En el colegio siempre fui una alumna de sobresaliente, de las que se enfadaba si sacaba un notable y de las que jamás se planteó la posibilidad, ni siquiera remota, de suspender alguna asignatura.
Para ser sincera he de reconocer que mis notas se debían más a la excepcional memoria que la naturaleza me ha dado que a mi esfuerzo o constancia, pero en el sistema educativo español se miden los resultados y no el trabajo que ha llevado a ellos, por tanto, mi expediente dice que era muy buena alumna.
Pero entonces llegué al Instituto y me encontré con mi primer gran escollo curricular, que amen de ajustarme a la realidad, no fue el único: el dibujo técnico de 1º de B.U.P.
Recuerdo que mi profesor era un joven menudo y un tanto gris que nos intentaba enseñar a dibujar figuras geométricas con volumen, con sus tres dimensiones, con fondo o como quiera que se diga en su jerga.
El día del examen nos daba un papel lleno de líneas para que nosotros las convirtiéramos en la figura pertinente. Yo miraba aquella hoja fijamente y solo veía raya, rayas horizontales y verticales, pero rayas a fin de cuentas.
Mi profesor, que aunque gris era bastante misericorde, apiadándose de mi inutilidad se paraba a mi lado y me indicaba alguna pista o incluso me dibujaba él alguna de las líneas con las que se supone yo hallaría el camino.
Pero no, yo no encontraba la solución. No es que no quisiera o que no supiera, es que no podía. Si hubiera sido falta de voluntad o conocimiento, ambas tenían solución con un poco de mi parte y el buen hacer del docente. Pero era simple y llana imposibilidad.
Hoy me siento igual que en aquella clase de Primero en el 87, sentada ante mi examen final de dibujo técnico. Miro a mi alrededor y solo veo rayas. Se que tiene que haber una figura, que oculta en algún lugar del entramado hay una escalera. Se que otros la ven o la intuyen, pero yo me pierdo entre las líneas imposibles de un papel en blanco y no alcanzo a contemplar el dibujo en su conjunto.
Me falta perspectiva. Necesito elevarme, alejarme, abrir el campo y tratar así de engañar al cerebro para que vea fondo donde solo hay un plano.Tengo que tomar distancia, abstraerme y pensar.
Porque quiero comprender, porque para mi las cosas no son hasta que las entiendo y ahora no entiendo nada. Para alguien tan controlador como yo no hay nada más desquiciante que no saber por qué…
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