Aunque ya han pasado varios días seguimos conmocionados por todo lo sucedido el pasado viernes en Noruega.
Da igual si la cifra de muertos ha descendido porque la policía noruega deja mucho que desear. Si esto pasa en España pedimos la dimisión hasta del padre del Ministro del Interior.
Da igual si el asesino actuó solo o se monta una conspiranoia al más puro estilo Pedro Jeta. Era un ultra derechista, ultra católico, racista, xenófobo y demás atributos que le harían contertulio de excepción en Intereconomía.
Da igual si algunos de la caverna española pretenden diferenciar entre Laboristas noruegos, socialdemócratas por definición, y socialistas españoles. Son compañeros, hermanos ideológicos y sentimos su dolor como nuestro.
Da igual si los palmeros mediáticos de PP quieren presentarle como masón o disimular que el objetivo era la izquierda. No es un pobre loco que comete un hecho aislado, es una forma de vida: la educación en el odio al diferente, la intolerancia mamada desde la cuna, la soberbia de sentirse superior.
Solo hay una cosa importante, solo una que me parte el alma y son las vidas truncadas cuando apenas habían empezado a florecer. Desperdicio absurdo de talento, amor, valentía, compromiso…
¿Alguien puede consolar a este padre que estaba hablando con su hijo por teléfono y que le escuchó decir estas palabras antes de morir? «Papá, papá, están disparando, tengo que correr….”
PD OS DEJO AQUÍ EL ENLACE A MI PRIMERA COLABORACIÓN EN EL DIARIO PROGRESISTA QUE ESPERO SEA FRUCTIFERA: No me echan por morosa, sino por pobre.
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