En estos días me contaba un compañero y amigo cuya identidad no desvelaré, que hace un tiempo hizo un curso en la Jaime Vera en el que uno de nuestros primeros espadas explicaba las inminentes reformas y recortes que iban a tener lugar en nuestro país debido a la crisis.
Este líder del partido se lamentaba resignado de que sería inevitable tomar medidas que serían impopulares pero que eran más sencillas que aplicar otras contra los ricos y poderosos. En lugar de defender la justicia social, el reparto de la riqueza y demás valores socialistas, dejaba claro que contra los banqueros o los dueños de las grandes fortunas, nada se podía.
Al final de mi conversación con mi buen compañero y amigo, la única conclusión que se me ocurrió es que nuestros líderes aplicaban la máxima: «jodemos a los que podemos».
Esta certeza me desconcierta, me indigna, me hace dudar de todo y de todos.
¿Por qué hay un tipo impositivo máximo? A mi no me parece justo que a partir de cierta cantidad de dinero se pague lo mismo se ganen x o x al cuadrado o al cubo.
¿Por qué no hay un impuesto a las grandes fortunas? Ni a los propios ricos les parece injusto que ellos paguen menos impuestos que sus empleados cuando ganan muchísimo más.
¿Por qué no se ha instaurado una tasa, impuesto o equivalente a las instituciones financieras? Si han seguido teniendo beneficios hasta en los peores momentos de la crisis y además han sido ayudados con préstamos con dinero público.
¿Por qué no se persigue el fraude fiscal? No es de recibo que en España se concentre la mayor cantidad de billetes de 500€ de la Unión Europea.
¿Por qué no se persigue el fraude laboral? Da igual con quien hables, desde Murcia hasta Canarias, todos te explican que la gente trabaja sin dar de alta en la Seguridad Social, cobrando en negro y además beneficiándose de algún subsidio o prestación.
Solo oigo hablar de moderación salarial. Cuando hay beneficios, moderación salarial para que no se dispare la inflación. Cuando hay crisis, moderación salarial para que los empresarios mantengan los beneficios y «creen empleo». ¿Para cuándo una norma que obligue a las empresas a reenvirtir parte de sus beneficios en mejorar los sistemas productivos, en evitar que cuando lleguen los tiempos difíciles, el despido sea la única solución posible?
Esperemos que el lema «jodemos a los que podemos» forme parte del pasado y que el programa que presente el compañero Alfredo Pérez Rubalcaba recupere las raíces del socialismo y reparta la carga proporcionalmente entre todos. Igual así somos capaces de volver a llenar las urnas de puños y rosas el 20 de noviembre.
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