalidad.

Para mi consuelo, en estos días hemos tenido la ocasión de escuchar de las víctimas de ETA otras cosas que peticiones de venganza y expresiones de odio. Hemos oído al compañero Edu Madina, que sufrió en sus carnes la barbarie del terrorismo en un atentado en el que perdió una pierna y algo más…, también a Gorka Landaburu, periodista al que una bomba etarra destrozó las manos, o a Roberto Manrique, víctima en el espantoso atentado del Hipercor en Barcelona, hablando de tolerancia, de conciliación, de respeto a la Ley, de futuro, de paz. A todos ellos, gracias, gracias, gracias.

PD: mi columna de los jueves en Diario Progresista FIN DE LA RECESION

Ley del Aborto

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La primera vez que escuché hablar del aborto debía tener unos 12 o 14 años. Un familiar llamaba a mi madre para decirle que había dejado a su novia embarazada y que no sabía qué hacer. Ambos eran muy jóvenes, apenas llevaban un par de meses de noviazgo, estaban empezando la universidad y por supuesto no tenían trabajo. Pese al paso de tantos años recuerdo la conmoción que sufrieron todos, la noche entera de discusiones sobre qué hacer, las lágrimas, los gritos y al final la búsqueda de una clínica clandestina donde le practicaran un aborto a la chica.

Aquella vez yo no tuve muy claro qué es lo que estaba pasando hasta que lo asimilé y ya en el Instituto, recuerdo que en las históricas manifestaciones de estudiantes en el curso 86/87 entre otras consignas gritábamos, nosotras parimos, nosotras decidimos mientras uníamos pulgares e índices para hacer un símbolo de la libertad sexual de la mujer, como una reivindicación básica y transversal a cualquier otra que se hiciera en aquellos primeros años de socialismo en los que se despenalizó el aborto.

La Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo del año 85 aprobada por el primer gobierno de Felipe González despenalizaba tres supuestos de aborto: riesgo grave para la salud física o psíquica de la madre (en cualquier momento del embarazo), violación (12 semanas) y malformaciones (22 semanas). Esta concepción del aborto estaba muy condicionada por el momento histórico en que se tomó, demasiado cerca aún de la dictadura, con una Iglesia Católica relacionada con las más altas cotas del poder y una sociedad española pidiendo a gritos libertad. Fue en realidad una liberalización fáctica del aborto con una pátina que calmara conciencias retrógradas.

En el año 2010, el Gobierno de Zapatero decidió modernizar y homologar nuestra norma con la del resto de países de nuestro entorno convirtiéndola en una ley de plazos que despenalizara por completo el aborto durante un número de semanas concretas sin tener que dar para ello excusa alguna. Así nació la Ley Orgánica de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, que además de regular el aborto reunía una serie de medidas para fomentar una sexualidad responsable que redujera a mínimos los casos en los que se llegaba a interrumpir el embarazo.

Con esta norma se terminaba la hipocresía de alegar daños psíquicos en la madre para tener que abortar cuando lo que existía realmente era un embarazo no deseado y la libertad de la mujer para no ser madre si no quiere. El aborto quedaba despenalizado durante las primeras 14 semanas de embarazo sin necesidad de que interviniera ningún tercero que autorizara, ratificara o matizara la voluntad de la mujer, que se elevaban a 22 en casos de graves riesgos para la vida de la madre o el propio feto.

Quizás esta norma hubiera sido admitida pacíficamente si en lugar de llevarse desde el Ministerio de Igualdad por Bibiana Aido, objeto de las iras de la caverna, se hubiera llevado desde el Ministerio de Sanidad como una reivindicación de los profesionales médicos que padecían la falta de seguridad jurídica que propiciaba la anterior norma. Ahí Zapatero estuvo valiente y la derecha reaccionaria salió en manada de sus residencias de lujo del brazo de la Conferencia Episcopal a la calle, lo que llevó al Partido Popular a recoger en su programa electoral del 2011 la derogación de esta Ley del Aborto.

Esta promesa electoral del PP será quizás la única que va a cumplir en esta legislatura porque el Ministro Gallardón, reconvertido de progre a Gran Inquisidor desde su advenimiento al Gobierno de Mariano Rajoy, se ha puesto manos a la obra para retrotraernos a tiempos remotos y oscuros.

