El mismo día 22, cientos de compañeros, me atrevería a decir, miles de compañeros, hicieron dejación de una de sus obligaciones estatutarias como militantes del Partido Socialista Obrero Español, acudir como interventores o apoderados en las elecciones cuando el partido se lo requiera.
Casualmente, estos compañeros se habían posicionado todos en contra de Tomás Gómez en las Primarias del PSM. Fijaos que digo en contra de Tomás y no a favor de Trinidad Jiménez y lo digo con conocimiento de causa. A estos compañeros lo mismo les daba Trini que una escoba, lo importante era ir en contra del Secretario General que había traído unidad y paz, por fin a Madrid, pero que no les dejaba chupar del bote.
El mismo día de las elecciones muchos de estos compañeros se citaban por twitter para cenar en casa de alguno y tomar copas, debe ser para celebrar que el Partido Socialista Obrero Español había perdido 2.000.000 de votos en toda España y su poder territorial.
Al día siguiente, sin apenas tiempo de análisis o reflexión ya estaban pidiendo la cabeza y el tronco de Tomás Gómez, que dimita, que se inmole en la Puerta del Sol, que sea despedazado por cuatro caballos negros…
La noche siguiente ya estaban reunidos en un conocido restaurante madrileño para elaborar un manifiesto en contra no solo de Tomás Gómez sino de todos aquellos que le apoyamos.
Ellos no analizan que el desplome nacional ha sido de 10 puntos y el de Madrid de 7.5. Ellos no miran que ningún candidato a Alcalde ha sacado en su localidad más votos que Tomás Gómez. Ellos no tienen en cuenta que el electorado ha castigado claramente a la marca Psoe porque nos consideran culpables del paro, de la crisis, de la falta de expectativas.
Yo no voy a entrar a criticar a Zapatero porque cuando tomó las medidas que creyó necesarias todos hicimos mutis. Unos por responsabilidad, otros por respeto y los más por cobardía.
Yo no voy a gritar ahora a la hoguera con Zapatero como si eso limpiara todos nuestros pecados y nos dejara nuevamente en posición de gobernar. Falacia absurda donde las haya, hace falta cambiar muchas cosas y hacerlo muy bien para que los ciudadanos nos perdonen lo que creen que hemos hecho mal.
Pero no voy a consentir que se aproveche la debacle nacional para tratar de liquidar a Tomás Gómez. Es de justicia reconocer el trabajo duro de estos cuatro años. La buena campaña electoral realizada. La clara victoria sobre Esperanza Aguirre en el debate de telemadrid que cosechó.
Ahora compañeros toca barrer cada rincón de nuestro partido, renovar personas, ideas, maneras de trabajar, formas de relacionarse con la ciudadanía. Toca recordar nuestros principios y nuestros valores, aprendiendo que para hacer políticas de derechas los votantes eligen PP.
Hoy, ayer, mañana y siempre, socialismo, socialismo y socialismo.
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