Esta semana, la primera de la nueva era MariaNA, el Grupo Parlamentario Socialista recién salido de las urnas, ha presentado un paquete de 24 inciciativas para una oposición progresista, medidas tan buenas como poco creíbles.
Son diez proposiciones de Ley y catorce no de Ley con las que los socialistas quieren ejercer una oposición «responsable» y «progresista» con un marcado matiz social y económico y que tendrá sus «líneas rojas» en la defensa de una sanidad y educación públicas, del sistema público de pensiones y también del acceso a los servicios de dependencia.
No voy a entrar en el contenido de las medidas porque ya os adelanto que son magníficas, que van en la línea del giro a la izquierda que nos ha demandado la sociedad y que además estaban en el programa electoral con el que los socialistas de Madrid concurrimos a las elecciones autonómicas de mayo.
El problema es leer la reacción de unos y otros, propios y extraños, periodistas e internautas, que ha sido unánime y que se puede resumir en: «a buenas horas mangas verdes».
Y es que compañeros, nos pongamos como nos pongamos, tenemos cero credibilidad. El que presenta estas medidas ha estado en todos los Gobiernos socialistas desde que comenzó la democracia. Rubalcaba estuvo con Felipe González y ha estado con Zapatero.
Podría admitir que en los Gobiernos de González ocupaba un segundo plano, aunque cualquiera que conozca a Alfredo sabe que él nunca ha estado en lejos del poder. Pero en los últimos años del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, en esos momentos donde decidimos hacer políticas de derechas como son bajar el sueldo a los funcionarios, congelar las pensiones, reformar el mercado de trabajo recortando los derechos de los trabajadores… sin ofrecer una sola medida que gravara las rentas más altas, que obligara a contribuir más a los que más tienen, que hicieran que los bancos devolvieran parte de lo mucho que se les ha ayudado, en esos momentos Alfredo Pérez Rubalcaba era el Vicepresidente del Gobierno y Ministro del Interior.
Ya hemos visto el resultado de esta contradicción el 20 de noviembre, más de cuatro millones doscientos mil votantes socialistas nos han dicho ASÍ NO, CON VOSOTROS NO.
Ya volvemos a ver el resultado de esta contradicción, la reacción a un buen paquete de medidas es el escepticismo, la burla, la indiferencia y en el peor de los casos, el cabreo de más votantes que hicieron un último esfuerzo el 20 de noviembre pero que no van a volver a hacerlo.
Los que piensan que mirar para otro lado, hacer como que no ha pasado nada, cerrar en falso esta dramática crisis ideológica del socialismo español va a ayudar a mejorar el resultado electoral en las autonómicas andaluzas están muy equivocados.
Hace meses, quizá incluso un par de años que debimos pararnos a decidir qué queríamos hacer y cómo pensábamos hacerlo, mucho más importante que quién va a hacerlo. Ese momento pasó y es hora de aprender de los errores pasados.
Por el contenido de las medidas hemos recuperado el rumbo, siempre a la izquierda, el problema está en que los ciudadanos ya no creen en la pericia del timonel o lo que es peor, no creen en su sinceridad al prometer poner rumbo a babor después de llevar años ciando a estribor.
Es duro admitirlo pero con estos mimbres tenemos cero credibilidad, compañeros.
MI COLABORACION SEMANAL CON DIARIO PROGRESISTA: Presidenta a tiempo parcial
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