Hace ya algunos años, tantos que no recuerdo cuántos, Isabel Pantoja mantuvo una relación sentimental con el entonces Alcalde de Marbella, Julián Muñoz, heredero de Gil y señor bien casado.
La prensa del corazón, esas alimañas que viven del dolor ajeno los seguían a todas partes. La tonadillera y el político era una historia propia de una buena copla sin faltar la esposa engañada, el torero muerto omnipresente y el hijo del torero…
Ella, harta de ser la otra, la mala, la traidora, paseaba su amor de la mano de su gitano decidida a no dejarse amilanar por las críticas y en un soleado día de verano, uno como hoy, ante la insoportable persecución mediática dijo la siguiente frase: «dientes, dientes, que es lo que les jode».
Muchos años después, somos muchos los que seguimos usando la frase como paradigma de una filosofía de vida. Da igual lo que me queme por dentro, por fuera dientes, por fuera risa, por fuera alegría porque eso es lo que más jode a nuestros enemigos.
No digo yo que no haya en este comportamiento un punto de soberbia, el necesario para no dejarte pisar en este mundo inmoral. Incluso puede que haya otra pizca de inconsciencia, la que da un corazón insensato. Añade un optimismo a prueba de agoreros y aquí estoy yo.
Y como decía Malena «antes partía que doblá». Yo no me rindo, no me asusto, no doy la batalla por perdida y si doy algún paso atrás es para coger carrerilla.
Haremos como decía Ho Chin Ming ir de derrota, en derrota hasta la victoria final. Socialismo o muerte.
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