Ya sabemos que al Partido Popular les encanta coger un mantra y repetirlo hasta que nos duelan las orejas de oírlo. De esta manera consiguen dos cosas muy importantes para ellos, que la idea cale en el sentir popular y que nos olvidemos de los trajes de Camps, del Bigotes, de Correa, el Albondiguilla y demás trama Gürtel.
Pero oír a Javier Arenas, adalid de la derrota electoral, Ministro con Aznar, bronceado Zaplana, decir que en el Psoe ha habido «dedazo» y que un cambio que no implica cambio generacional está abocado al fracaso da, cuanto menos, vergüenza ajena.
El Psoe es el único partido con vocación de Gobierno que tiene un mecanismo para que cualquier militante pueda ser candidato a cualquier elección, las primarias.
Como quedó acreditado el pasado verano en las Primarias de Madrid, un candidato puede presentarse y hasta ganar unas elecciones primarias, aún en contra de todo el aparato del partido, que se lo digan a Tomás Gómez y a los que con él vivimos aquella aventura.
El hecho de que Carme Chacón se haya arredrado, bien porque no tenía claro que fuera a ganar y ha decidido reservarse para glorias futuras, bien porque su carácter no ha sido lo suficientemente fuerte para imponerse como lo hizo Tomás en la Moncloa, no merma la democracia interna. Solo pone de manifiesto que en los momentos de presión insoportable hay gente que aguanta y gente que da un paso atrás.
Yo podría presentarme a las Primarias Federales. Primero acudiría a Ferraz a comunciarlo y pedir el censo para ponerme en contacto con los militantes. Después utilizaría este #MartuBlog para pedirlos el aval a los 600 o 700 lectores diarios que tengo, también utilizaría el twitter para solicitar el apoyo a los casi 1.400 que me seguís, pondría en mi muro del facebook que me quiero presentar para que los que quisiérais y pudiérais de los más de 5.000 «amigos» que tengo me avaláseis, acudiría a mi Agrupación y a las agrupaciones de mis amigos para buscar en persona la complicidad de los que me conocen y me respetan…
Unos me avalarían por hacer la gracia. Otros porque creen en la democracia interna y les parece bien que haya competencia en primarias y se debata sobre el modelo de partido que queremos, como ocurrió este verano entre Tomás y Trini. Otros me darían su aval porque creen realmente que haría un buen papel y al final de ese proceso resultaría que yo, la última mierda que cagó Mahoma, que decía mi padre, me podría enfrentar al Vicepresidente y Ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.
Eso es democracia interna, eso no es dedazo. Dedazo fue el que señaló a Rajoy y aquí le tienen perdiendo elección tras elección y escondido en un rincón a ver si con un poco de suerte nadie se fija en él hasta marzo de 2012 y tiene alguna posibilidad de ganar a Rubalcaba.
Dedazo es el que no ha permitido a Alvarez Cascos presentarse por el PP en Asturias hasta el punto que ha tenido que formar otro partido llevándose consigo la mitad de los militantes y la mayoría de los votos.
Dedazo es el ninguneo constante de Esperanza Aguirre a Gallardón la eterna promesa, el gran impostor, que se va a quedar en el Ayuntamiento de Madrid para vestir santos sin cumplir su sueño dorado de ser Diputado Nacional.
Como dicen en el twittter, cada vez que un miembro del Partido Gurtelar dice que en el Psoe ha habido dedazo, dior mata un gatito.
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