Hace una semana escribí una entrada llamada Indignada con los indignados que fue muy polémica y generó un intenso debate aquí y en twitter.
Desde aquel día han pasado varias cosas que me reafirman en mis pensamientos y que ponen de manifiesto que hay mucha incoherencia en las reacciones que suscita el movimiento nacido en Sol.
Por ejemplo, una noche un grupo de indignados porque no se permitan las fiestas del orgullo gay en Chueca, fueron a casa de Ruiz Gallardón, el Alcalde de Madrid a increparle. Éste fue objeto de todo tipo de insultos mientras paseaba a su perro en un claro ejemplo de lo que no se puede hacer.
Como yo ya dije que ir al Congreso a insultar a los Diputados, elegidos por decenas de millones de españoles era una aberración, hoy puedo decir que ir a casa de Gallardón a insultarle es otra aberración. Lo que es incongruente es que los modernos tertulianos que veían genial que se dijera que la Cámara Baja era la Cueva de Alí Babá, vieran fatal que se increpara a Gallardón. Coherencia.
Como cuando se consiente una se tienen que consentir cientos, los indignados de Madrid se dedicaron a insultar, agredir, boicotear las tomas de posesión de los municipios madrileños, incluida la comunidad que creyeron pertinente.
La policía hubo de escoltar a algunos de nuestros compañeros a sus coches, compañeros trabajadores, honrados y decentes como Antonio Miguel Carmona. También hubo de hacer un cordón policial para permitir la salida de los coches de los concejales del Ayuntamiento de Madrid. Y aquí los enrollados contertulios volvieron a pensar que era un derecho ciudadano impedir el normal desarrollo de las investiduras y que la policía era muy malvada por apartarlos de la calle para que salieran los concejales. Coherencia.
Como cuando se inicia una carrera hacia la autodestrucción es muy difícil ponerle freno, los indignados de Barcelona decidieron no permitir la entrada al Parlament de los Diputats en Corts a los que insultaron, escupieron, rociaron con pintura y demás barbaridades. Los Mossos d’esquadra actuaron con contundencia contra este atropello a la democracia. Resultado, ‘o tempora, o mores’, los chupiguays contertulios creen que la violencia es muy mala pero claro las criaturas tienen derecho a impedir los recortes presupuestarios de Artur Mas. Coherencia.
No señores, al señor Mas lo han elegido la mayoría de los catalanes en unas elecciones democráticas en las que todo el que ha querido ha ejercido su derecho al voto para cuatro años. Si no estamos de acuerdo con lo que hace la derecha catalana igual debemos espabilar al meter el voto en las urnas y no lamentarnos ahora de que la cabra tire al monte.
El jueves anterior a las elecciones, Tomás Gómez, entonces aspirante a la Presidencia de la Comunidad de Madrid manifestó su simpatía por las razones de fondo del movimiento #15M y se ofreció para sentarse a escuchar sus reivindicaciones.
El pasado martes, en el debate de investidura de la señora Aguirre Gil de Biedma, donde la Lider-Esa dijo que el #15M era el germen del totalitarismo sin despeinarse ni nada, Tomás Gómez, ya como portavoz del Grupo Parlamentario Socialista propuso crear una comisión para hablar y escuchar a los portavoces del movimiento. Esto si es Coherencia.
La propuesta de diálogo ofrecida por Tomás fue contestada por el portavoz del #15M que acudió anoche al programa Al Rojo Vivo de la Sexta con una negativa y un desprecio que no se lleva muy bien con sus slogans de queremos políticos que nos escuchen, queremos más participación ciudadana… Coherencia.
En el colmo de la dialéctica diabólica, el portavoz de los indignados decía que es muy injusto que por unos pocos violentos se demonice a todo el colectivo. En cambio le parece lo normal que por unos pocos corruptos se insulte a toda la clase política española. Coherencia.
Lo bueno de este mundo moderno es que todo queda registrado y se puede uno retrotraer y ver si la postura defendida por tal o cual persona es coherente.
En estos días de alta volubilidad yo sigo en el mismo sitio que en mayo, comparto la indignación de fondo, las reivindicaciones justas y el soñar con un mundo mejor. Desprecio las generalizaciones, las manifestaciones violentas, no solo físicamente sino verbalmente y el ataque a nuestra democracia que tanto nos costó tener.
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