Si la RAE define liderazgo como la situación de superioridad en que se halla una empresa, un producto o un sector económico, dentro de su ámbito. Cuando nuestros próceres hablan de hiperliderazgo como la nueva plaga del siglo XXI que asola el socialismo español, deben querer referirse a la exagerada superioridad en la que se encuentra el líder del Partido Socialista Obrero Español, solo por el hecho de serlo.
Lo que esconde, Elena Valenciano, por ejemplo, cuando advierte temorosa sobre el hiper liderazgo, es un miedo atroz a la democracia interna, a que sean las bases las que decidan en lugar de los menoscabados aparatos del partido. La historia nos demuestra que siempre que el Partido a preguntado a la militancia, ésta ha dicho exactamente lo contrario de lo que el aparato peleó con uñas y dientes, véase el caso de Josep Borrel hace años o Tomás Gómez en el verano del 2010.
Cuando habla Elena por la voz de su amo, Alfredo Pérez Rubalcaba y no quiere que se elija al Secretario General del Psoe en elección directa de toda la militancia porque eso haría un líder sólido, con un apoyo social amplio y por tanto que no admitiría presiones del aparato, en realidad esconde el convencimiento de que para Alfredo es más fácil controlar un Congreso con delegados y jefes de delegación, como toda la vida, que el voto de más de doscientos mil socialistas, libres, reflexivos, críticos, valiente, sinceros.
No me sorprende que tanto Rubalcaba como Valenciano quieran que los procedimientos no se toquen, que se elija el líder a la antigua usanza y ya si eso, más adelante, en el 2013 o cuando sea, ya hablaremos de socialismo en una convención, conferencia o como queramos llamarla. Ellos piensan que así Alfredo será el Secretario General y podrá manejar los tiempos y las ideas como mejor le venga a su causa, que no es la de todos.
Lo que me llama la atención son varias cosas imposibles de explicar objetivamente y que solo pueden responder a intereses espurios, de poder, de miseria más bien porque poco hay que repartir tras el desastre del 20 de noviembre, o de simple desverguenza.
La primera de ella es la facilidad con que algunos cambian de bando, de ideas, de líderes, de patrones y si me apuras mucho de familia y amigos, en fin, los profesionales del corcho es lo que tienen.
Otra cosa que no deja de sorprenderme es que los que dicen defender la voz de las bases, desoyendo que éstas gritan por votar, por elegir, por unas primarias, por una elección directa del candidato por todos los militantes, haciendo una pirueta digan ahora que Elena Valenciano les da la razón, cuando ella preconiza exactamente contrario.
Otra que da hasta risa es la del antitomasismo madrileño. El argumento infantiloide de que Tomás Gómez es muy malo por pedir democracia al Federal y no aplicarla en Madrid se desmonta remitiendo a los Estatutos al iletrado que lo sostiene. Ni en 2009, ni en ningún otro momento, el Partido Socialista de Madrid podría convocar una elección del Secretario General en sufragio universal y directo de la militancia si antes no se cambian los Estatutos Federales que lo prohíben. La Delegación de Madrid llevó al 37º Congreso y casi me atrevería a decir que también al 36º Congreso sendas ponencias proponiéndolas que no fueron aceptadas y por tanto nada hay de contradictorio en pedir lo que se considera mejor y cumplir entre tanto los Estatutos del Partido al que se pertenece.
Hasta el momento hay líderes como Tomás Gómez que han pedido abiertamente y desde el primer día ha pedido que se cambie lo que se haya de cambiar para abrir el Partido a la militancia y volver a ser y sentirnos socialistas. Hay líderes como Juan Fernando López Aguilar, Javier Rojo o Carme Chacón que han firmado un manifiesto en el que se habla de otro Psoe, uno que se parece más a los militantes. Hay bases que se han reunido en Jun y que han debatido de ideas, de procedimientos, de caminos para volver al socialismo. Y hay una candidatura oficial de Alfredo Pérez Rubalcaba, el que amenazó al líder de los socialistas madrileños por defender unas primarias, el que presionó al Gobierno de Zapatero para impedir las primarias con Chacón que dice que ha visto la luz y que ahora si, a sus sesenta años, se ha vuelto un defensor a ultranza de la militancia, pero hoy no… en el 2013.
Replica a Cristóbal Sánchez Martínez Cancelar la respuesta