Durante estos meses de “debate” de la norma hemos oído tantas barbaridades por parte del Ministro y sus correligionarios acerca del derecho de las mujeres a decidir sobre su vida sexual, sobre su salud reproductiva, sobre su propia maternidad, que tengo el convencimiento de que este tema es una señuelo para distraer la atención de sus votantes y de los nuestros de los verdaderos problemas de España: más de seis millones de parados, empresas que entran a concurso por millares, recortes en Sanidad, en Educación, abandono de los Dependientes, financiación ilegal del Partido Popular desde hace decenios, etc. que no voy a molestarme en comentarlas. Terminaré diciendo algo que no creí que fuera necesario volver a repetir: “NOSOTRAS PARIMOS, NOSOTRAS DECIDIMOS”.

PD. MI COLUMNA DE LOS JUEVES EN DIARIO PROGRESISTA: INTEGRISMO CATOLICO

Amy, Irene y Zoe y otras chicas del montón

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Irene Zoe Alameda, también conocida por Amy Martin, es la mujer de Carlos Mulas, el hasta hace nada director de la Fundación Ideas, fundación constituida por el Partido Socialista Obrero Español en su 37 Congreso en 2008 con el fin de agrupar los trabajos de el Instituto Pablo Iglesias, el Ramón Rubial, el Jaime Vera y el Consejo Progreso Global. Ha estado presidida  por José Luis Rodríguez Zapatero desde su origen y ahora lo está por nuestro Secretario General, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Irene Zoe Alameda, también conocida por Amy Martin, es la mujer de Carlos Mulas, que desde su cargo de director de la Fundación Ideas contrató con ella innumerables trabajos por los que cobraba cantidades ingentes de dinero a razón de 3000€ por artículo. No olvidemos que este “compañero” ya cobraba 5.000€ mensuales en la Fundación, más lo que le facturaba con su empresa, Storyilnes Proyects.

Irene Zoe Alameda, también conocida por Amy Martin, es la mujer de Carlos Mulas y ambos son dos golfos, unos sinvergüenzas sin escrúpulos a los que el Partido Socialista, la familia socialista, la clase trabajadora, los 6 millones de parados, los dependientes abandonados, los jubilados que tienen que pagar sus medicinas, la amenazada Sanidad Pública española, la maltrecha Educación Pública y todo lo que en realidad debería preocupar a un socialista, a un ser humano, a una buena persona, les importa un pito.

He esperado varios días antes de escribir sobre esto porque no quería hacerlo al calor de la rabia y la indignación que me produjo conocer que algunos de los nuestros son tan repugnantes como muchos de los de ellos. No quería que la frustración que me produce saber que dentro del Partido Socialista no somos capaces de erradicar estas conductas indignas me hiciera perder la perspectiva.

Hoy, que todo ha quedado claro, que se ha actuado con rapidez y contundencia, que se ha cesado a Carlos Mulas como director de la Fundación Ideas y se le ha abierto un expediente de expulsión del Partido Socialista, ha llegado el momento de reflexionar sobre las causas que nos han traído hasta aquí. Cómo es posible que la estructura de una organización centenaria como la nuestra no esté blindada para impedir que basura como esta campe a sus anchas a costa de nuestro esfuerzo, de nuestra reputación y de nuestro dinero.

Hace algunos años decidimos dejar parte de nuestra esencia, de nuestra fuerza como un todo y nos encomendamos a la figura de un líder carismático que nos devolviera al Gobierno de España. Fue en el año 2000 y el elegido resultó José Luis Rodríguez Zapatero. Que efectivamente nos hizo ganar justo 4 años después, pero cuyo liderazgo indiscutible, cuyo poder omnímodo, vino acompañado de una serie de oscuros personajes que hicieron de nuestro amado Partido su cortijo particular.

Hoy que vemos con estupor como el Partido Popular ha estado financiándose durante años, casi durante toda su historia, a base de mordidas, de comisiones ilegales, de chanchullos como el que esconde la trama Gurtel, mayor exponente del escándalo que sacude Génova, 13 y los sobres en dinero negro con los que su Tesorero, Luis Bárcenas pagaba un sobresueldo a altos cargos populares, hoy, nosotros tenemos la obligación de ser ejemplares.

