Dicen los adlateres de Mariano Rajoy que Felipe González representa el pasado mientras que el líder del Partido Popular representa el futuro. Dicen sus adlateres porque Mariano tiene tanto miedo al debate cara a cara con Rubalcaba de mañana que ha suspendido todos sus mítines del fin de semana para estudiar. Como el mal alumno que cree que en los últimos días se puede hacer lo que no se ha querido en todo el año.
Es cierto que Felipe González es pasado, pasado glorioso de nuestro partido y pasado brillante de España.
En el año 82, cuando los socialistas conseguimos la mayor victoria que se ha dado en democracia, yo tenía 10 años y recuerdo que fue uno de los momentos más emotivos que hemos vivido aunque después vinieran años difíciles.
El Gobierno de González tuvo que acometer las más duras reformas en la modernización de España, la reconversión industrial, tuvo que pelear en Europa para que fuéramos aceptados como miembros de pleno derecho en la entonces CEE, ahora UE, por lo que fue llamado Pedigueño por los voceros de la derecha. Vio cómo en sus filas crecían los arribistas, los interesados sin escrúpulos como Roldán. Fue sometido al mayor acoso mediático jamás visto y soportó la infame pinza que Julio Anguita ofreció al Partido Popular de Aznar. Y perdió las elecciones por muy poco y casi queriendo perder porque estaba cansado y se sentía solo.
Ahora, años después, Felipe sigue siendo pasado glorioso de nuestro Partido, pero también es presente. Una de las mentes más preclaras de nuestros tiempos. Comprometido con el futuro del mundo, con el medio ambiente, con un reparto equitativo de la riqueza, con una globalización respetuosa con la Tierra y los que en ella habitamos.
Un socialista inteligente que no duda en ponerse el mono de faena y remar, remar porque nos hace falta, remar porque es vital para el futuro de todos que Alfredo Pérez Rubalcaba gane las elecciones, remar porque sin los socialistas, el Estado del Bienestar que él diseñó está seriamente amenenazado.
Y ese futurible Rajoy, que hoy está encerrado repasando el examen de mañana porque lleva años sin hacer los deberes, haciéndose el muertito confiando que la crisis y sus medios afines le lleven a la orilla sin dar una sola brazada. Ese futurible era el Ministro de Aznar que dijo que lo que soltaba el Prestige eran hillillos de plastelina. Ese hombre casi impoluto estaba en el Gobierno de Aznar que nos metió en la deleznable guerra de Iraq, uno ominoso capítulo de nuestra historia reciente. Ese hombre de futuro lleva dos sonoras derrotas en el pasado frente a José Luis Rodríguez Zapatero.
Si, es verdad que Felipe González es pasado, pero prefiero mil veces a Felipe y su pasado que el futuro negro que nos ofrece Mariano Rajoy, un futuro de injusticias, recortes, persecución al diferente y demagogia.
PELEA POR LO QUE QUIERES, POR LO QUE SUEÑAS. VOTA PSOE.
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