Ayer, durante el discurso para la investidura de Esperanza Aguirre en la Asamblea de Madrid, sentí miedo, qué coño, auténtico pánico de lo que esta mujer planea para los próximos cuatro años en la Comunidad de Madrid
Primero se dedicó a criticar con saña a los socialistas de Madrid, para luego dedicar parte del discurso a Zapatero, hablar del paro, de Bildu, de Eta y de cualquier cosa que se os ocurra menos de la Región que debe gobernar.
Después nos dejó claro que va a vender el suelo industrial en subasta, esto es, descapitalizar la Comunidad al mejor postor. Del mismo modo que piensa vender los edificios de propiedad de nuestra comunidad porque hay mucha crisis y en lugar de bajar sueldos de cargos de libre designación o el suyo propio, pues eso que es mejor vender lo de todos.
También destripó el sistema educativo dejando claro que ella quiere que se separen niños y niñas, que sean los colegios los que elijan a los alumnos y no a la inversa y que el que más pueda se salga con la suya y a los demás que les vayan dando.
Atacó a Rubalcaba por no haber desalojado a golpes si es preciso a los malvados acampados en Sol y dejó claro que si por ella fuera no habría piojosos protestando contra honrados políticos de la Gurtel, hombre ya.
Sorprende ver que los seguidores populares en twitter no hicieron ni un solo comentario del discurso de su Lider-Esa y se dedicaron durante hora y pico a criticar a Tomás Gómez con cosas tan pueriles como la cara que tenía puesta. ¿que digo yo que si tenía la criatura que arrancarse por Soleares para solaz del populacho? Como muestra, un botón:
@jpvaliente68 La cara de Tomás Gómez y su cohorte de perdedores sistemáticos no tiene desperdicio en el #debateinvestiduraante la arrolladora Esperanza
En cambio desde las filas de la izquierda se fue desgranando el discurso de Aguirre con bastante preocupación por el salvaje neoliberalismo que se esconde detrás.
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