Los que hoy dirigen el Partido Socialista Obrero Español tienen el deber de estar a la altura de las siglas que representan. Hay que investigar a todos y cada uno de los que puedan estar aprovechándose de nuestra organización para enriquecerse, a los que los apoyan y encubren y a los que lo consienten mirando para otro lado. Tenemos que extirpar cualquier atisbo de corrupción entre los socialistas sin atender a quiénes son sus padrinos, a quiénes apoyaron en tal o cual batalla interna o de la mano de quién pensaban medrar. Solo de esta forma podremos demostrar a la sociedad que no somos iguales, ni parecidos, a aquellos que amparan y protegen a los corruptos entre sus filas.

¡Vaya panorama!

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Esta mañana, aún reponiéndome del fantástico fin de semana sevillano, me llegan un par de artículos de prensa sobre mi querido y no bien ponderado Partido Socialista, que me han dejado perpleja, ojiplática y peripatética  y que por tanto, paso a comentar con vosotros, mis bien amados lectores.

El primero, que tras el estupor inicial, me ha terminado dando risa, ha sido el del compañero Jesús Cuadrado en Diario.es titulado Alfredo, ¿por qué solo hasta 2016? haciendo un panegírico de las bondades de nuestro líder carismático nacional, que sin tanta exageración es el argumentario que se esgrime desde Ferraz.

El segundo, que es el que me ha animado a escribiros esta reflexión, es sobre la apuesta del Antiguo Testamento de nuestro Partido por Patxi López como heredero de Rubalcaba. Estas viejas glorias que en el artículo llaman establishment, apuestan por este cambio generacional, que no de ideas y procedimientos. Pero, ojo, que no son los únicos en apostar.

Desde el entorno del ínclito Bono, ese de las infamantes memorias, se incuba otro posible recambio de Alfredo, Emiliano García Page que al fin cumpliría el destino del ex Presidente Castellano Manchego que se quedó a las puertas de ser el Secretario General del PSOE en el 2000, siendo quien encabezaba la corriente mayoritaria, por la unión de los delegados guerristas de Matilde a los renovadores de Zapatero.

Pero aún hay otro aspirante más, éste amparado por el zapaterismo, Eduardo Madina. José Luis y su entorno, apuestan desde hace años porque sea Madina el resurgir del espíritu de Bambi. Sobre Madina ya os escribí hace poco, para mí no es ni será la solución.

Lo que me preocupa aún más que la falta de carisma, liderazgo, empatía o emoción que me provocan los nombres anteriores, es la falta real de renovación. Todos ellos son más de lo mismo, fieles reflejos de sus padrinos, los que nos han llevado a ser un Partido contradictorio, alejado de nuestros votantes y antipáticos para la ciudadanía.

Lo que me horroriza es que ninguno de ellos se plantea realizar los cambios en los procedimientos, en el Modelo de Partido que reclamamos mayoritariamente los militantes y que nos convertirían en un ejemplo de democracia, transparencia y rigor. Aquí la preocupación es ver qué tanto porcentual de apoyo se tiene para colocar al aspirante y que todo cambie para no cambiar nada.

Y mientras las mentes pensantes o intrigantes de nuestro Partido se distraen conspirando, en esta España del Partido Popular, vamos camino de los seis millones de parados, tardaremos 10 años en recuperar el empleo perdido en los últimos meses. La gente salta por la ventana de sus casas porque la especulación inmobiliaria y bancaria les roba el presente y el futuro. se cierran empresas por centenares de miles. Privatizan hospitales, malbaratan la Sanidad que con tanto esfuerzo construimos entre todos, dejan a nuestros hijos sin la posibilidad de estudiar, tampoco de trabajar y los abocan a la emigración…

Solo el Socialismo, con mayúsculas puede poner freno a los mercados, la Banca, los patronos, los poderosos, los especuladores, los buitres… ¿Seremos capaces de levantar la vista de nuestros ombligos como hicieron antaño los hombres y mujeres valientes que conforman la historia de nuestro amado Partido? ¿Dejaremos a un lado los intereses personales para concentrarnos en mejorar la vida de nuestros conciudadanos? ¿Podrán mirarnos con orgullo los socialistas del siglo XXII como la generación que regeneró el PSOE? Quiero creer que si…

Todos los políticos son iguales

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Todos los políticos son iguales. Da igual PP que PSOE. Todos los políticos están ahí para trincar. Da lo mismo qué partido Gobierne porque van hacer lo mismo. Son todos unos corruptos.

Estas y otras muchas frases de similar idea marco, están pensadas, ideadas y sistemáticamente difundidas por la derecha mediática española, con un solo objetivo, convencer a la ciudadanía de izquierdas para que no acuda a votar.

Ya os hablé el otro día de Lakoff y su tesis sobre los marcos: Los marcos de referencia son estructuras mentales que conforman nuestra forma de ver el mundo, nuestras metas y planes. Forman parte del inconsciente cognitivo. No podemos acceder a ellos conscientemente, pero sí por sus consecuencias y a través del lenguaje. Nuevos marcos, que suponen cambiar lo que se entiende por sentido común, y que provocan cambio social, requieren un nuevo lenguaje.

La derecha española, a imagen y semejanza del Tee Party norteamericano, ha invertido mucho tiempo y dinero en implantar sus marcos, sus ideas fuerza, en los medios de comunicación y a través de ellos, en los ciudadanos españoles, como por ejemplo es falaz: “la derecha es mejor gestor” y que vistos los resultados de las Comunidades Autónomas donde gobiernan históricamente como Madrid o Valencia, queda claro, que no.

Jamás verás a un votante del PP votar al Psoe porque total, lo mismo da, ni siquiera quedarse en casa el día de las elecciones. Esas ideas solo calan entre la gente de izquierda, más crítica, más exigente, más sensible a la corrupción, la mentira, incluso el error.

Por eso ayer me daba tanta rabia escuchar a algunos, he de decir que fueron una minoría, gritarnos a los socialistas: “Psoe y PP la misma mierda es”. Porque si bien es verdad que Zapatero se equivocó, y todos los que leéis este blog sabéis cuán crítica soy yo con los míos, lo cierto es que jamás abordó recortes como los que ha llevado a cabo Mariano Rajoy en tan solo seis meses.

Es verdad que Zapatero les rebajó el sueldo a los funcionarios, pero fue a cambio de no tocar las prestaciones por desempleo y de mantener el subsidio de 400 euros que ha sido la tabla que les ha salvado de pasar hambre a muchos de ellos. Tampoco atentó contra sus derechos laborales, no les quitó días de vacaciones, no les amplió horario, y sobre todo, no dijo de ellos que eran unos vagos insolidarios.

Es verdad que Zapatero reformó el mercado de trabajo, pero no liberalizó el despido a precio de saldo, ni atentó contra la Negociación Colectiva, ni despreció a los sindicatos, ni impuso sus medidas sin diálogo, sin acuerdo y sin el apoyo de otras fuerzas políticas.

Es verdad que Zapatero, in extremis y presionado por la sombra de la intervención europea, introdujo el techo de gasto en la constitución, pero en tiempos de crisis mantuvo la inversión productiva, el Plan E, que fue demonizado por la derecha, pero que logró crear empleo y dinamizar la economía en los pequeños municipios, cuando la explosión de la burbuja del ladrillo pepero les dejó asfixiados.

Solo he hablado hasta ahora de política económica porque si hablo de derechos, la diferencia entre Psoe y PP es abisal:

Zapatero despenalizó el aborto devolviendo la dignidad y la libertada a las mujeres españolas, Gallardón dice que hay una violencia estructural que obliga a abortar a las mujeres y las vuelve a criminalizar.

Zapatero legalizó el matrimonio y la adopción entre parejas del mismo sexo convirtiéndose en un referente mundial de libertad y tolerancia, el PP lo llevó al Constitucional, considera que la homosexualidad es una enfermedad que hay que curar aunque sea a hostias y que los matrimonios de personas del mismo sexo atentan contra la familia.

Zapatero aprobó una Ley de Dependencia que supuso el reconocimiento y la dignificación de aquellos que más sufren en nuestra sociedad y de sus familiares que se entregan en cuerpo y alma a su cuidado, el PP ha exterminado cualquier posibilidad de cobrar las ayudas.

Zapatero nos sacó de la guerra de Iraq, esa en la que nos metió Aznar “mírenme a los ojos, les aseguro que en Iraq hay armas de destrucción masiva”.

Zapatero fue el Presidente del Gobierno que acabó con ETA, así, con todas las palabras. Después de años de aguantar que le llamaran terrorista, asesino y demás barbaridades desde la caverna mediática pepera, con su talante y con su talento, ayudado por el mejor Ministro del Interior que en España hemos tenido, Alfredo Pérez Rubalcaba, perfectamente acompañados por unas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que eran admirados y respetados por la ciudadanía y con un Lehendakari socialista, Patxi López, lograron el fin del terror en nuestro país, por el que, eso sí, muchos, de todos los partidos, llevaban peleando durante años.

Así que no, os pongáis como os pongáis, no somos iguales, ni parecidos, nos equivocaremos, la cagaremos, podremos hacerlo mejor o peor, pero el Partido Socialista Obrero Español no se merece el desprecio y la injusticia de compararle con el PP.

El Glorioso Alzamiento Nacional

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La historia la escriben los vencedores. Esto es un hecho indiscutido que se pone claramente de manifiesto cuando se estudia la historia de España en el siglo XX. Al golpe de Estado que el 18 de julio del 36, capitaneó el General Franco, le llamaron “el Glorioso Alzamiento Nacional”.

Nada tiene de glorioso encabezar un ejército contra la II República Española, régimen nacido de la voluntad soberana de los españoles, expresada en las urnas y corroborada en las calles. Nada de noble o digno puede haber en un golpe de Estado, pero ellos lavaron sus culpas, restañaron sus conciencias y enjugaron nuestra sangre durante 40 largos años de dictadura franquista.

Para reforzar en el ideario colectivo de los españoles que lo sucedido el 18 de julio no fue una traición a la patria, Franquito, como le llamaban los poderosos de la época ya que le consideraban un advenedizo, decidió que los trabajadores recibieran una paga extra ese día.

Durante 40 años, el NO-DO, el noticiero de la época dictatorial, narraba una verdad adulterada de España, ensalzaba al pequeño genocida y adoctrinaba, o al menos lo intentaba, a varias generaciones de españoles, cansados, hambrientos, asustados y desesperados.

El cine de franquismo fue otra clara expresión de propaganda del régimen. Las películas tenían todas una moraleja que podemos resumir en el dicho popular: “contigo, pan y cebolla”. Da igual pasar hambre, fatigas, penalidades, si se es un español de bien y se tiene una familia como dios manda, al final, se es feliz.

Hoy, 76 años después, el Partido Popular, versión modernizada de Alianza Popular, partido que fundaron varios ex ministros de Franco, pretende aplicarnos una terapia parecida a través de la utilización al servicio de su régimen de la televisión y la radio pública española.

No podemos sorprendernos ya que es lo que hace Esperanza Aguirre en Madrid, desde hace muchos años con Telemadrid y lo que hacía su correligionario Paco Camps y su sucesor Fabra, en Valencia con Canal 9. Propaganda televisiva para loor de su causa.

No faltará quien rápidamente diga que todos los gobiernos que en España han sido, han utilizado la televisión pública como altavoz para defender sus políticas, pero quiero recordar a mis críticos lectores que fue José Luis Rodríguez Zapatero quien transformó al Ente Público en la Corporación RTVE y por primera vez su Presidente y de su Consejo de Administración, fue elegido democráticamente en el Parlamento español.

Desde el 2006 y hasta la aprobación por parte del Partido Popular de Mariano Rajoy del Real Decreto Ley de 20 de abril del 2012, la televisión pública española ha sido reconocida nacional e internacionalmente por su independencia, profesionalidad, imparcialidad y calidad.

Ahora, y con el nombramiento como Jefe de Informativos de Televisión Española, de Somoano –presentador del informativo de noche en Telemadrid-, al que rechazaron en referéndum no vinculante el 71% de los trabajadores de los informativos RTVE -otro 21% voto en blanco-vuelven los oscuros tiempos del NO-DO, vuelve la utilización de la televisión pública como arma propagandística al servicio del gobierno popular, vuelve el intento de adoctrinamiento del pueblo por parte de los poderes fácticos.

76 años después de aquel Glorioso Alzamiento Nacional, los hijos y nietos de aquellos, sentados en sus escaños de los diferentes parlamentos, nacional o regionales, en sus despachos ministeriales, en sus direcciones generales, en los Consejos de Administración de los grandes Bancos, en los Tribunales Superiores de Justicia, en el Supremo y hasta en el Constitucional, recuerdan aquella frase de un ya agonizante Paco: “lo dejo todo atado y bien atado”.